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Informe GoldMoney

¿Peligran las cuentas bancarias?

¿Peligran las cuentas bancarias?
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

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ND© El conocido analista económico Alasdair Macleod afirma en un informe, publicado recientemente por la prestigiosa firma GoldMoney, que la idea tras el modelo empresarial de dicha empresa especializada en metales preciosos era que llegaría el día en que los ahorradores prudentes querrían protegerse de la combinación de estos dos riesgos: la crisis bancaria global y la pérdida del poder adquisitivo de las divisas papel. (Leer+)
El primero de estos riesgos ya está presente, y es importante que todo aquel que tenga ahorros por proteger sea consciente de lo que está ocurriendo con los bancos y las cuentas bancarias. Cuando los medios de comunicación acaben de darse cuenta ya podría ser demasiado tarde para actuar.

Hace tiempo que es obvio que los bancos de muchas jurisdicciones son insolventes, y que sencillamente son demasiado grandes para que los gobiernos los rescaten. Asimismo, mientras que algunos gobiernos creen que tienen ciertas probabilidades para arreglárselas como sea, todos son conscientes de que una crisis en uno de los países más grandes como España o Italia casi inevitablemente llevaría a una cadena de insolvencia imposible de controlar. No debería sorprendernos que los banqueros centrales hayan estado pensando en cómo lidiar con este problema y que hayan llegado a una solución.

Esta solución, cuya torpe puesta en práctica vimos en Chipre, estipula que los bancos centrales utilicen los fondos de los acreedores para rescatar a los bancos con dificultades, lo que incluye los depósitos no garantizados, en vez de utilizar el dinero de los impuestos. Esto significa que si usted tiene unos depósitos que exceden la cantidad garantizada por su gobierno, la porción no garantizada (en la eurozona, más de 100.000€) puede ser utilizada para recapitalizar el banco. Esta es una desviación fundamental de la suposición vigente hasta ahora de que los bancos centrales harían todo lo posible para rescatar los bancos sin hacer una incursión en los depósitos. Ahora muchos ahorradores comunes de Chipre se han dado cuenta, a sus expensas, de que esto ya no es válido. Este nuevo método ha sido pactado a los más altos niveles, en el Banco de Pagos Internacionales, el banco central de los banqueros centrales. Esta cuestión lleva en consideración desde que en octubre de 2011 el Consejo de Estabilidad Financiera (un comité del BPI) publicara el documento Key Attributes of Effective Resolution Regimes for Financial Institutions (Atributos Clave de un Efectivo Régimen de Resolución para Instituciones Financieras) que fue aprobado en la cumbre del G20 celebrada el mes siguiente en Cannes. En noviembre de 2012 le siguió un documento consultivo titulado Recovery and Resolution Planning: Making the Key Attributes Requirements Operational (Recuperación y Planificación de Resoluciones: hacer operativos los Requerimientos de los Atributos Clave). En la introducción de este último artículo se afirma que "muchas jurisdicciones están haciendo reformas para alinear sus resoluciones nacionales con los Atributos Clave" (es decir, el artículo de octubre de 2011). En otras palabras, se han hecho o se están haciendo los cambios legales pertinentes.

Esto confirma que los miembros del G20 se están asegurando poder invalidar los derechos de los acreedores, incluidos los depositantes no garantizados. No es un resultado difícil si la alternativa es, en casi todos los casos de insolvencia bancaria, la completa erradicación de los depósitos no garantizados.

La situación de los depósitos

En general asumimos que el dinero depositado pertenece al depositante. Esto no es verdad, porque el depositante presta su dinero al banco, por lo que el dinero se convierte en propiedad del banco, que simplemente se lo debe al depositante. Normalmente, el depositante es el mayor acreedor no asegurado. No obstante, hay tres clases generales de depositantes que debemos considerar:

• Depósitos garantizados por un gobierno o una agencia estatal con el fin de proteger los depósitos más pequeños hasta un límite definido por el propio gobierno.
• Depósitos no garantizados en instituciones no financieras monetarias (no-IFMs), y
• Depósitos mayoristas en instituciones financieras monetarias (IFMs).

