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El oro superó los 1.600 dólares onza

¿Hacia los 2.000 dólares la onza?, o más…

¿Hacia los 2.000 dólares la onza?, o más…
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

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ND© A las 12’15h. de la mañana del lunes 18 de julio de 2011 el oro alcanzaba en el Mercado de Nueva York los 1.605 dólares la onza. Por fin se había batido el récord histórico del precio del oro que Numismático Digital avanzó hace unos meses con meta en este verano. Al cierre, el London Bullion Market LBMA marcaba la cifra de 1.599 dólares onza, es decir 1.136’70 euros por cada 31’10 gramos de oro. Recordemos que el 28 enero de este mismos año el oro cerraba en Londres a 1.319 dólares la onza, o si lo prefieren en euros 962’74€. (Leer +)

El precio de la onza de oro ha superado por primera vez en la historia los 1.600 dólares impulsado por la incertidumbre en los mercados por la crisis de la deuda soberana en la zona euro y la falta de acuerdo en EEUU para ampliar el límite de deuda del Gobierno.

De este modo, el precio de la onza de oro marcaba un nuevo récord al cotizar hasta los 1.605’40 dólares, frente a los 1.593,45 de la apertura, mientras que en el mercado de divisas el euro perdía terreno frente al billete verde al cambiarse por 1’4041 dólares, lejos de los 1’4111 dólares de la apertura.

La demanda de oro creció un 52% en 2010 según el WGC

A este respecto, el Consejo Mundial del Oro (World Gold Council) señalaba que la demanda de oro como inversión creció un 52% respecto al mismo periodo del año anterior, en un contexto de “crecientes dudas” sobre las deudas soberanas europeas de Irlanda, Portugal, Italia y España, unidas a la posible rebaja de la calificación de la deuda de Estados Unidos lo que ha provocado la “huida” de los inversores hacia “valores refugio”.

Los datos del informe del Consejo Mundial del Oro, (WGC) revelan que el mercado de oro de inversión chino es el que ha tenido los mayores crecimientos. La demanda de oro de inversión en China alcanzó las 90.9 toneladas, más del doble de las 40.7 adquiridas por este país entre enero y abril del 2010. Los expertos explican este interés chino por la compra de oro en la efectividad del metal para preservar los ahorros frente a la inflación y la mayor disponibilidad de oro en el mercado promovida por los bancos chinos.


En Europa los expertos del WGC califican la demanda de “sostenido entusiasmo inversor” y añaden que se ha visto incrementada por las graves crisis monetarias sobrevenidas a causa de las deudas soberanas griega y portuguesa en primer lugar, y por las revueltas en los países árabes algo más tarde. En Alemania y en Suiza la demanda de oro de inversión creció espectacularmente respecto al primer cuatrimestre de 2010. Alemania demandó un total de 37,7 toneladas de oro de inversión, lo que supone un crecimiento 103% y Suiza 28,2 toneladas, un 117% más que en 2010. Marta Domínguez de oro Direct, explica que en estos países cuentan con una notable tradición de inversión en lingotes y monedas de oro: “comprar monedas y lingotes de oro es una forma de inversión muy común en países del centro de Europa, como Alemania, Austria y Suiza, siendo una forma tradicional para ahorrar entre perfiles conservadores”.

Pronto se quedará atrás el récord de los 1.600 dólares onza

Según un informe de la prestigiosa firma Gold Money, la estacionalidad es muy importante en los mercados de materias primas, así que esta subida fuera de temporada tiene especial relevancia: marca un cambio en la percepción el público general está redescubriendo la naturaleza monetaria del oro, mal que le pese a Bernanke. Aquellos activos que tradicionalmente se veían como valores refugio – bonos del estado, y especialmente bonos USA – están empezando a perder su atractivo, por lo que tan sólo estamos viendo caer las primeras gotas de una tormenta.


