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Sobre la falta de representación negra en el papel moneda de México y América Latina
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Sobre la falta de representación negra en el papel moneda de México y América Latina

Por Ricardo Jaziel Jiménez
jueves 11 de agosto de 2022, 22:04h

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Nuestro continente es una tierra rica, dotada de una gran diversidad tanto biológica, geográfica como lingüística y cultural puesto que es el continente más largo longitudinalmente que va desde una región muy al norte, hasta una muy al sur. Es importante destacar que aunque Nueva Zelanda y Tasmania son los países más australes del otro lado del mundo, éstos no llegan siquiera a ser el equivalente de la región de tierra del fuego en Argentina.

Esta gran variedad de climas y regiones geográficas han permitido que en nuestra América se den una cantidad de recursos minerales y naturales, mismos que fueron de gran utilidad para el mundo occidental durante el periodo posterior a la Colonia, entre los cuales podríamos hablar de elementos importantes, tales como la papa, el maíz, el jitomate, el cacao, la vainilla, el cobre y la plata por mencionar algunos. Justamente esta riqueza agraria y minera fue la que hizo que los colonos españoles trajeran gente para trabajar la tierra y las minas de forma consistente pero en condiciones paupérrimas; De no ser por toda la plata que se extrajo en su momento de los grandes yacimientos de América del Sur y México, el comercio mundial no podría haberse dado, tal como lo menciona John McMaster en las Aventuras asiáticas del peso mexicano:

Desde el descubrimiento de América, México ha explotado bastante más de la tercera parte de toda la plata sacada de la tierra, y, hasta el descubrimiento de plata en Nevada, hacia 1860-1870, casi toda la plata utilizada en el mundo civilizado provenía de México, Bolivia y Perú. […] Los capitanes de buques norteamericanos empleaban pesos mexicanos para comprar esclavos en las costas occidentales de África y para traer té de China a los Estados Unidos.[1]

Hasta el año de 1501, es que se tiene registro de la llegada del primer buque carguero proveniente de las costas africanas, específicamente de la isla de Gorea, puerto del que zarpó un navío que traía cerca de 400,000[2] personas de raza negra al continente Americano y que arribó a la isla de La Española (actual República Dominicana y Haití).

Poco a poco, en los años posteriores, se fue llevando más población de raza negra a otros lados del continente, entre las cuales podemos encontrar: Veracruz (México), Acapulco (Guerrero, México), Cartagena (Colombia), La Habana (Cuba), Caracas (Venezuela), Buenos Aires (Argentina), Recife, Bahía y Pernambuco (Brasil). Esto marca un periodo casi ininterrumpido de comercio de esclavos de origen africano[3] al continente; que de acuerdo con la doctora Martínez Montiel, llegaron entre 30 y 40 millones de personas durante cerca de 400 años[4].

A medida que las poblaciones autóctonas de América eran diezmadas, debido al fallecimiento por enfermedades o asediadas y eliminadas por los conquistadores europeos, la población de origen negro se volvió fundamental en ciertos países, principalmente en las labores domésticas (lavado de ropa, limpiado de la vivienda, crianza de niños, amas de leche), la doma y entrenadura de bestias y principalmente el ámbito agrícola, en los sembradíos de caña de azúcar y café que fueron traídos al continente por los colonizadores. Es por esto, que la población negra jugó un papel crucial para el florecimiento de la sociedad colonial iberoamericana.

A pesar de que la población negra tuvo una función fundamental para el surgimiento de los distintos Estados en América Latina, tenemos muy pocos referentes de esta población en las historias oficiales de los diferentes países iberoamericanos, ya sea en esculturas, pinturas, bustos y retratos. Se ha tratado de ocultar tal influencia y se ha enaltecido la idea del mestizo, surgido de la relación entre europeo e indígena y las hazañas de los criollos en los movimientos emancipadores del siglo XIX.

Haciendo una revisión sobre el papel moneda en nuestro continente, nos damos cuenta que la representación gráfica de las personas de raza negra son realmente escazas, Colombia que cuenta con una población de origen negro estimada a cerca del 10.5%[5] no cuenta con ningún referente o representación de esta población en sus billetes y/o monedas, lo mismo sucede con el caso de Cuba que cuenta con un 35.9% de población negra y ningún referente de estos en sus billetes o monedas; También podríamos hablar del caso de Brasil, que a pesar de que en su familia de billetes actual no cuenta con ningún rostro humano, en las series de billetes anteriores tampoco se muestra una persona de raza negra siendo que su población negra es superior al 50% o del Uruguay que según el censo de 2011 ocupado por la CEPAL para su informe, cuenta con un estimado del 4.6% de población afrodescendiente y ninguna representación de esta en su papel moneda.

