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Monnaie de Paris

ltima actualizacin 27/06/2012@06:03:14 GMT+1
ND© Se cumplen cien años del nacimiento en Lion, Francia, de Henri Grouès, popularmente conocido como el Abbé Pierre (o Abate Pierre) o también como el “Ángel de los pobres”. Para conmemorar el aniversario, la Monnaie de Paris (Casa de la moneda de Francia, Ceca de Paris) ha acuñado una moneda en plata de 10 euros de valor nominal. (Leer +)
Este año, la Monnaie de París rinde homenaje al abate Pierre, con una serie sobre las grandes causas. Abbé Pierre, o para usar su nombre real, Henri Grouès, se considera que es una figura importante del siglo XX. Un clérigo que se distinguió por los grandes actos de resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. Políticamente comprometido, luchó contra la exclusión social. En 1949 fundó el movimiento Emaús para ayudar a quienes más lo necesitaban. Este movimiento es ahora una organización internacional con presencia en 36 países. Abbé Pierre es uno de los personajes favoritos de los franceses.

La versión en plata de esta emisión cuenta con 10.000 ejemplares en calidad proof, con un peso de 22’20 gr. y 37 mm. de diámetro. Si bien hay también piezas acuñadas en oro con valores de 500, 200, 50 y 5 euros y denominaciones de 5, 1, ¼ y 1/25 de onza troy.

El anverso de la moneda simboliza su lucha contra la exclusión. Representa el Abbé Pierre en una reunión con los de las dificultades. Esta escena está coronada por las palabras “Centenaire de la naissance de l'abbé Pierre 2012” (Centenario del nacimiento del Abate Pierre 2012).



En el reverso se honra a la Fundación Emaús Internacional, con su logotipo y la famosa frase utilizada por el Abbé Pierre, como una dedicación “... et les autres?” (…y los otros?), con su firma, rodeado todo por la leyenda “Foundateur d’Emmaüs Internationnal”, el valor facial de “10 Euro”, las siglas “RF” (República Francesa) y las marcas de ceca de la Monnaie de Paris y del taller de grabado.

Henri Grouès, conocido como el Abbé Pierre (en ocasiones “Abate Pierre”) o el “Ángel de los pobres”, (Lion, 5 de agosto de 1912 - París, 22 de enero de 2007), fue un sacerdote católico francés, miembro de la Resistencia, donde adquirió su sobrenombre. Fue elegido diputado en la Asamblea de la IV República, fundador en 1949 del movimiento Emaús (traperos de Emaús), una organización de lucha contra la exclusión y la pobreza. A fines de 1954 y comienzos de 1955, conmovió a los franceses al hacerles ver el drama de quienes estaban sin techo, a la intemperie, muriendo por exposición al frío del invierno de París. Su llamado y el movimiento que inició tuvieron repercusión mundial. Su labor fue reconocida en 2004 por el Estado francés, que lo distinguió con la Gran Cruz de la Legión de Honor, máxima dignidad de esta orden honorífica.



Henri Grouès nació en el seno de una familia numerosa acomodada. Estudió con los jesuitas y fue miembro de los Scouts de Francia, donde le apodaron “Castor meditabundo” (Castor méditatif). En 1931, tras renunciar a su parte de la herencia familiar y distribuir sus posesiones entre varias obras de ayuda a los necesitados, entró en al seminario de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, orden mendicante considerada entre las más pobres, y fue ordenado el 14 de agosto de 1938.

Poco después sin embargo, debió abandonar el convento por una enfermedad, y se convirtió en sacerdote secular. De los años como capuchino diría en su madurez: “fue la etapa más importante de mi vida y si he llegado a esta edad es gracias a esos años de contemplación”.

Destinado a la vicaría de la catedral de Grenoble, en diciembre de 1939 fue movilizado con el grado de suboficial. Tras el armisticio de 1940, según su biografía oficial ayuda a los judíos perseguidos por los nazis después de la redada del Velódromo de Invierno y a los obreros que eran enviados a Alemania al trabajo forzoso.

Detenido por la Gestapo, logró escapar a través de España y alcanzar las fuerzas gaullistas en Argel. Es nombrado capellán de la Academia Naval en Casablanca (Marruecos).

En la posguerra, alarmado por la enorme pobreza que veía por todas partes en Francia, acepta ser designado candidato a la Asamblea Constituyente de la IV República por el Partido Movimiento Republicano Popular de ideología demócrata-cristiana, siendo diputado entre 1945 y 1951.



