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Julio2014, Edición 84    25 de julio de 2014
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Las diferentes clases de billetes

Por Ramón Cobo Huici

Última actualización 10/03/2011@14:43:33 GMT+1
En sentido amplio podemos definir el billete como un documento al portador que circula como medio ordinario de pago y con valor nominal fijo. Si tomamos esta definición como premisa hay que considerar que en una colección notafílica deben incluirse más elementos que los billetes bancarios. (Leer +)
En su origen, el billete era un documento, no siempre bancario, de aceptación voluntaria, que al ser presentado ante su emisor, otorgaba al portador el derecho a obtener su valor fiduciario, en moneda metálica, sin gastos, de forma inmediata, y que durante su posesión no generaba derecho al cobro de intereses. Al tener estas características, permitían su intercambio entre particulares, sirviendo como medio de pago igual que la moneda metálica de curso legal.

Repasaremos los diferentes tipos de billetes que se han utilizado en España.


Billete Bancario

Es el billete emitido por una entidad bancaria con la autorización del Estado.

Al ser los billetes un valor fiduciario, basado en la confianza emisor – aceptante, no es necesario que esté respaldada la totalidad de la emisión por moneda metálica, sino solamente, una cantidad, normalmente fijada por la Administración del Estado, en función de las previsiones de devolución simultanea y solvencia económica de la entidad emisora. Esto permite un aumento de la circulación de dinero sin necesidad de la adquisición o tenencia de metal precioso. Al poder circular dinero, en parte al descubierto, se genera un aumento de capital útil para operaciones crediticias, lo que supone un beneficio para la economía en general, al haber más dinero en manos de los particulares. También supone un beneficio para el banco, ya que puede conceder préstamos, recibiendo intereses sobre la totalidad del dinero emitido en billetes, mientras que él solo soporta intereses sobre la cantidad de moneda metálica que respalda el billetaje, que es el capital que ha tomado del mercado. Los primitivos bancos solían ser autorizados por el gobierno a emitir, en billetes, tres veces su capital.

El valor de emisión de un billete debe reunir tres condiciones, por otra parte, lógicas: debe representar una suma redonda; no ser de valor muy pequeño, pues su confección puede ser más cara que el valor que representa; ni tener un valor muy grande, pues su circulación sería muy pequeña y no tendría casi utilidad. Por ello los primeros billetes bancarios fueron autorizados con valores entre 100 y 4.000 reales, cantidades que permanecieron, casi invariables, entre 25 y 1.000 pesetas, hasta 1976.

En el curso del tiempo el billete bancario ha evolucionado para tener un poder liberatorio total, es decir, a poseer, en sí mismo, el valor económico que dice representar, sin que el emisor esté obligado a cambiarlo por moneda metálica, que, por otra parte, actualmente, también es fiduciaria.

Billete Divisionario o Moneda de Papel


Reciben este nombre, en el caso de España, aquellos billetes de valor inferior a 25 pesetas. Al Banco de España el Estado le concedió el privilegio de emisión con la limitación de que sus billetes fueran de valor superior a 25 pesetas o su equivalente en escudos o reales. En momentos de falta de moneda metálica se le dio el mandato, al Banco de España, de emitir billetes de 1 y 5 pesetas, y a éstos billetes, no convertibles en moneda, el propio Banco de España les denomina “billetes divisionarios”, aun que creemos que no es su nombre correcto, puesto que no son billetes, sino moneda de papel, puesto que no existía la convertibilidad en moneda metálica, siendo ellos la propia moneda.

Durante la Segunda República, para la sustitución de moneda de valor inferior a las cinco pesetas, se autorizó que la emisión de billetes divisionarios la efectuase el Ministerio de Hacienda aunque la distribución la hiciese el Banco de España.

Billete Domiciliado


También llamados de circulación restringida. Son aquellos billetes cuyo reembolso debía efectuarse en una determinada entidad o sucursal bancaria.

Los billetes primitivos, tanto de los bancos provinciales, como los de las primeras emisiones del Banco de España, eran billetes “domiciliados”, puesto que eran reintegrables en efectivo, únicamente, en el domicilio del banco emisor, y los del Banco de España en una sucursal determinada. Estos billetes estaban previstos para que su circulación habitual fuera, únicamente, uniprovincial.

Los billetes domiciliados del Banco de España eran impresos con diferentes colores, según fuesen emitidos por la central o por una sucursal o, en su defecto, se indicaba con un sello la sucursal de reintegro.

