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Octubre2014, Edición 97    23 de octubre de 2014

Comentarios sobre Errores de Impresión en Billetes Españoles (I)

Comentarios sobre Errores de Impresión en Billetes Españoles  (I)

Por Ramón Cobo Huici

Con alguna frecuencia se me ha indicado la posibilidad de hacer algún artículo sobre errores, pero hasta ahora he desechado la idea por la dificultad que supone realizar una clasificación ordenada de un tema que por su propio origen admite toda clase de variantes. Sin embargo, puesto que el estudio de los errores es muy interesante, ya que permite comprender el proceso de fabricación de los billetes, y para facilitar al coleccionista la detección de errores fraudulentos, haremos algunos artículos sobre este tema, sin ánimo de exahustividad, incidiendo en aquellos errores que suelen verse con más frecuencia. (Leer +)
Una advertencia importante: Los comentarios que hago sobre posibles errores fraudulentos deben tomarse como simples opiniones que pueden estar equivocadas ya que son fruto de reflexión personal analizando el billete e intentando comprender como se ha producido el error, es más, teniendo en cuenta que en algunos errores soy incapaz de encontrar su génesis estoy convencido de que tengo fallos de interpretación. Como justificación de lo anterior diré que he visto errores sobre billetes de Estados Unidos totalmente “imposibles”, en mi opinión, certificados por PMG.

A propósito de certificaciones diré que no he conocido a nadie, coleccionista o profesional, que me ofrezca la suficiente credibilidad para garantizar la autenticidad de ciertos errores, ya que a todos les he visto fallos espectaculares en sus apreciaciones, sin duda hechas de buena fe. Quizás sólo personas relacionadas con la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre serían capaces de autentificar y aclarar los errores extraños pero ellas tienen prohibido hacer este tipo de evaluaciones.

Para facilitar la lectura a los no muy iniciados recordaremos que la marca al agua se efectúa en el momento de fabricación del billete, cuando el papel está sin consolidar, presionando la pasta con la imagen que queremos marcar. Los fondos coloreados de los billetes “normales”, formados por rayas paralelas y algún dibujo como escudos, flores, rosetones, etc., están impresos en litografía; esta impresión no tiene relieve. Las orlas, viñetas, letras, etc., están impresas en calcografía y su característica principal es su gran relieve. La numeración y la firma del cajero están impresas en tipografía, que también produce relieve pero “hundido”. Billetes de bajo valor o antiguos pueden estar impresos en su totalidad o parcialmente en tipografía.

Errores en el papel:

Los únicos errores que conocemos son los de posicionamiento de la marca al agua, tal como vemos en el billete de la imagen. Este error se ha producido al introducir el papel, con lo que sería su anverso, al revés, por ello, la cara de la mujer mira a izquierda y está en posición simétrica respecto al eje menor del billete.



En alguna ocasión se ha subastado algún billete (100 pesetas 1900) con papel diferente al suyo, atribuyéndose a error, cuando no es sino una prueba de estado. Por supuesto, las pruebas no tienen por qué estar efectuadas en el tipo de papel definitivo

Errores en billetes impresos sólo en litografía o tipografía:

Bien sea porque son billetes relativamente antiguos y no se han conservado al haber pocos coleccionistas en su época, bien porque se hacía una revisión ocular más cuidadosa del proceso de impresión, se encuentran muy pocos errores sobre este tipo de billetes.







Al efectuarse la impresión con varias planchas, los errores más frecuentes son debidos a la falta de impresión de alguno de los colores (falta de fondo rosa en el 0,50 pesetas) y que en casos extremos llega a la falta total de una cara (reverso 1 peseta 1937). También se conocen pequeños fallos (5 pesetas) por interposición de algún papel extraño durante la impresión.

Debido al sistema de impresión, es relativamente frecuente la coloración débil de alguna de las tintas y en los billetes de tiradas largas, la variabilidad del color fundamental, lo que, por otra parte, también ocurre en billetes impresos en calcografía. Más que errores estos billetes deben considerarse como variantes del billete tipo pero, en cualquier caso, interesantes en la formación de una colección avanzada.

Faltas de impresión litográfica:

Debemos recordar que, una vez obtenidos los pliegos o la bobina del papel, el primer paso de la fabricación de un billete es la impresión litográfica de los fondos. En los billetes modernos se imprimen ambos fondos a la vez por la necesidad de que los motivos de coincidencia queden exactamente posicionados. Anteriormente la impresión de las caras era sucesiva.




Es muy raro este tipo de errores, quizás porque no se repara en él en el uso normal del billete aunque sea muy reconocible una vez detectado. Los errores que conocemos de este tipo están provocados por falta de presión de los rodillos, por lo cual el billete carece de impresión litográfica tanto en anverso como en reverso cuando es de las últimas emisiones.

No conocemos faltas parciales en la impresión de los fondos y sí tonalidades muy bajas en alguno de los colores por falta de tinta.



No hemos detectado “falsos errores”, a pesar de existir productos que borran este tipo de tintas, quizás porque es inevitable el deterioro, al menos parcial, de la calcografía o porque su comercialización no sería rentable ante la dificultad de efectuar el borrado.