Los únicos países que he podido rastrear[6] que cuentan con alguna representación de una persona de raza negra en su papel moneda son: Venezuela con el billete de 5 y 1,000 bolívares fuertes que muestran en su anverso el rostro de Pedro Camejo, ampliamente conocido como el negro primero, quien fue una persona importante en las luchas por la independencia de la región, ya que combatió en la batalla de las queseras y finalmente murió en la batalla de Carabobo. A pesar de que la población afrodescendiente en Venezuela es baja (3.4% de acuerdo con el estudio de la CEPAL) se buscó incluir un personaje afrodescendiente y uno indígena en su cono monetario anterior.

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El caso Haitiano, también merece reconocimiento, ya que su moneda que lleva por nombre Gourde; gorda en español, cuenta con billetes en denominaciones de 10, 20, 25, 50, 100, 250, 500 y 1,000 gourdes y en todas sus piezas se encuentra algún personaje histórico de Haití de raza negra, lo cual es relevante puesto que, de acuerdo al mismo trabajo de la CEPAL[8], el 95.5% de la población total de Haití se reconoce como afrodescendiente.

República Dominicana tiene aproximadamente una población del 80% de origen afrodescendiente, en donde encontramos a dos personajes con rasgos que podrían vislumbrarse explícitamente como de origen afro. El primero se encuentra en el billete de 100 pesos dominicanos, el cual presenta a Juan Pablo Duarte, Matías Ramón Mella y Francisco del Rosario Sánchez, éste último es considerado uno de los padres de la patria, éste lideró el alzamiento contra Haití y proclamó la independencia de República Dominicana en el año de 1844. La única fotografía de la que se tiene registro del prócer, podemos ver que su color de piel y rasgos físicos son imposibles de hacer pasar por los de una persona no afrodescendiente, además se tienen registros de que era hijo del señor Narcisazo Sánchez, un hombre enorme y de raza de color, quien contrajo nupcias con la señora Olaya Del Rosario, mujer blanca y de ascendientes blancos y peninsulares.

El segundo caso lo encontramos en el descontinuado billete de 20 pesos dominicanos, en el que se encuentra plasmado Gregorio Luperón, un militar y político que participó en la revolución Cibaeña, en la guerra de Santo Domingo contra el imperio español y quien fuera el vigésimo octavo presidente de su nación, Luperón era hijo de Nicolasa Duperón (apellido que después cambió a Luperón) quien era conocida como una inmigrante negra de las islas británicas y Pedro Castellanos, un hombre blanco que nunca lo reconoció como hijo.

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De los 21 países[10] investigados, sólo 3 tienen en su papel moneda alguna representación de personas de origen negro o afrodescendiente, el resto de países tienen en sus conos monetarios a personajes históricos de corte criollo, mestizo o blanco o en todo caso de tener a algún prócer de origen indígena, se trata de estilizar sus imágenes para que sus rasgos luzcan lo menos posible de tal forma.

Este tipo de casos son importantes de estudiar puesto que como es mencionado por María Cristina Rosas:

Las monedas y billetes son algo más que un medio para realizar transacciones, adquirir bienes y servicios, pagar las cuentas y otras faenas comerciales y financieras. Constituyen un importante elemento de identidad nacional que evoca el orgullo, la singularidad y pertenencia a una colectividad. […] El papel moneda no sólo pasa de mano en mano, también comunica, fomenta valores, recrea historias, rinde tributo a héroes, científicos, escritores, artistas que han puesto en alto el nombre de sus respectivas naciones ante el mundo, y que llenan de orgullo a sus naciones[11].

Köning[12] por su parte, añade que las imágenes son un medio que hacen que los individuos relacionen informaciones e impresiones sensoriales que construyen las realidades que manejan los individuos y grupos colectivos y que tiempo después se convierten en la base de valoraciones, acciones y pautas de conducta.

Estos referentes visuales son importantes debido a que forman un ideario colectivo y a su vez, forjan la identidad propia de los Estados nacionales de nuestro continente, precisamos destacar que durante la época posterior a la independencia de la Gran Colombia, el nuevo gobierno empleó la evocación de lo indiano en sus monedas para legitimar el nuevo gobierno libre y que la población de origen indígena se sintiera representada por este movimiento libertador.

México es uno de estos países que no presentan algún personaje histórico de origen afrodescendiente, lo más cercano a ello, es José María Morelos y Pavón, quien de acuerdo con Lucas Alamán, procedía de una casta mezclada de indio y negro por ambos orígenes (padre y madre), aunque él mismo no apunta ninguna prueba y quien se atiene muy probablemente a testimonios verbales o referencias sobre sus aspecto físico[13].