Billete Local


Se conocen con este nombre al conjunto de billetes, papel moneda y vales, emitidos durante la guerra civil española por organismos públicos y privados o entidades particulares, ante la escasez de moneda circulante de pequeño valor.

Debería reservarse este nombre solo para los billetes emitidos por organismos oficiales ya que los emitidos por asociaciones, empresas, sindicatos, etc., eran, al menos teóricamente, una promesa de pago del emisor al receptor, y no un valor de circulación, aunque las necesidades de circulación monetaria del momento hiciese que las autoridades permitiesen su uso indiscriminado.

Billete Militar


Se denomina así a los billetes o vales emitidos por determinadas unidades del ejército en épocas de conflicto para su uso interno, o a los emitidos por el propio estado para unidades militares destinadas fuera de su país con validez para el personal civil.

También tienen esta denominación los billetes de banco, de un estado, habilitados de nuevo, con estampillas o sellos, para su circulación en zonas en conflicto. Ejemplo de este tipo de billetes son los estampillados por el ejército español en Marruecos, sobre billetes de las emisiones de 1906 y 1907, con marcas Ceuta, Galacho, Comandancia de Málaga, etc.

Durante la Guerra Civil fueron emitidos diversos vales por batallones de la 28 División del ejército republicano, utilizables en sus economatos denominados “hogares del soldado”, por lo que creemos que no deben considerarse como billetes sino como simples vales.

Billete de Necesidad


Son aquellos emitidos por organismos no legalizados como emisores por el gobierno de la nación, o aquellos billetes, que aún siendo emitidos por el emisor legal, no cumplen las condiciones habituales de los billetes oficiales, y que son emitidos por causas excepcionales. Ejemplos de los primeros, son los talones-billetes del Banco de España en las provincias del Norte durante la Guerra Civil y del segundo los de valor inferior a 25 pesetas del mismo periodo. También pueden denominarse así a los que hemos llamado billetes locales

Billete Provisional


Es aquel el billete de necesidad, emitido con validez para un periodo limitado de tiempo. Ejemplos de estos billetes son los talones-billetes emitidos por el Banco de España en Gijón, o los no emitidos por el Banco de España, en 1938, fechados en Barcelona.

Billete o Vale de Prisiones


Los internos que se encuentran en los centros penitenciarios no pueden disponer de dinero en efectivo de curso legal. Para poder hacer transacciones económicas dentro de la instalación se usan vales emitidos por la administración del establecimiento. Esta prohibición aparece en los reglamentos penitenciarios desde principios del siglo XIX en todos los países y al ser exigida esta limitación la máxima autoridad de la nación y ella misma autorizar unos vales o billetes, como único medio de pago, éstos “documentos de pago” deben considerarse como billetes ya que las funciones de banco emisor autorizado la ejerce la administración del establecimiento penitenciario.

Billetes de la Generalitat de Catalunya


Un caso muy particular de billetes son los emitidos por la Generalitat de Catalunya durante la guerra civil. La escasez de numerario, la reafirmación del sentimiento de federalismo o independentismo llevó a las autoridades de la Generalitat a emitir billetes sin tener las autorizaciones del gobierno central. Es difícil encajar en una tipología estos billetes pues su génesis se debe más que a una necesidad monetaria a un condicionante de decisión política. A pesar de todo ello, y al ser aprobados por una autoridad legal del máximo nivel, deben considerarse como auténticos billetes.

Otros billetes o documentos de circulación monetaria


Han existido una serie de documentos que han cumplido la función de billete o papel moneda sin ser autorizados para tal fin por el gobierno de la nación pero que han sido admitidos como tales por el comercio y los ciudadanos por lo que no dejan de ser billetes aunque con el marchamo de ilegales.

Podemos agruparlos en dos conjuntos. Las obligaciones emitidas por entidades de crédito, bancos y algunas industrias de Baleares y los billetes bancarios puestos en circulación a pesar de no contar con permiso de emisión. Entre las primeras podemos recordar, entre otras muchas, las obligaciones del Crédito Comercial de Cádiz, Sociedad General de Crédito de España, Banco de Valls, Banco Mercantil de Lérida, FFCC de Mallorca, El Gas S.A. de Soller, etc. y entre los segundos los billetes de la Banca Aramburu, Banca de José María Rodríguez Acosta, Hijos de Rodríguez Acosta, Banco de Mahón, etc.

Habitualmente también se consideran billetes, los vales reales de finales del XVIII y principios del XIX y las obligaciones, bonos y vales de los pretendientes carlistas, aunque estos documentos pueden ser cuestionados como billetes factibles de circular como auténtico papel moneda.
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