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El sector de las máquinas tragaperras
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El sector de las máquinas tragaperras

lunes 24 de junio de 2019, 18:22h

A finales del siglo XIX August Fey dejó su fría Baviera natal y puso rumbo a los Estados Unidos con la idea de ganarse la vida. Al llegar a la tierra de las oportunidades cambió su nombre –una práctica muy habitual entre los inmigrantes de la época-, se hizo llamar Charles Fey y encontró acomodo en San Francisco, en el estado de California, donde empezó a trabajar como mecánico automotriz.

Lo que Charles Fey ignoraba es que acabaría pasando a la posteridad por ser el creador de la primera máquina tragaperras de la historia. En cuanto a las fechas, existen discrepancias sobre si su invento data de 1887 o de 1895.

El fulgurante éxito de Liberty Bell

La máquina diseñada por Fey, un armatoste de hierro que tenía incrustaciones de piedras recibió el nombre de Liberty Bell (Campana de la Libertad). Su mecanismo se activaba al introducir una moneda y consistía en 3 ruedas alineadas en fila que giraban sobre un eje, de tal modo que cuando se detenían dejaban ver uno de los 5 símbolos que cada rueda tenía impresos. Si los 3 símbolos que aparecían ante el jugador eran idénticos, este recibía un premio. Los 5 símbolos de esta primera máquina fueron una espada, un caballo, un diamante, un corazón y una campana, que es la que terminó dando el nombre al invento.

Liberty Bell cosechó un gran éxito. En muy poco tiempo aparecieron muchos fabricantes que se dedicaron a copiar la máquina. Para 1908 las tragaperras ya se habían instalado en espacios como las barberías, las tiendas de cigarros, los salones y hasta en los burdeles.

La máquina original de Charles Fey se puede visitar en el Liberty Belle Saloon & Restaurant de Reno, en el estado de Nevada.

Las máquinas tragaperras en España

En España las máquinas tragaperras deben esperar durante décadas para implantarse y popularizarse. Ni la dictadura de Primo de Rivera ni la de Franco las permitieron, pero tampoco los gobiernos de la II República.

Es en 1981 cuando se legaliza la instalación de las máquinas tragaperras. La legalización llega con una novedad con respecto al resto de países europeos y es que, las tragaperras, aparte de en los casinos, también pueden instalarse en locales como los bares y las cafeterías, hecho que contribuye en gran medida a su difusión por todo el territorio español.

En 2011 se crea la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), un órgano dependiente del Ministerio de Hacienda que nace con la intención de regular, autorizar, supervisar, controlar y, en caso de que fuese necesario, sancionar las actividades de juego en el ámbito estatal. Este órgano es el encargado de repartir las licencias que necesitan las casas de apuestas y los casinos online para poder operar en territorio español.

La irrupción de internet ha potenciado un mercado que no para de crecer. Si antes había que acudir a un casino o a un salón de juego para introducir las monedas y poder hacer girar las ruedas de las máquinas, ahora no es necesario salir de casa. Con tener un aparato con conexión a internet es suficiente para poder experimentar la emoción de las tragaperras.

Las tragaperras modernas

Liberty Bell, la máquina que ideara hace más de un siglo Charles Fey, se ha quedado como un mero referente y ha evolucionado hacia una cosa mucho más completa, atractiva y desafiante. Los proveedores de juegos de casino online, gigantes del entretenimiento como Microgaming, Gen Ent o Playtech, no paran de mejorar y perfeccionar las máquinas tragaperras y cada dos por tres presentan nuevos productos.

Las tragaperras han pasado de ser un simple juego, a convertirse en una experiencia. Siguen conservando el espíritu y la base del invento de Fey, pero han introducido una serie de elementos que las convierten en una fuente de estímulos visuales y auditivos. Los desarrolladores de las nuevas máquinas digitales han dejado de lado la abstracción de los primeros modelos y se han preocupado por darles unas temáticas acordes al gusto de los jugadores. Las hay de todo tipo, siendo un recurso muy habitual introducir en el juego el concepto de aventura. Jugar a las tragaperras de hoy día es como zambullirse de lleno en la búsqueda de un tesoro antiguo: los exploradores en la selva, los caballeros medievales, los arqueólogos expertos en el antiguo Egipto… Todo con unos gráficos de última generación y unas animaciones que te dejarán con la boca abierta. Muchos juegos hasta disponen de la licencia de películas famosas y durante las partidas proyectan fragmentos de dichas películas.

Pero no solo es el aspecto formal, que está a años luz de la primera máquina, lo que ha cambiado. Lo ha hecho, también, el modo de juego. Los juegos de ahora tienen hasta 5 carriles y cuentan con centenares de líneas de pago, tiradas gratuitas, bonificaciones, botes progresivos…

Parece que el sector seguirá creciendo, innovando y sacando nuevas tragaperras. Ante este panorama quién sabe si, en el futuro, alguno de los grandes proveedores de juegos de casino no creará una máquina tragaperras sobre, por ejemplo, el tesoro de Tomares y sus monedas.

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