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Las Cecas medievales. Iglesia de Santiago en Carrión de los Condes .

Las Cecas medievales. Iglesia de Santiago en Carrión de los Condes .

Pedacitos de Historia y Arte.

Según la RAE, el término acuñar se refiere a “imprimir y sellar una pieza de metal, especialmente una moneda o una medalla, por medio de cuño o troquel”.

Se sabe que las primeras acuñaciones datan del siglo VI a.C. y que hasta los siglos XVI-XVII se efectuaban según el mismo sistema, conocido como acuñación a martillo, es decir, golpeando la pieza de metal hasta conseguir el diseño adecuado.

En Castilla no fue hasta el reinado de Alfonso VI (1072-1109) cuando empezó a acuñarse moneda propia, ya que antes se había subsistido con las existentes. En la portada occidental de la iglesia de Santiago, en Carrión de los Condes (Palencia) podemos ver cuáles eran los operarios que llevaban a cabo esta labor. Su presencia en la arquivolta central de la entrada puede deberse a que parte de la construcción del templo fuera sufragada por uno o varios monederos. Probablemente los mismos que trabajaban en la ceca de la catedral de San Antolín de Palencia, que habían recibido el derecho de acuñación de la reina Urraca a principios del siglo XII, siendo la construcción de la iglesia de Carrión de finales de este mismo siglo. Otra hipótesis es que un grupo de monederos estuviera haciendo el Camino de Santiago, y fueran ellos los que aportaran el dinero, ya que en la cercana Arenillas de San Pelayo, también se han encontrado imágenes de operarios de las cecas.

Centrándonos en Carrión, la arquivolta central de su portada está decorada con 24 dovelas donde vemos representados diferentes oficios medievales, con sus instrumentos de trabajo y con sus vestimentas correspondientes. Las dedicadas a la fabricación de moneda comienzan por el lado izquierdo según observamos.

Tras el león tumbado vemos a un hombre barbado que ha perdido los brazos, probablemente es el personaje que se encarga de recibir el metal sin labrar en la ceca. A su lado está el aplanador de rieles, se ve cómo entre las piernas lleva un molde de hierro o madera: la rielera, donde se vierten los metales para reducirlos a barras o rieles, por medio de un martillo, que en nuestro protagonista ha desparecido. Para poder despegar bien la lámina de metal una vez enfriada, se vertía aceite en el molde, que porta nuestro tercer personaje dentro de la jarra que sujeta por las asas.

El cortador era el encargado de recortar con una cizalla la lámina de metal. Estos trozos pasaban a unos obreros encargados de darle el grosor requerido mediante el uso de yunque y maza, todo ello se realizaba con el metal templado para que fuera más maleable, vemos representado un soplador de fragua que aviva el fuego que mantendrá caliente el metal. Tras este paso se hace el primer ensaye de algunas láminas para saber si se ajustan al control de ley, el ensayador realiza esta tarea bajo la escrutadora mirada de los guardas y un escribano, que es la figura que cierra esta representación de la Ceca.

Tras el control se hace un recorte para preparar los cospeles circulares, bien con cizallas, el redondeador, o bien con un cilindro cortante, el tallador. Algunas monedas de vellón se blanquearon para simular plata, el encargado era el recocedor o blanqueador. Finalmente pasa por un último control antes de recibir los tipos y leyendas a través del acuñador.

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