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La Orden Civil de María Victoria (1871-1873)

La Orden Civil de María Victoria (1871-1873)

Por David Ramírez Jiménez

miércoles 29 de marzo de 2017, 06:00h

Dentro del derecho premial que ha existido en España, un caso muy singular, lo supuso la creación, durante el efímero reinado de Amadeo I de Saboya (1870-1873), de la Orden Civil de María Victoria que podemos considerar como el precedente más inmediato, primero, de la Orden Civil de Alfonso XII (1902-1931) y con posterioridad de la actual de Orden de Alfonso X el Sabio.

La Orden Civil de María Victoria fue instituida por Real Decreto de 7 de julio de 1871 (Gaceta de Madrid del 12 julio 1871) y lleva como denominación el nombre propio de esposa de Amadeo de Saboya, y por tanto reina consorte de España, María Victoria dal Pozzo della Cisterna (1847-1876) princesa de la Cisterna y de Belriguardo por derecho propio, que fue blanco del sarcasmo a su llegada a la Villa y Corte, ya que los madrileños no tuvieron que esforzarse mucho para hacer juegos de palabras con tan evidentes apellidos.

Reina consorte de España, María Victoria dal Pozzo della Cisterna (1847-1876)con su marido el rey Amadeo I .

Fue el ministro de Fomento Manuel Ruiz Zorrilla quien animó a la creación de una condecoración que premiara los eminentes servicios prestados a la instrucción pública, bien creando, dotando o mejorando establecimientos de enseñanza, publicando obras científicas, literarias o artísticas de reconocido mérito, o fomentando de cualquier otro modo las ciencias, las artes, la literatura o la industria.

El ingreso en esta Orden se producía bien a instancia del propio interesado, por iniciativa del ministro de Fomento o por propuesta razonada hecha por establecimientos oficiales de enseñanza o corporaciones académicas que sin ser oficiales tuvieran una existencia legal.

La Orden constaba de tres categorías, según se recoge en el reglamento aprobado el 18 de julio de 1871 (“Gaceta de Madrid” del 22 de julio de 1871):

Gran cruz

Consistente en una cruz de Saboya esmaltada de blanco, con el anagrama coronado de la reina María Victoria (M.V.) en el centro, y cargados los extremos de los brazos de los escudos de Castilla, León, Aragón y Navarra, en sus esmaltes y colores; puesta sobre un círculo rojo las inscripciones «ARTES, LETRAS, INDUSTRIA, CIENCIAS» entre los brazos, rodeado a su vez de una corona de laureles verdes, y todo ello dispuesto sobre una placa rafagada de oro, de ocho puntas.

Modelo de la Gran Cruz de la Orden Civil de María Victoria.

Cruz de primera clase

La insignia es una cruz de brazos ensanchados, cada uno de ellos esmaltado con las armas de Castilla-León-Granada (superior), Aragón (derecho), Navarra (izquierdo) y Saboya (inferior); entre los brazos, unas ráfagas doradas. Sobre el centro de la cruz, un círculo esmaltado de negro contiene el anagrama coronado de la reina María Victoria (M.V.), todo de oro, y rodeado de una orla de esmalte azul marino. En el reverso, el centro llevaba la inscripción: «PREMIO AL MERITO», entre dos laureles, y en cada uno de los brazos figuran inscritos, respectivamente las leyendas «ARTES, LETRAS, INDUSTRIA, CIENCIAS».

Anverso y reverso de la Cruz de primera clase con cinta en color amarillo oro propio de la Facultad de Medicina, que acreditaba que la persona a la que se otorgó pertenecía a esa disciplina del saber.

Cruz segunda clase

Esta condecoración consistía en una cruz de brazos esmaltados con el mismo diseño que el descrito para la cruz de primera clase pero en tamaño menor.

Cruces de segunda clase con cintas de color blanco y azul turquí propios de las Facultades de Teología y Ciencias exactas, que acreditaba que las personas la que se otorgó pertenecía a esas disciplinas.

Estas categorías se distinguían entre ellas, en cuanto a su uso, por llevar placa y banda la primera (Gran cruz), por el empleo de una cruz pendiente del cuello la segunda (Cruz de primera clase) y por una cruz más pequeña colocada al lado derecho del pecho y pendiente de una cinta para la Cruz de segunda clase.

Los colores preceptivos para la banda y cintas de la Orden Civil de María Victoria venían determinados por aquellos que eran distintivos de las Facultades y Escuelas especiales según se recogía en el artículo 225 del Reglamento de Universidades del reino de 22 de mayo de 1859 (Gaceta de Madrid del 25) y la Real Orden de 12 de diciembre de 1863 (Gaceta de Madrid del 20), que eran los siguientes:

Medicina – Amarillo oro.

Teología – Blanco.

Derecho – Rojo.

Farmacia – Morado.

Filosofía y Letras y Diplomática – Azul celeste.

Ciencias exactas, físicas y naturales – Azul turquí.

