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Marzo 2017, Edición 114    6 de octubre de 2022

Artículos

La principal partida que componía los gastos de la Monarquía era la necesaria para mantener los ejércitos que combatían en buena parte de Europa, así como a los barcos y galeras de la Armada. Junto a ella se encontraban los gastos propios de la Corte, aquellos necesarios para el mantenimiento del aparato administrativo y las ayudas y limosnas. El incremento del gasto supuso la búsqueda de nuevas fuentes de ingreso por la vía fiscal, con el establecimiento de nuevos tributos y la solicitud de servicios a las Cortes, los conocidos como Servicios de Millones. Durante algún tiempo funcionaron simultáneamente dos Haciendas en los reinos de Castilla: la de la Corona, controlada por el rey, y la del Reino, bajo la supervisión de las Cortes.

Durante dos siglos y medio, las Flotas de la Plata transportaron desde el Nuevo Mundo, según Hamilton, prácticamente toda la plata y la mayor parte del oro que llegó de forma legal o ilegal a Europa. La documentación de la época nos muestra, en contra de la extendida visión fruto sobre todo de las producciones hollywoodienses, un ingente registro en el que se recogen multitud de ataques fallidos a las mismas por corsarios y piratas de otros países europeos. Igualmente, algunos naufragios, debidos sobre todo a los fuertes huracanes caribeños y que en ocasiones llegaron a desbaratar e incluso hundir flotas enteras, no supusieron en su conjunto un quebranto grave a la conocida como Carrera de Indias.
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