Europa sigue enredada en las negociaciones del rescate griego, que esta vez están siendo algo más duras, continúa el informe de Gold Money. Cabe destacar que Angela Merkel y Jean-Claude Trichet no se ponen de acuerdo sobre el papel que el Banco Central Europeo debe jugar en la propuesta sobre los “bonos de rescate”. Resultará interesante observar cuán dura será la lucha del BCE por preservar la poca independencia que le queda. Lorenzo Bini Smaghi ya sugirió muy amablemente que el EFSF, el fondo de rescate europeo, debería comprar bonos el mercado abierto, así que podríamos vivir una versión europea de la flexibilización cuantitativa. Sea cual sea el eufemismo o instrumento elegido, podemos
estar seguros que implicará crear dinero de la nada para comprar deuda sin valor a precios inflados. Resulta tan fácil imprimir.

La cara opuesta de esta moneda es que veremos una vuelta al dinero sólido, tal como señalan Jim Sinclair y Dan Norcini en esta entrevista para King World News. Según ellos, la subida exponencial del precio del oro está alcanzando un momento crucial, y pronto dejaremos atrás los 1.600 dólares por onza, finalizaba afirmando el informe de Gold Money.

Y mientras, ¿en España, qué?

Pues en España ahorradores e inversores también se han volcado hacia el oro como valor refugio, máxime con la que está cayendo en los últimos años: cinco millones de parados, las entidades bancarias en entredicho, las ofertas de rentabilidad por debajo del 4%...

Los españoles ya han aprendido aquello de “crear patrimonio a largo plazo” y encuentran en el oro la mejor opción para ello, habida cuenta que el “ladrillo” se desmoronó y la bolsa sólo está pendiente de la prima de riesgo exterior.

Algo que no supieron prever las autoridades económicas españolas hace cuatro años, cuando en una incomprensible maniobra Ministerio de Economía y Banco de España, de la mano, se deshicieron de gran parte de las reservas patrias, que diría allende los mares.


“El oro ya no es una inversión rentable”, aseguraba en 2007 el entonces vicepresidente económico, Pedro Solbes, para justificar la venta de más del 32% de las reservas de este metal propiedad de nuestro país que el Banco de España había realizado en ese mismo ejercicio. La operación se sumaba a una venta el año anterior de casi otro 8%. No se puede tener más “olfato” inversor. En ese momento, la onza de oro cotizaba a 669 dólares, hoy a 1.600. Las crisis financiera primero, económica después, y de deuda actual han convertido el metal precioso en valor refugio por excelencia y su precio no ha parado de encadenar récord tras récord. En los cuatro años que han pasado desde que el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, con el visto bueno del Gobierno, decidiera reducir sus reservas en oro, la cotización de éste ha crecido más de un 125%.

Los 4,3 millones de onzas de oro que el supervisor vendió en el año 2007 por un precio de 2.867,7 millones de dólares (2.108,6 millones de euros al cambio de ese momento), se valoran ahora en 6.471,5 millones de dólares (4.460 millones de euros al cambio de hoy), un 125% más si la comparación se hace en los “billetes verdes” y un 111% más en euros (teniendo en cuenta la revalorización de la moneda europea en el periodo). En cualquier caso, en sólo cuatro años, España ha perdido más de 2.350 millones de euros por vender esos activos.

Es decir, aquella inversión que Solbes consideró “no rentable” ha duplicado ampliamente su valor en sólo cuatro ejercicios. “Las reservas del Banco de España deben tener como
objetivo fundamental el maximizar su rentabilidad”, aseguraba en el Senado el entonces el vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Economía al ser interpelado por el PP al respecto.

Es cierto, eso sí, que el Banco de España hizo caja con la venta y logró en ese momento jugosas plusvalías —que ahora resultan un tanto insípidas—, pues los lingotes estaban contabilizados a 100 euros la onza, y se vendieron a casi 500 euros (660 dólares). Según los cálculos que se hicieron entonces, el Banco de España obtuvo unos 2.500 millones de beneficios, ya que en ese momento la cotización del oro ya había empezado a dispararse ante la fuerte demanda de joyas gracias a los nuevos ricos de China e India, que fueron, precisamente, los destinatarios de las ventas, aunque el Banco de España no hace oficialmente comentarios al respecto.