Faltas de impresión calcográfica:

Señalemos en primer lugar que existen disolventes que borran completamente las tintas empleadas en calcografía sin que apenas afecten a las tintas litográficas por lo cual existe una facilidad clara de falsificación de errores.

Distinguiremos la falta total de impresión de las tintas calcográficas y las faltas parciales.

Faltas totales de tintas calcográficas en anverso o reverso:

En mi opinión es el error que presenta más dificultades para reconocer su autenticidad y en ciertos ejemplares es dificilísimo asegurar su condición de falso o auténtico.

Si la carencia de impresión calcográfica es debida a falta de presión del cilindro de grabado, causa que consideramos más normal, en la cara no impresa se deberá ver con claridad el relieve de la calcografía de la otra cara sin interferencia de relieves de la no impresa. Si la falta de impresión es debido a ausencia de tinta en el momento de la impresión podría verse el relieve de ambas caras, ahora bien, consideramos (es una opinión muy personal) que la falta de tinta tiene que ser un hecho muy raro, por lo que ejemplares auténticos con el relieve de anverso y reverso tienen que ser excepcionales.



El borrado creemos que es relativamente sencillo pero la supresión del relieve de la cara perdida es muy difícil ya que un “planchado” anularía también el relieve de la cara impresa. Aconsejamos que se rechace aquel billete que no presente con claridad relieve en la cara no impresa, y en el caso de que presente los dos relieves que se revise con muchísimo cuidado en busca de restos de tinta ya que el borrado perfecto sin estropear el relieve opinamos que es muy difícil.

La mayoría de los ejemplares de emisiones recientes que conocemos con este error son ejemplares planchados y por ello de dudosa autenticidad, dado que es un error que debe ser detectado con facilidad por los sistemas automatizados de la FNMT y, a pesar de ello, aparecen frecuentemente en el mercado. Por supuesto nunca podemos dar como falso un ejemplar en el que no se aprecie la calcografía, simplemente aconsejamos que al no poder asegurarse la autenticidad es preferible rechazarlo.

Como ejemplo de la dificultad de reconocimiento señalamos que hemos visto en subasta, de una casa de gran prestigio, un ejemplar sin impresión de ambas caras. Damos por supuesto que se trata de una manipulación ya que parece increíble que se produzca una falta de grabado del reverso y que cuando pasa el pliego a la impresora de los anversos vuelva a producirse otro fallo de grabado y, además, no sea detectado en ninguno de los dos casos; a pesar de todo se pagó una cantidad desorbitada por el ejemplar.



El billete de la imagen es un reverso del 500 pesetas, de Mosen Jacinto Verdaguer con el relieve del anverso sobre el reverso clarísimamente marcado. Igualmente ocurre con el anverso del 100 pesetas de Falla en el que la impresión del relieve de dicho anverso no existe y es muy marcada la del reverso.

Falta parcial de tintas calcográficas:

Este error aparece con relativa frecuencia y los ejemplares auténticos consideramos que son relativamente sencillos de verificar. Partimos del supuesto, tal como hemos dicho anteriormente, que el error es producido al cesar la presión de la plancha grabadora y que la falta de tinta debe ser un evento extraordinario en la formación de errores.

La falta de impresión deberá ser paralela al eje mayor del billete ya que el rodillo imprime en esa dirección. Por otra parte y dado la velocidad de impresión el límite impreso / no impreso no será nítido sino que se observará una gradual pérdida de la tinta, dificilísima de imitar en una falsificación. Esta gradación es una cierta garantía de autenticidad en los billetes usados. Por supuesto, la observación de los relieves de la calcografía impresa, tal como hemos comentado en el apartado anterior, es un dato de total garantía de autenticidad.




Los billetes de las imágenes cumplen escrupulosamente con la condición de verse el relieve de la calcografía de la cara contraria a la no impresa.

Curiosamente son mucho más frecuentes las faltas parciales de impresión calcográfica del reverso que las de anverso; ignoramos la razón.

Debemos exceptuar de las exigencias anteriores, horizontalidad y gradación en la pérdida de tinta, las faltas de tintado producidas por interposición del papel del mismo pliego al doblarse (este tipo de errores ya lo veremos en otro artículo).

En el mercado se encuentran con relativa frecuencia borrados parciales, sin pérdida total de la tinta, y en cualquier posición. Nuestra opinión es que son manipulaciones o borrados accidentales por contacto con algún disolvente de uso corriente bien en un domicilio particular o en la misma Casa de la Moneda. Aunque se hubiesen producido en la FNMT es muy discutible considerarlos errores de impresión, como mucho, serían errores de manipulación.



Es destacable que se siga vendiendo o subastando ejemplares como el de la imagen, el billete de 1.000 pesetas de Hernán Cortés, en el que se ve como en los bordes se ha acumulado la tinta retirada. Además se ofrecen estos billetes con numeraciones correlativas, siempre con el mismo “error”; el defraudador todavía no se ha enterado de que los billetes con numeración correlativa no se imprimen en el mismo pliego sino en pliegos sucesivos, por lo que la aparición de decenas de billetes sucesivos con el mismo error exige que se reproduzca el fallo en multitud de pliegos sin que se detecte ni con los medios automatizados ni de visu.
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