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Las emisiones de Calcografia Coen & Cartevalori  (I)

Las emisiones de Calcografia Coen & Cartevalori  (I)

Por Ramón Cobo Huici

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

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Antes de iniciar las descripciones de las emisiones efectuadas por la empresa italiana Coen, creemos útil conocer los antecedentes de esta sociedad ya que sistemáticamente se la ha tratado de forma despectiva, debido a las consideraciones que ha hecho el Banco de España en sus publicaciones a causa de los problemas que surgieron con la emisión de 1937.

Sin poner en cuestión la realidad de los fallos de Coen, tenemos dudas de si no será una visión demasiado maniquea, puesto que la realidad es que al final del contencioso el Banco de España tuvo que indemnizar al fabricante. 

La empresa fue fundada en 1887 con el nombre de Officine grafiche Coen & C., cambiando  su nombre por el de “Calcografia Carte e Valori” en 1937, en la época fascista, debido a que los Coen eran judíos, lo que les llevó no sólo al cambio de nombre de la razón social, sino a cambiar, ellos mismos, el apellido Coen por el materno, Giori.

 Su fabricación estaba orientada a la confección de documentos e impresos de seguridad, cheques, sellos, timbres fiscales, títulos del estado o de empresas, etc., siendo la primera sociedad en Italia y una de las primeras en el mundo en utilizar la técnica de impresión calcográfica en colores para documentos de seguridad.

 Las instalaciones se encontraban en la calle Sciesa, nº 4 de Milán, en un edificio de 1918. Desde su fundación, hasta 1937, su producción  fue en aumento llegando a casi monopolizar la fabricación de documentos de seguridad de todas las instituciones privadas importantes de Italia aunque nunca llegó a fabricar billetes de banco. En 1937 fue necesaria la ampliación del edificio hacia el interior de la manzana, ampliación que coincidió, o quizás fue causada, por el comienzo de la fabricación de billetes para el Banco de España.

 En la planta baja estaba el almacén y la bóveda de seguridad; en el primer piso  la fabricación y envasado de papel moneda y otros documentos y en el resto de plantas se efectuaban los trabajos preparatorios de diseño y elaboración de planchas.

El proceso de fabricación de los documentos, incluidos los billetes, se hacía enteramente en la empresa, desde el boceto hasta el producto terminado, diseño, fotografía, grabado, impresión, empaquetado, etc. todo en el mismo edificio. Llegó a tener 220 empleados.

 En el departamento de billetes los trabajos de control de calidad  del papel, numeración y control final era llevado por mujeres; los restantes trabajos, prácticamente, solo había hombres, especialmente en los que se utilizaba maquinaria.

Se trabajaba a un solo turno de 8 horas excepto cuando se fabricaron los billetes españoles que hubo turnos continuos. Esta acumulación de trabajo debió ser la que originó el descontrol en la seguridad del almacenaje a pesar de que durante el proceso de fabricación de los billetes españoles la vigilancia de las instalaciones era realizada por los carabinieri estatales. La realidad es que no solo se perdieron, o robaron, los billetes que aparecieron en España antes de su entrega al Banco de España, sino que el descontrol llegó en una ocasión, o al menos eso contaban antiguos empleados, a que no se encontrase una de las planchas de impresión que se guardaban en la bóveda de seguridad, lo que ocasionó que no se permitiera al personal salir del edificio hasta que apareció la plancha.

 La maquinaria empleada estaba fabricada en Lausana por otra empresa de la misma familia Gori que llegó a ser una de las más importantes del mundo, ya que fue la primera que consiguió la calcografía múltiple en color, por lo que se convirtió en la suministradora de maquinaria de las casas más importantes de fabricación de billetes.

El negocio de la compañía continuó hasta 1986 cuando se trasladó a San Donato, cercana a Milán, fusionándose con la empresa de Bruno Tassan Din. Cerró en 1994 y sus trabajadores fueron contratados por otra empresa del ramo en Lainate, también en las afueras de Milán.