En 1949, gracias sobre todo a los ingresos de su sueldo como diputado, el Abbé Pierre funda los Traperos de Emaús. Su primer acogido fue Georges, un ex presidiario que había tenido una vida terrible y sólo pensaba en suicidarse. El Abbé Pierre podría decir que los Traperos de Emaús nacerían de la unión de un asesino con un fraile diputado. Georges fue un fiel colaborador durante muchos años. En 1954 los problemas de los Traperos de Emaús serían graves al faltar el sueldo del Abbé Pierre como diputado, lo que les obliga casi a cesar sus actividades.

En los primeros meses del año 1955, la temperatura en París bajó a niveles incompatibles con la vida humana a la intemperie. Los mendigos y ancianos se amontonaban frente a los respiraderos del metro, en busca de aire más tibio, o formaban montones humanos cubiertos por papel de diario.

El 1 de febrero de 1955, el Abbé Pierre irrumpe por sorpresa en Radio Luxemburgo y consigue que le dejen hablar en directo. Conmueve a los oyentes con un discurso en el que proclama la insurrección de la bondad:
“Una mujer acaba de morir congelada esta madrugada en la acera del bulevar de Sebastopol, manteniendo aún aferrada a su mano la notificación judicial de expulsión de su domicilio.

No podemos aceptar que sigan muriendo personas como ella. Cada noche son más de 2.000 personas soportando el hielo, sin techo, sin pan, más de uno casi desnudo; para esta misma noche es necesario reunir 5.000 mantas, 300 grandes tiendas de campaña, 200 ollas. Venid los que podáis con camiones para ayudar al reparto [...] Al Hotel Rochester, calle Le Boétie 92. Imploro, frente a los hermanos que mueren de miseria, aumente en nosotros el amor para hacer desaparecer esta lacra. ¡Que tanto dolor despierte el alma maravillosa de Francia!”
Media hora después, el Ministro de Telecomunicaciones habló por teléfono al Director de la Radio Nacional para llamarle ásperamente la atención por haber permitido semejante programa. Pero ya las calles que conducían al Hotel Rochester pululaban de gente que llevaba el aporte para emprender la guerra contra la miseria. El éxito fue enorme, pues acudieron miles de ciudadanos. Incluso se debió pedir a las autoridades municipales que establecieran servicios especiales de autobuses para atender a la cantidad de gente que quería acudir.

Aquella tarde, en grandes carpas militares ofrecidas por el ejército, los pobres de París pudieron pasar su primera noche sin el temor a morir de frío. Desde las frazadas hasta la leña que mantenía las estufas fueron donadas en pocas horas por los parisienses.

Desde entonces, la organización del Abbé Pierre se extiende cada vez más. Su movimiento pasa a otras ciudades de Francia, y los “compañeros de Emaús” aparecen en Italia, Argentina, México, Canadá, Congo, Australia y Chile, entre otros países.

El Abbé Pierre realiza numerosas intervenciones en radio y televisión que popularizan su imagen en icono nacional, frecuentemente con indumentaria negra y boina. Fue recibido por numerosas personalidades del mundo, intervino en los foros internacionales y promovió el respeto a los derechos humanos. Fue recibido por los Papas Pío XII, Pablo VI y Juan Pablo II (éste cuatro veces).

En 1995 se edita el libro “El Abate Pierre responde a las preguntas de Martine Leca”.

Dos de sus lemas más famosos fueron: “Dar de comer antes de evangelizar”, y “Una sola guerra será siempre absolutamente justa: la guerra contra la miseria”.




El fallecimiento del religioso se produjo el 22 de enero de 2007, en el hospital militar Val-de-Grace de París debido a una afección pulmonar a la edad de 94 años, siendo anunciado por el Presidente de la República, Jacques Chirac. El viernes 26 de enero, unas 2.500 personas siguieron desde el exterior de la Catedral de Notre Dame (París), gracias a una pantalla gigante, la misa de exequias del Abbé Pierre. En el templo estuvieron el presidente de Francia Jacques Chirac, el primer ministro Dominique de Villepin, miembros del gobierno y de la oposición, junto a compañeros de Emaús. El arzobispo de Lyon, cardenal Philippe Barbarin, elogió el “dinamismo intrépido” de un hombre consagrado “a Dios y al servicio de los pobres”.

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