Ahora habrá que esperar para ver si alguno de los Estados se opone a los nuevos diseños. De no ser así, serán automáticamente aprobados y la Casa de Moneda francesa podría empezar con la acuñación y puesta en circulación de las nuevas monedas para 2022, aunque hay voces que señalan que este cambio podría no darse hasta el 2023.
Cabe recordar que las monedas de 1 y 2 euros francesas cuentan ambas con un diseño de Joaquín Jimenez, grabador de la Monnaie de Paris, en las que se representa un árbol, así como el lema republicano francés «Liberté, Egalité, Fraternité».
El proceso, aunque parece complicado, no supondrá a priori problema alguno para Francia. Y es que los Estados miembros están autorizados a modificar una vez cada quince años los diseños utilizados en las caras nacionales, así como cuando se cambia el Jefe del Estado.