 También creemos útil recordar las razones que tuvo el Banco de España para iniciar su relación con Coen.

 Desde el principio de la guerra hubo una escasez extrema de moneda fraccionaria en ambas zonas, especialmente en el bando “Nacional”, debido a la escasez de metal y medios de fabricación, por ellola JuntaTécnicadel Estado autorizó, de forma provisional, al Banco de España en Burgos a emitir billetes de denominación inferior a 25 pesetas, ya que el monopolio de emisión sólo le permitía emitir a partir de esa cantidad.

Los dos oponentes se encontraron con el problema de la fabricación de papel moneda, con mayor urgencia en el bando de los sublevados, puesto que necesitaban, ineludiblemente, distinguir sus billetes de los del enemigo, ya que en los mercados internacionales la cotización de ambas monedas era muy diferente y el recurso del sellado como diferenciación de billetes nacionales y republicanos ponía en peligro la economía de la zona “Nacional”, ya que empezaron a aparecer en el mercado financiero de Londres, sellos falsificados, falsificación hecha por el propio gobierno republicano que así conseguía una revalorización importante de su moneda.

 Las necesidades de billetes del Gobierno republicano se solucionaron con sucesivas contrataciones a los proveedores habituales, Bradbury y DeLa Rue. Dela Rueestuvo fabricando billetes parala Repúblicahasta el último momento de la guerra, el 100 pesetas “Dama de Elche” no pudo enviarse ala Penínsulaal estar la guerra prácticamente finalizada  y Bradbury empezó la fabricación de la serie “F” del 100 pesetas de “Felipe II” el 31 de enero del 38, y aún hizo, posteriormente, la serie “G”, es decir, también fabricó parala Repúblicahasta el último momento.

 Al Banco de España de Burgos, no le quedó más recurso que apoyarse en los fabricantes de Alemania e Italia, países afines ideológicamente con el gobierno del general Franco, especialmente para la fabricación de billetes de denominación superior a 25 pesetas, billetes en los que se precisaba una alta calidad material para evitar falsificaciones.

 Los italianos tenían una gran ventaja sobre los alemanes: eran muchísimo más baratos. A pesar de ello la primera emisión se encargó a Alemania, el 28 de octubre de 1936 (emisión 21 noviembre 1936), pero la segunda (emisión 1 julio 1937) se adjudicó a Coen y Cartevalori en pedido de fecha 8 de julio de 1937, de esta forma se conseguía diversificar los proveedores.

 En cuanto a la sustitución de la moneda metálica por papel se intentó solventar con fabricantes españoles ya que estos billetes no requerían gran calidad puesto que con valores tan pequeños no se esperaban falsificaciones de consideración.

 Para ello se contacta con la imprenta zaragozana Litografía Portabella, que tenía experiencia en la fabricación de carteles, acciones, cheques, sellos benéficos, etc. y contaba con un más que aceptable equipo de diseño. Portabella fabricó los ejemplares de 5 y 10 pesetas de la emisión de 1936 y presentó, en julio del 37, una propuesta de nuevos billetes de 5 y 10 pesetas, siendo aceptado, únicamente el de 5 pesetas. Como curiosidad comentaremos que, en contra de las previsiones, este último billete sufrió varias falsificaciones.

Ante la falta de papel y tintas, ya que no había fabricantes en la zona nacional y el único suministro provenía de Alemania, no hubo posibilidad de que imprentas españolas fabricasen los billetes de 1 y 2 pesetas, por lo que en septiembre de 1937 se encarga a Coen la fabricación de estos valores.

 El gran problema de Cartevalori era que nunca había fabricado billetes bancarios, por lo que su línea de producción debió de adaptarse a esta labor, lo que originó retrasos en el suministro. Las dificultades que encontraron no fue tanto el problema técnico de fabricación, que consiguieron resolver, como el de preservación de los billetes fabricados para evitar robos y posibles falsificaciones tal como hemos comentado anteriormente.