Pero las cifras oficiales del supervisor hablan por sí solas. Los 16,8 millones de onzas que controlaba el Banco de España en 2001, pasaron a 13,4 en 2006, y entre 2006 y 2007 volvieron a reducirse hasta los 9,1 que el supervisor mantiene desde entonces. La cantidad vendida por la institución que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO para los amigos, en esos años equivale al 46% de las reservas de oro vigentes antes de la entrada del euro. Se trata de la mayor salida del preciado metal desde aquella mítica hacia Moscú durante la Guerra Civil.

Junto a los desafortunados argumentos de la rentabilidad del metal, la otra razón de la venta que el Gobierno arguyó en ese momento fue la misma que la del resto de bancos centrales europeos. Estos acordaron tras la entrada del euro prescindir paulatinamente de sus reservas de oro en favor de otros activos más rentables y fáciles de custodiar o simplemente para reforzar su patrimonio. La iniciativa en la zona euro comenzó en 1999 pero, según los repartos secretos de permisos de venta acordados en el seno del Banco

Central Europeo (BCE), al Banco de España no le correspondió el turno de desprenderse de sus lingotes hasta cinco o seis años después.


La primera salida importante de oro desde la Transición se produjo en 1999, cuando el Banco de España, en cumplimiento de los acuerdos de creación del euro, traspasó reservas de oro y divisas al entonces nuevo BCE, que necesitaba de las arcas de todos los bancos centrales miembros. Este, a cambio, concedió un pagaré de 4.000 millones que el banco central español rentabiliza cada año.

Sin embargo, la perspectiva que otorga el paso tiempo desvela que también este argumento se ha dado de bruces con la realidad. Así lo desvela una comparación de las estrategias adoptadas finalmente por otros grandes bancos centrales con respecto a este metal. Las entidades centrales europeas han dejado de deshacer sus posiciones y, adicionalmente, las autoridades monetarias de los países asiáticos se han lanzado a comprar oro para diversificar sus reservas rebosantes de dólares.

Según los últimos datos publicados por el Consejo Mundial del Oro (WGC), las reservas auríferas de los bancos centrales del mundo crecieron en más de 276 toneladas en el primer trimestre de este año, hasta casi las 30.500 toneladas. A la cabeza de esta tendencia se sitúa Arabia Saudita, nación que más ha intensificado sus compras. En concreto, este país elevó sus reservas hasta casi 329 toneladas desde apenas 143 toneladas.

Rusia también sumó 26,6 toneladas a su colchón dorado, que alcanza ya las 669 toneladas. El mayor vendedor fue el Fondo Monetario Internacional, que desde comienzos de año ha puesto en marcha un programa de venta de sus reservas. Su monto de oro ha caído desde las 3.005 toneladas a las 2.967, lo que, según estimaciones del mercado, habría generado unas ganancias extraordinarias de 1.969 millones de euros aproximadamente al organismo que preside en la actualidad Christine Lagarde.

En la actualidad España ocupa el puesto número 19 en el ranking de los países con mayores reservas de oro del mundo, habiendo bajado muchos puestos desde 2007 gracias a la perspicaz maniobra de ingeniería económica del ministro Pedro Solbes y del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez.

Vistazo histórico: el oro desde abril 2010, de récord en récord y sin parar

El oro se disparó el pasado mes de abril de 2010 y desencadenó una serie de récord de subida como no se habían conocido jamás desde que se fijó el Patrón Oro y el precio de la onza se fijó en 35 dólares, en 1945.

Veremos a continuación cómo fueron las jornadas de “infarto” en las que los ahorradores, inversores y creadores de patrimonio se entusiasmaron día a día, acostándose con un Fixing y levantándose con uno nuevo al alza.


Iniciaremos ese recorrido desde el final, el 29 de abril, cuando el oro llegó a alcanzar en Nueva York los 1.556,4 dólares la onza, el nivel más alto jamás registrado por este metal precioso y que supuso su tercer récord histórico consecutivo, gracias al desplome del dólar ante la política monetaria expansiva en Estados Unidos.

Al cierre de la Bolsa Mercantil de Nueva York los contratos de futuros de oro más negociados, los de vencimiento en junio, sumaron 25,2 dólares por onza al precio al que habían acabado en la sesión anterior, con lo que alcanzaron ya su noveno máximo histórico de las últimas diez sesiones.