Las propuestas del BPI promulgadas a través del G20 conceden un tratamiento diferente a estas clases de depósito en el caso de un rescate bancario. El gobierno o la agencia estatal tendrán que pagar por los depósitos garantizados, por lo que es mejor no tocarlos. Los depósitos mayoristas no están en el punto de mira de la propuesta del BPI y probablemente no se tocarán excepto en el caso de insolvencia de un banco muy pequeño, debido al riesgo de contagio a otros bancos e instituciones financieras. Así, todo el peso del rescate bancario recae sobre los depósitos no garantizados en instituciones no financieras. En otras palabras, cualquier depósito a nombre de individuos, empresas, fondos de inversiones, fondos de pensiones y otros medios de ahorro, así como cualquier cuenta segregada manejada por abogados empresariales o brokers que actúan como agentes para sus clientes, que sobrepase la suma garantizada está en peligro de redada en el caso de insolvencia bancaria. Cualquier empresa que esté recibiendo pagos en su cuenta bancaria que excedan el límite garantizado también están bajo riesgo.

Cualquiera que se encuentre en esta situación está cometiendo una negligencia si asume que sus depósitos están seguros. Cuanto más pequeña sea la base no garantizada de un
depositante en una institución no financiera en relación a las otras clases de depositantes, mayor será la quita que sufrirá en el caso de un rescate bancario. Por lo tanto, los depósitos no garantizados son especialmente vulnerables en bancos comerciales que viven de los pequeños ahorradores, tales como los bancos hipotecarios y cajas de ahorros, así como los bancos con una gran parte de financiación mayorista.

¿Cuáles son las alternativas?

Los depositantes no garantizados en instituciones no financieras tienen tres opciones generales:

• Pueden traspasar sus depósitos a un banco estable. Esto podrá reducir un riesgo específico, pero no elimina el riesgo del depósito si tenemos en cuenta que todas las jurisdicciones del G20 sustituirán los depósitos no garantizados en las instituciones no financieras por el dinero de los contribuyentes en el caso de un rescate bancario.
• Pueden repartir sus depósitos entre varios bancos no relacionados entre sí para que cada uno de los depósitos esté garantizado. Esta podría ser una solución práctica para depósitos que excedan en dos o tres veces la suma garantizada.
• Pueden reducir sus depósitos adquiriendo algo diferente.

Las dos primeras opciones no requieren muchas más explicaciones, pero vamos a explorar la tercera un poco más. Dinero en efectivo es una opción poco factible excepto en el caso de cantidades relativamente pequeñas, ya que la mayoría de los gobiernos han restringido sus uso con leyes contra el lavado de dinero y actividades similares. Las otras dos alternativas sería invertir en inversiones garantizadas, como los bonos del estado y otros instrumentos de inversión, o en metales preciosos. Y en el caso de los metales preciosos, están las acciones mineras, los fondos cotizados (ETF) y la posesión de metal físico.

Los argumentos en favor de los metales preciosos

El hecho de que el BPI sienta la necesidad de coordinar las naciones del G20 para llegar a una propuesta común para los rescates bancarios utilizando los depósitos no garantizados en instituciones no financieras evidencia que seguimos bajo riesgo de que la insolvencia bancaria amenace el sistema financiero global. Los bancos centrales habrán calculado que hacer una incursión en esta categoría de depósitos es una cuestión de conveniencia, y cualquier gran demanda de depósitos de los bancos vulnerables podrá contenerse mientras que los bancos centrales actúen como acreedor de último recurso. Esto se basa en el simple hecho de que cuando cualquiera de los depósitos son desplazados dentro del sistema, o cuando se reducen en favor de algo diferente, el dinero puesto en circulación se mantiene dentro del sistema bancario. No obstante, asaltar estos depósitos es tan sólo una solución provisional que se apoya en la suposición de que la situación financiera de todo el sistema bancario no seguirá deteriorándose.

Este informe no tiene la intención de argumentar en favor o en contra de esta suposición, sino señalar que la solución del BPI no sirve más que para tapar agujeros y no soluciona los problemas económicos y financieros subyacentes. Las dificultades a los que se enfrentan los gobiernos no pueden resolverse simplemente poniéndole tiritas a los bancos insolventes.

Los depositantes se están dando cuenta de que los gobiernos, en nombre del contribuyente, harán cualquier cosa para asegurarse su propia supervivencia, devaluando los ahorros para cubrir el gasto público y ahora asaltando los depósitos con tal de mantener el status quo. Muchos depositantes opinan que tener bonos del estado con vencimiento a corto plazo y activos similares cuyo valor depende del tipo de interés es arriesgado. Es por esto que depositan su dinero. Por lo tanto, es posible que el dinero ahorrado empiece a fluir hacia los metales preciosos.
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