 El tema de evitar el conocimiento material del billete antes de la puesta en circulación es esencial, ya que la puesta en circulación de una falsificación al mismo tiempo que la legal es garantía de éxito para el falsificador ya que los usuarios no conocen bien los auténticos y los billetes falsos se aceptan con facilidad. El caso es que se fabricaron, y numeraron los billetes de 25, 100 y 1.000 pesetas de la emisión del 18 de julio de 1937, pero antes de que se pusieran en circulación, apareció uno de 25 pesetas en Bilbao y otro de 100 pesetas en Irún. El Banco de España obligó a quemar la emisión, cosa que se hizo, según el Banco de España, en la sucursal de Soria.

 Estos problemas llevaron al conocido contencioso económico entre el Banco de España y Cartevalori que no se solucionó hasta 1957, eso sí, pagando el banco, a pesar de que había contratado con la impresora las emisiones de 1 y 2 pesetas y la emisión de 1940.

 La historia más detallada de las dificultades que tuvo la emisión de 1937 se puede encontrar en los catálogos del Banco de España y se han comentado en revistas especializadas, pero insistimos en nuestra creencia de que se han cargado las tintas hasta el punto de que hemos leído que el diseño y calidad de los billetes de la emisión de 1940 puede considerarse la peor de la notafilia española, opinión que no compartimos en absoluto.

 Las emisiones de “moneda de papel” fabricada por Cartevalori fueron las siguientes:

 -          Emisión 12 de octubre de 1937: 1 y 2 pesetas.

-          Emisión 28 febrero de 1938: 1 peseta.

-          Emisión 30 abril 1938: 1 y 2 pesetas.

 Los datos técnicos de la emisión, tamaño, series, firmas, etc. pueden encontrarse en los catálogos comerciales o, mucho mejor, en los del Banco de España, pero si queremos resaltar algún detalle.

En primer lugar un aspecto político. En el billete de 1 peseta de 1937 vemos el escudo de Carlos III, no el nacional con el águila de San Juan. Ello es debido a que la emisión se encargó en septiembre y en ese momento el gobierno del general Franco no había concretado, todavía, la simbología del nuevo régimen, al no haber determinado el sistema de gobierno definitivo. La bandera rojigualda de la monarquía fue adoptada de forma casi inmediata al alzamiento pero el escudo no se oficializó hasta el 2 de febrero de 1938.

En segundo lugar resaltar la economía de medios. Se intentó minimizar los presupuestos hasta el punto de utilizar un único diseño de plancha en las sucesivas emisiones ya que solo se cambia lo indispensable en los anversos, la fecha y el nuevo escudo mientras que los reversos quedan inalterados excepto algún matiz de color en los fondos.

Desde el punto de vista del coleccionismo señalar las variantes. Existen billetes desmonetizados con taladro de puntos “inutilizado” y los valores de la emisión de abril de1938 sellados con el nombre de “Africa” en tipografía. Hacemos la advertencia de que hemos visto una falsificación  del sellado “Africa” en billetes de 2 pesetas.

Conocemos algún ejemplar del 2 pesetas del 38 sellado como “Muestra”. Este sello no tiene la tipología habitual de la FNMT pues las letras son más finas y el billete no tiene las características del billete muestra, numeración ceros o sin numeración, y al haberse encontrado en conjuntos que abarcan, prácticamente, todos los billetes desde1938 a1949, consideramos que quizás sean obsequios o muestrarios dela Fábricaposteriores a 1950, por lo que aconsejamos no aceptarlos como auténticas muestras.

También queremos hacer notar que mientras en las restantes emisiones de Coen para España se encuentran numerosas pruebas de color o de diseños diferentes a los adoptados, de estas emisiones no conocemos ninguna prueba, lo que nos confirma la poca importancia, en cuanto a representatividad y costo, que daban a los billetes divisionarios tanto Coen como el Banco de España.                                   

(Continuará)

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