Comparado con el precio de cierre del jueves día 21 de abril -ya que el viernes el mercado permaneció cerrado por la festividad del Viernes Santo- el metal precioso había acumulado una subida del 3,49 %, mientras que durante el mes de abril había escalado cerca del 8 %.

Por su parte los contratos más negociados de plata, los de julio, también subieron decididamente -ya que los inversores recurren a ella como una inversión “refugio” más barata que el oro-, y cerraron en abril a 48,59 dólares la onza, cerca del máximo histórico de 48,7 dólares al cierre que alcanzó en 1980.

Ambos metales, que ya se habían visto impulsados por la incertidumbre mundial ante la ola de protestas en Oriente Medio y el terremoto en Japón, estában registrando una impresionante escalada impulsados por los miedos inflacionistas y el reciente desplome del dólar ante otras divisas.

El “billete verde” lleva dos jornadas a su nivel más bajo ante el euro desde diciembre de 2009, afectado por la decisión de la Reserva Federal estadounidense de mantener los tipos de interés por debajo del 0,25 %, un nivel excepcionalmente bajo que está dejando al dólar como una moneda poco atractiva, más aún desde que el Banco Central Europeo (BCE) decidió elevar los tipos en la zona euro.

En la última jornada de la semana de finales de abril25 al 29, del el dólar seguía debilitándose ante la moneda única europea de manera que un euro se cambiaba a 1,4836 dólares, comparado con los 1,4821 de la jornada anterior, lo que abarata a las materias primas que, como el oro, se negocian en esa divisa.

El record del 28 de abril de 2010: 1.535’50 dólares onza

Este era el análisis al cierre del 30 de abril 2010, pero tan sólo dos días antes, el precio de la onza de oro al contado había cerrado ya con un nuevo precio récord en el mercado de futuros de Londres al alcanzar los 1.535,50 dólares, en una escalada imparable en los últimos días que, según los analistas, continuará.

El precio del cierre del 28 de abril representaba una subida del 1,62 % con respecto al miércoles 27, cuando cerró a 1.511 dólares la onza.

Los expertos argumentaban que los inversores continuaban viendo en los metales preciosos valores “refugio” para depositar sus fondos ante la situación de volatilidad de las divisas.

Los analistas también creían que el aumento de la violencia en países de Oriente Medio y norte de África, especialmente en Libia, influía en la subida del precio del oro, puesto que los inversores buscan en ese metal un valor seguro para sus fondos.

Los temores inflacionistas, los problemas de la deuda en Europa y la reciente decisión de la agencia de medición de riesgo Standard & Poors de rebajar a “negativa” la perspectiva de
la calificación de EEUU también influyeron en las últimas dos semanas de abril a la hora de empujar el precio del oro al alza.

El oro rompió los 1.530 dólares onza

El varapalo al dólar que provocó el mensaje del 27 de abril de Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, reactivó el rally del mercado de commodities. El oro superaba así, por primera vez, los 1.532 dólares la onza, y el petróleo se situaba de nuevo por encima de los 126 dólares el barril de Brent.

El metal precioso, uno de los activos refugio por excelencia, ampliaba así la sucesión de máximos históricos. En su carrera al alza había superado por primera vez los 1.530 dólares la onza.

El oro seguía sin tocar techo en su escalada, al igual que sucedía con la plata, disparado por encima de los 48 dólares la onza, pocas jornadas después de superar, por primera vez desde el año 1980, la barrera de los 40 dólares. El récord histórico, que data de hace 31 años, está fijado en 55 dólares.


A mediados de abril de 2010 ya se cantaba “Victoria”

El oro, metal precioso utilizado como valor refugio por los inversores en las situaciones de crisis, había tocado techo reiteradamente en las últimas semanas en los dos principales mercados: Londres y Nueva York, acercándose y, posteriormente, superando la barrera de los 1.500 dólares/onza.

Durante el mes de abril, el precio del metal dorado experimentó una fuerte tendencia alcista frente a la bajada de marzo, impulsada por la inestabilidad de los mercados a raíz del conflicto de Libia y del terremoto-tsunami de Japón. Alcanzando el día 19 de abril un precio récord en el mercado de futuros de Londres en 1.495 dólares/onza.

