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Sir Isaac Newton, los chelines de Vigo y la plata de Rande

Sir Isaac Newton, los chelines de Vigo y la plata de Rande

Por Pedro Damián Cano Borrego

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h
El importe de las remesas de metales preciosos que fueron capturadas por los aliados en la batalla de Rande ha sido un tema muy debatido desde el mismo momento en el los hechos se produjeron. Julio Verne situó en la bella ría de Vigo el lugar de abastecimiento de piezas de oro y plata del Capitán Nemo y su Nautilus. (Leer +)

Entre los días 23 y 27 de octubre de 1702, recién comenzada la Guerra de Sucesión Española, una Flota de la Plata fue copada y asaltada por dos escuadras angloholandesas en la ría de Vigo. Esta presa fue recibida con júbilo en Inglaterra y en los Países Bajos, aliados del Pretendiente Carlos, y fue motivo para la emisión de un gran número de medallas y para la acuñación de moneda de oro y plata por la Reina Ana.


Los atacantes se jactaron de que el valor de lo capturado alcanzó la cifra de cuatro millones de pesos fuertes, que una vez reacuñados habrían supuesto un monto global de unas 95.000 libras esterlinas, y esta es la cantidad que reflejó Bacallar en su libro coetáneo, y Dasí en su obra clásica sobre los reales de a ocho. Pero en el mismo se ha de contar el valor de los barcos capturados y de las mercancías, así como de los metales preciosos.

No obstante, esto se contradice con la documentación de la época. La plata se había desembarcado con anterioridad al ataque, y había sido remitida a Lugo, en el interior del Reino de Galicia, y de allí a Segovia. El año siguiente Felipe V ordenó la confiscación de los cuatro millones de pesos que habían llegado en la flota. Si bien las pérdidas para los comerciantes fueron enormes, aunque sólo fuera en géneros, 1/3 del botín pertenecía a los de nación holandesa e inglesa, lo que generó un sinfín de pleitos en toda Europa.


La Royal Mint recibió en concepto de botín perteneciente al Gobierno Británico hasta 1703, según los informes de su encargado sir Isaac Newton, maestro de acuñación desde 1699, la cantidad de 4.504 libras y 2 onzas de plata y 7 libras y 8 onzas de oro. Con ellas se acuñaron unas mil libras en moneda inglesa de oro, plata y vellón, con la leyenda “VIGO” bajo el busto de la reina.


Se batieron chelines de plata en 1702, y el año siguiente piezas de cinco guineas de oro, y numerario argénteo en coronas, ½ coronas, chelines y peniques. El año 1705 se emitieron guineas sencillas, y en 1706 medias guineas. Las monedas de oro llevan en su anverso el busto de la reina a la izquierda, con cinta en el pelo, broche en el vestido y la leyenda “ANNA DEI GRATIA”, y bajo el busto “VIGO”. En su reverso recoge los escudos coronados de Inglaterra, Escocia, Francia e Irlanda formando una cruz, y en su centro la rosa de Inglaterra, y la leyenda circular “MAG BR FRA ET HIB REG” y el año de emisión.


Los motivos de las emisiones de plata son similares, salvo que se sustituyó en el reverso la rosa por la cruz de San Jorge y la jarretera sobre rayos, la orla tradicional de los monarcas británicos. En el canto de las coronas y las medias coronas se labró la leyenda “DECUS ET TUTAMEN ANNO REGNI SECUNDO” (Ornamento y salvaguarda segundo año del reinado). Las monedas de 1, 2, 3 y 4 peniques no llevan la leyenda “VIGO” por su pequeño módulo.

Se labraron asimismo medallas conmemorativas de esta victoria en plata y bronce. En el reverso de las mismas se representaba la bahía de Vigo cerrada por una cadena, la flota angloholandesa bloqueando su entrada, y los navíos españoles y franceses en su interior incendiados.

En su libro escrito en 1870, Henfrey catalogaba estas piezas como comunes, y aportaba datos importantes sobre la procedencia de la plata utilizada para las emisiones de la primera época de la que posteriormente se convertiría en la primera soberana de la Gran Bretaña unificada. En muchas de las piezas en ese momento conservadas se encontraban en sus esquinas, entre los campos en el reverso, marcas con forma de rosas y plumas.

La segunda de estas marcas procedía de las minas de plata galesas propiedad de Sir Camberry Price y Sir Humphrey Mackworth, mientras que las rosas eran las marcas habituales de las minas de plata del oeste de Inglaterra. No parece lógico que en una situación económica como la sufrida en Inglaterra, donde la plata batida en los primeros dieciocho años del siglo literalmente desapareció de la circulación, no se hubiese utilizado esa plata presuntamente obtenida en Rande.


En un informe al Parlamento de 21 de septiembre de 1717, Newton afirmaba que entre 1699 y ese año se habían batido 674.831 libras en moneda, de las que 320.372 libras y 12 chelines procedían de antiguas monedas escocesas de plata o de monedas extranjeras circulantes en ese reino, que fueron reacuñadas en Edimburgo conforme a los estándares ingleses en virtud del Tratado de Unión.


Los problemas de circulante argénteo en Inglaterra fueron enormes durante el siglo XVIII. En el resto del mismo solamente se acuñó un montante global de 584.764 libras, 17 chelines y 5 ½ peniques, y la plata foránea, especialmente la española, era remitida a Oriente para alimentar un activo comercio con la India y China.

La salida de la moneda de buena calidad y módulo grande supuso la permanencia en la circulación de una moneda argéntea procedente de fraudes generalizados, que hacia 1805 se encontraba en tal estado de imperfección que, a juicio de Lord Liverpool, el chelín no era ya una auténtica moneda, sino de una ficha –Token- cuya única función era la de permanecer en la circulación como divisor de las guineas de oro.


Bibliografía

• BACALLAR Y SANNA SAN FELIPE, V., Comentarios de la Guerra de España, e historia de su rey Phelipe V el animoso, desde el principio de su reynado hasta la Paz General del año de 1725, T.I., Génova, 1725.
• EDE, J., A view of the gold and silver coins of all nations, 1808.
• HENFREY, H.W., A guide to the study and arrangement of English Coins, Londres, 1870
• MORENO Y CASANOVA, J.J., “La batalla de Rande”, Crónica Numismática, septiembre 1996, pp. 38-39.
• PÉREZ AGUILERA, C., “La batalla de Rande y sus consecuencias monetarias”, Crónica Numismática, abril 2004, pp. 44-46.
• SEALY, H.N., A Treatise on Coins, Currency, and Banking, Londres, 1858.
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