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El emirato andalusí de Creta

El emirato andalusí de Creta

Por Pedro Damián Cano Borrego

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

Tras la Revuelta del Arrabal en el 818, parte de las miles de familias cordobesas expulsadas al norte de África ocuparon la isla de Creta bajo el mando de Abu Hafs, fundando en la misma un emirato que se mantuvo hasta el año 961. Ante la escasez de fuentes musulmanas sobre su historia y la casi total ausencia de restos arqueológicos, la numismática ha sido de capital importancia para el conocimiento y la sistematización de sus sucesivos gobernantes. (Leer+)

En el año 818 se produjo una gran revuelta en el Arrabal de Córdoba, un barrio que había crecido extramuros al otro lado del Guadalquivir, debida a la actitud tiránica e impía del emir Al-Hakam I. Tras una durísima represión y el saqueo del Arrabal durante tres días, su población, unas veinte mil familias, fue expulsada, tomando algunos de ellos el camino de Toledo y otros el del norte de África. De los que cruzaron el Estrecho una parte se establecieron en el Rif y otros engrosaron la población de las ciudades norteafricanas, especialmente la de Fez, donde unas 8.000 familias fundaron el Barrio de los Andaluces.

 

Flota sarracena a la conquista de Creta, miniatura del Codex Græcus Matritensis Ioannis Skyllitzes, Biblioteca Nacional.


Otro grupo importante llegó recorriendo el norte de África a Egipto y se estableció en Alejandría, llegando a tomar el control político de la ciudad durante algún tiempo. Fueron expulsados de allí según las fuentes musulmanas por un ejército enviado por el Califa abasí al-Mammun y comandado por Abdullah ibn Tahir al-Khurasani en el 827, trasladándose a Creta el verano de ese mismo año, 212 de la Hégira. No obstante, las fuentes bizantinas adelantan la llegada de los andalusíes comandados por Umar ibn Hafs ibn Shuayb ibn Isa al Balluti, conocido como Abu Hasf y natural de Pedroche, a Creta unos años antes, posiblemente en el 824. Se calcula que los mismos eran unos 12.000 individuos, de los que sólo 3.000 estarían en edad de combatir.

Al mando de Abu Hasf, Aphoaps o Apohapsis en las fuentes bizantinas y el Andalusí en algunas fuentes musulmanas, este contingente dominó la isla, la quinta en extensión del Mediterráneo, fundando el emirato de Iqritish o Iqritiya, dependiente nominalmente del califa abasí pero independiente de facto. Rechazaron los intentos de reconquista del emperador bizantino Miguel II, que tuvo simultáneamente que hacer frente a la conquista de Sicilia por los aglabíes tunecinos, reforzados con marineros andalusíes. El emperador Teófilo llegó a enviar a un embajador a Abd al-Rahman II en el 840 solicitando al emir de Córdoba ayuda para la recuperación de la isla y para someter a sus díscolos súbditos.

 

Asedio de Chandax, en Codex Græcus Matritensis Ioannis Skyllitzes.


Desde la capital que fundaron, Rabdh al-Khandaq ó Chandax, conocida posteriormente como Candía y Heraclión, realizaron devastadores y frecuentes ataques en las costas del Egeo, dominando las rutas marítimas del Mediterráneo Oriental durante los siguientes 135 años. Incluso es posible, como recogía Miles, que en la segunda mitad del siglo X o a comienzos del XI hubiese una colonia musulmana en Atenas, si no una ocupación militar temporal.

 

Milarenense de Niceforo Focas.


Su historia, que a falta de fuentes propias o de otros países islámicos nos es conocida principalmente por las bizantinas, muestra numerosos intentos de conquista por parte de los bizantinos y continuas incursiones musulmanas contra las islas del Egeo, la Península Helénica, las costas de Asia Menor e incluso su entrada en el mar de Mármara. Sus ataques se redoblaron entre el 930 y el 940, por lo que el emperador Romano II envió a su general y futuro emperador Nicéforo Focas a la conquista de la isla al frente de un nutrido ejército. Tras casi dos años de combates, el 7 de marzo del 961, 350 de la Hégira, Chandax fue tomada al asalto, y sus habitantes fueron masacrados o esclavizados.

Dado que las fuentes disponibles son, como ya hemos comentado, principalmente las bizantinas, en la historia de este periodo prima la visión que estos tuvieron de la Creta andalusí como un nido de corsarios. No obstante, las pocas y fragmentarias fuentes disponibles del mundo musulmán nos muestran un estado próspero, donde florecían la agricultura y el comercio con el resto del mundo islámico, y con una economía monetizada. A ello se une la supervivencia de relativamente numerosos ejemplares de moneda de oro, plata y cobre de metrología y ley estables, lo que parece mostrar una economía fuerte y un elevado nivel de vida de su población.