Con anterioridad, el 8 de abril, el oro subió en el mercado de futuros de Londres hasta los 1.470,5 dólares y en la Bolsa de Nueva York se cerró la sesión a 1.474,1 dólares la onza, convirtiéndose en el cuarto récord consecutivo desde la jornada del martes día 5 de abril, cuando alcanzó los 1.452,5 dólares/onza, en Nueva York.

Un mes antes, el 15 de marzo la onza de oro había sufrido un descenso en el mercado de Londres, tras una notable escalada, y se situaba en 1.391,19 dólares, debido a la inquietud ante los posibles efectos del terremoto del día 11 y la alarma nuclear registrada en la central atómica japonesa de Fukushima.

En 2010 la onza de oro mantuvo la fuerte tendencia al alza que ya experimentó en 2009. Subió desde los 1.104 dólares con los que inició el año hasta el máximo histórico con que se cerró la sesión del 6 de diciembre, a 1.416,1 dólares en Nueva York y a 1.415,25 dólares en Londres.


El oro llegó a revalorizarse un 40 % en 2009, desde una cotización de 869,75 dólares/onza al cierre de 2008, hasta alcanzar los 1.213,03 dólares el 2 de diciembre en Londres.

La onza superó por vez primera los mil dólares en Londres el 14 de marzo de 2008, cuando terminó la jornada con una cotización 1.007,40 dólares. Un día antes, ya había llegado a negociarse por encima de los mil dólares en Nueva York.

En agosto de 1999, la onza valía cuatro veces menos que en 2010, y alcanzaba su nivel más bajo en veinte años, 251,70 dólares.

Desde entonces, la subida en el valor de este metal ha sido continuada y le ha permitido elevarse hasta encadenar récord tras récord. Así, el 2 de diciembre de 2005 superó el nivel de los 500 dólares/onza por vez primera en dieciocho años; en mayo de 2006 llegó a los 700 y el 2 de enero de 2008 alcanzaba en Londres los 859,20 dólares.

Si se toma por referencia las últimas cinco décadas, la subida del oro comenzó desde que EEUU abandonó el patrón oro en 1971, cuando una onza se vendía a 35 dólares, en plena crisis mundial por el aumento de los precios del petróleo y la inflación.

Ya a principios de 1979 costaba 200 dólares y solo un año después (enero de 1980) 850 dólares, por los altos precios del petróleo y la debilidad de la moneda estadounidense por el conflicto EEUU-Irán y la invasión soviética de Afganistán.

Esos 850 dólares de la onza de oro no volvieron a recuperarse hasta veintiocho años después, en 2008.

La onza de oro alcanzará los 5.000 dólares en tres o cuatro años

Pero todo eso ya es historia, ahora hay que mirar al futuro, a los próximos años.

Según la visión de José Luis de Haro escribía en Nueva York para ELEconomista.es que a la vista está que los metales preciosos, con el oro y la plata a la cabeza, se han convertido en un valor refugio dados los distintos problemas que acechan a la economía mundial. El oro mantiene su tendencia alcista y pulveriza ya los 1.600 dólares por onza mientras que la plata también vive su particular racha. Sin embargo, muchos se preguntarán si esta dinámica es parte de un ciclo que tocará techo o continuará su escalada durante los próximos años.

Para desvelar esta incógnita elEconomista.es habló con Rob McEwen, consejero delegado de US Gold Corp, una compañía minera con yacimientos de oro y plata en distintas localizaciones del continente norteamericano. Según explicó McEwen, “en tres o cuatro años veremos el oro a 5.000 dólares la onza”, debido a que el metal precioso “es la mejor moneda del mundo y una alternativa perfecta para el dólar, el euro, el yen...”. En el caso de la plata, “la tendencia será similar ya que podría situarse en un rango entre 100 y 300 dólares la onza cuando el oro se acerque a los 5.000”, añadió el directivo de US Gold Corp.

Sin embargo, antes de que veamos como la onza de oro llega a tocar los 5.000 dólares, es cierto que el mercado del oro “sufrirá una corrección del 10 o el 20 por ciento”, aseguró McEwen, para luego afianzar una consolidación. “La tendencia del oro es alcista y seguiremos esa dirección”, reiteró.

Lo veremos y se lo contaremos.

José María Martínez Gallego
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