En dado caso de que la descripción hecha por Alamán sea verdadera, podríamos darnos cuenta de que en algunas de las imágenes mostradas en los billetes, han realizado modificaciones, ya que se han suavizado sus rasgos para hacerlo parecer más criollo, con una nariz alargada y recta, labios pequeños y delgados y cara larga. Y si se diera el caso de que Morelos no provenía de origen afrodescendiente, estaríamos ante el caso de que en ningún billete de México se haya presentado algún personaje de raza negra o afrodescendiente.

El no contar con este tipo de representaciones sobre los orígenes étnicos de México ha hecho creer a la población en general que nuestro país está conformado en su totalidad por mestizos (idea ampliamente impulsada por Vasconcelos[14] en el periodo de posrevolución), sin tomar en cuenta que la estimación hecha por la CEPAL reconoce que para el 2020, el 2.04% de nuestro país está conformado por personas de origen negro y que se encuentran en su mayoría en los Estados de Veracruz, Oaxaca, la costa chica y grande de Guerrero.

Quisiera terminar este ensayo como una puerta de entrada para seguir estudiando las representaciones pictóricas e iconográficas de nuestro país y del continente, que se han encargado de invisibilizar uno de los pilares y raíces de nuestra historia, así pues; entendamos que lo que es hoy América se debe a los injertos arraigados de la africanía en la población desde los años iniciales del mestizaje.

Que entendamos los mensajes que se transmiten con estos y la función pedagógica que juegan al crear, inventar o reinventar los idearios colectivos de nuestra tierra, parafraseando a la doctora Luz María[15], transitar hacia un movimiento de reconocimiento a nuestros orígenes, que en tanto que reinventemos y visualicemos nuestras raíces, creemos una identidad más específica y más universal.

Referencias:

CEPAL, Afrodescendientes y la matriz de la desigualdad en América Latina. Retos para la inclusión. Santiago; 2020.

Köning, Hans-Joachim, La función de las imágenes en el proceso de construcción de las naciones latinoamericanas. En Schüster, Sven. La nación expuesta. Cultura visual y procesos de formación en América Latina. U del Rosario, Bogotá; 2014.

McMaster, John, Aventuras asiáticas del peso mexicano. Colmex. Historia Mexicana, [s.i.], V.8, n. 3, p. 372-399, ene, 1959.

Martínez Montiel, Luz María, Afroamérica - crisol centenario. Revista del CESLA, no. 7 (2005):9-44. Redalyc, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=243320976002

Rosas, María Cristina, Identidad nacional y papel moneda. Globalitika; Enero 2022.

UNESCO, La ruta del esclavo 1994-2014: El camino recorrido. 2014.

Velázquez, Maria Elisa, México ignora y desconoce a su población afrodescendiente. Revista La Jornada. No. 136. Enero 2019.

Vasconcelos, José. La raza cósmica. 1948.

Zárate Toscano, Verónica, La iconografía del papel moneda en México, siglos XIX y XX. 2019.

Notas:

[1] John McMaster, Aventuras asiáticas del peso mexicano. p. 372-373. 1959.

[2] UNESCO, La Ruta del Esclavo. 1994-2014: El camino recorrido. 2014.

[3] María Elisa Velázquez menciona la llegada de Wolofs, mandingas, fulas, congoleños, angolas y diversas culturas de África occidental, central y oriental.

[4] Luz María Martínez Montiel, Afroamérica-Crisol centenario. 2005.

[5] CEPAL, “El contexto demográfico afrodescendiente” en Afrodescendientes y la matriz de la desigualdad en América Latina. Retos para la inclusión. p. 85-88. 2020.

[6]Es importante aquí reconocer las limitaciones que tuvo esta búsqueda, se analizaron los casos de los países continentales de América Latina y sus islas mayores (Cuba, República Dominicana y Haití) aunque se dejaron de lado los países de las Antillas y el caribe por una cuestión de tiempo. Tengo la certeza de que haciendo una búsqueda más profunda, en la que se tomen en cuenta estos territorios, podremos encontrarnos con más referentes iconográficos de la negritud en nuestro continente.

[7] Imagen obtenida de: Alamy.es el 30 de mayo de 2022.

[8] CEPAL, Op Cit.

[9] Imágenes obtenidas de: istockphoto.com el 31 de mayo de 2022.

[10] México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Cuba, Haití, República Dominicana, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Argentina y Uruguay.

En el caso de Ecuador, El Salvador y Panamá, sus imágenes del papel moneda no pueden ser estudiadas puesto que han adoptado al dólar estadounidense como su moneda oficial.

[11] María Cristina Rosas, Identidad nacional y papel moneda. 2022.

[12] Hans-Joachim Köning, La función de las imágenes en el proceso de construcción de las naciones latinoamericanas. 2014.

[13] Cfr. https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/6/2709/3.pdf

[14] Cfr. José Vasconcelos, La raza cósmica. 1948.

[15] Luz María Martínez Montiel Op cit.

*Imágenes proporcionadas por el autor del artículo de investigación.

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