El profesor de la Universidad de Princeton y posterior director de la American Numismatic Society George C. Miles, pionero de los estudios de moneda islámica en Norteamérica y autor de 16 libros y más de 75 artículos, dedicó una parte importante de sus estudios a la numismática andalusí, recibiendo numerosos galardones, entre ellos las medallas de la Hispanic Society of America y de la Royal Numismatic Society. A este prestigioso numismático se deben asimismo algunos de los más importantes descubrimientos y estudios sobre la moneda del emirato de Creta, desde que en 1953 publicó en el Numismatic Chronicle el artículo “Two coins of the Amirs of Crete”.


Sus emisiones fueron semejantes a las primeras monedas abasíes, siendo posiblemente las más discretas de las acuñaciones musulmanas de la primera época. Aparte de las acostumbradas frases relativas al Tawhid o Proclamación del Único, las emisiones de cobre no llevan más indicación de su origen que el nombre propio en la leyenda del reverso, y ocasionalmente también en el anverso.


A ellas se unieron las emisiones de dinares de oro y dírhams de plata. Los dinares vienen fechados, lo que ha servido para determinar aproximadamente la duración de los gobiernos de los sucesivos emires. En el anverso los felúses de cobre, como antes recogíamos, portan la leyenda No hay más Dios que Alá, el Único, sin igual ni compañero, y en el reverso Mahoma es el mensajero de Alá, o partes de esta Proclamación, así como el nombre propio del soberano.


En el reinado del segundo de los emires, Shuayb I ibn Umar, Saipes para los bizantinos, que gobernó aproximadamente entre los años 855 y 880, existen hasta diez variedades diferentes de felúses de cobre por su tipos y leyendas. Se conservan dinares de oro, fechados en los años de la Hégira 271 (884), 275 (888-9) y 281 (894-5). Junto al nombre de este gobernante aparece igualmente el del Califa al-Mutamid en la leyenda del reverso, y el de Jafar, presumiblemente su hijo, bajo la leyenda del anverso.


Las series de cobre evolucionaron posteriormente, encontrándose en las realizadas a nombre de Umar-posiblemente Abu Abdallah Umar II ibn Shuayb, el Babdel de las fuentes bizantinas- y al de Muhammad ibn Shuayb al-Zarkun –Zerkounes para los romanos de Oriente- que sus nombres vienen seguidos de parejas de otros nombres, divididos entre el anverso y el reverso de la pieza, y no siempre con el patronímico.

Las emisiones posteriores han servido para conocer los nombres de los siguientes emires, desconocidos por las fuentes bizantinas, y los años aproximados que duró su gobierno: Yusuf ibn Umar II, entre el 910 y el 915; Ali ibn Yusuf, entre el 915 y el 925; Ahmad ibn Umar II, que gobernó entre los años 925 y 940 y que batió dírhams de plata en el 326 de la Hégira, 937-38 de la Era cristiana; Shuayb II ibn Ahmad, entre el 940 y el 943; y Ali ibn Ahmad, entre el 943 y el 949, a cuyo nombre se acuñó un dinar fechado en el año 337 de la Hégira, 948-9 de la Era cristiana.



El último de sus gobernantes fue Abd al-Aziz ibn Shuayb II -Kouroupas o Kurupen para los bizantinos-, también conocido con el sobrenombre de al-Qurtubi, el Cordobés, bajo cuyo mandato se batió un dinar del 343 de la Hégira, 954-5, que lleva explícitamente el nombre de ceca Iqritish. Asimismo se acuñó un dírham del 350 de la Hégira, (961), en el que en una leyenda marginal muy deteriorada del reverso Ulla S. Linder-Welin leyó acuñada en al-Khandaq, Chandax.

Bibliografía:

BIVAR, A.D.H., “Review of GEORGE C. MILES: The coinage of the Arab Amirs of Crete. (Numismatic Notes and Monographs, No. 160.) x, 87 pp., 9 plates. New YorK: American Numismatic Society, 1970”, Bulletin of the School of Oriental and African Studies, Vol. 35, February 1972, p. 151.
CANO BORREGO, P.D., Al Andalus, el Islam y los pueblos ibéricos, Madrid, 2004.
MILES, G. C., “Coins of the Amirs of Crete in the Herakleion Museums”, Kretika Chronika, Vol. 10, 1956, pp. 365-71.
MILES, G. C., “The Arab Mosque in Athens”, Hesperia, Volume 25, Issue 4, pp. 329-344.
MILES, G. C., The Athenian Agora, Results of excavations conducted by the American School of classical studies at Athens, Vol. IX, The Islamic Coins, Princeton, New Jersey, 1962.
WALKER, J., The coins of the Amirs of Crete, Oxford University Press, 1953.

Codex Græcus Matritensis Ioannis Skyllitzes, Manuscrito siciliano del siglo XII de la Sinopsis de la historia, Σύνοψις Ἱστοριῶν, Biblioteca Nacional de España, Cod. Vitr. 26-2. Hay una edición moderna en inglés editada por Cambridge University Press en el año 2010.

Artículo Emirate of Creta de Wikipedia.

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