Escuelas Industriales, Artes y Oficios, Comercio – Turquí y negro.

Bellas Artes – Rosa.

Arquitectura y Construcciones Civiles – Turquí y rosa.

Ingenieros de Montes – Turquí y violeta.

Ingenieros de Minas – Turquí y anaranjado.

Náutica y construcciones navales – Negro y verde mar.

Enseñanza primaria – Blanco y verde.

Eran méritos suficientes para recibir esta distinción entre otros: el haber creado o dotado algún establecimiento de enseñanza que por lo menos se mantuviera en funcionamiento durante tres años; el establecimiento de una industria nueva de utilidad general y que llevara en existencia cinco años; ser catedrático de número de la enseñanza oficial por oposición y con 15 años de antigüedad habiendo publicado alguna obra de reconocido mérito o el haber hecho tres oposiciones a cátedras; el desempeño durante 15 años del cargo profesor de primera enseñanza sin nota desfavorable obteniendo brillantes resultados, siendo recomendación especial el haber creado enseñanzas de adultos u otras extraordinarias. Se podía conceder, también, a los premiados en concurso público de carácter general en España o en el extranjero por una obra o invento, siempre que el premio fuera único o si se hubiera obtenido una medalla de primera clase en Exposición Nacional de Bellas Artes o Universal extranjera asimismo como a los que hubieran obtenido al concluir la carrera dos terceras partes de premios en el número total de asignaturas o si se publicaba una obra de consulta en los diversos ramos de la instrucción pública, o un libro cuya importancia sea generalmente reconocida siendo mérito especial que la obra tenga por objeto la popularización de alguna ciencia o arte.

Para la representación oficial de la Orden, y con el fin de establecer y mantener las relaciones de la misma, como corporación, con el Ministerio de Fomento y el Gobierno, quedó instituida por Decreto de 17 de septiembre de 1872 (Gaceta de Madrid del 27), en Madrid, una Asamblea de la Orden Civil de María Victoria compuesta del caballero Gran Cruz más antiguo que ejercía de presidente; el siguiente en antigüedad y con el mismo grado de Gran cruz, como vicepresidente, y siete vocales, tres por lo menos con cruz de primera clase, ejerciendo de secretario el más moderno de entre esos vocales.

Manuel Bretón de los Herreros, primer presidente de la Asamblea de la Orden Civil de María Victoria.

Antonio García Gutiérrez, fue el segundo y último presidente de la Asamblea de la Orden Civil de María Victoria.

En virtud de la disposición anterior en la misma fecha se nombró a los miembros de la Asamblea de la Orden Civil de María Victoria, siendo designado como primer presidente Manuel Bretón de los Herreros que dimitió por razones de salud en 1872 (no en vano fallecería al año siguiente). La composición de la Asamblea de la Orden fue la siguiente: Presidente: Manuel Bretón de los Herreros (1); Vicepresidente: Juan Manuel de Manzanedo, marqués de Manzanedo (2); Vocales: Antonio García Gutiérrez (3); Juan Eugenio Hartzenbuch (4); Hilarión Eslava (5); Juan Valera y Alcalá Galiano (6); Isidro Giol y Soldevilla (7) y Fernando Rodríguez Pridall (8); Secretario-vocal: Mariano Pérez de Castro (9).

La composición de la Asamblea de la Orden sufrió algunas modificaciones. Así por sendos Decretos de 4 de diciembre de 1872 (Gaceta de Madrid del 31), se admitió la dimisión, como presidente, a Manuel Bretón de los Herreros por razones de salud, y al marqués de Manzaneda como vicepresidente y gran cruz debido a que no quiso aceptar recompensa alguna por la creación del Instituto de Santoña. Por Decreto de 4 de diciembre de 1872 (Gaceta de Madrid 31) pasó a ser presidente de la Asamblea de la Orden en sustitución del dimitido Manuel Bretón de los Herreros, el también escritor Antonio García Gutiérrez, autor del drama «El trovador» que sirvió de inspiración a la ópera de Verdi, y como vicepresidente, fue nombrado por otro Decreto de la misma fecha Juan Eugenio Hartzenbuch, ambos eran vocales. En reemplazo como vocales, de estos dos últimos fueron nombrados ese mismo día Miguel Colmeiro (director del Jardín Botánico de Madrid) y Emilio Arrieta (director de la Escuela Nacional de Música), que eran grandes cruces de la Orden (10). Por último por fallecimiento del vocal-secretario Mariano Pérez de Castro fue nombrado para este puesto por Decreto de 17 de enero de 1873 (Gaceta de Madrid del 19) Francisco Luis de Retes, que era cruz de primera clase desde el 24 de mayo de 1872.

Antes las dudas que se suscitaron en el artículo 2º del Decreto de creación de la Orden, y el 1º de su reglamento, a efecto de considerar algunos términos poco clarificadores como podían ser las palabras «crear» y «dotar» y la expresión «mejoran o fomentan» se aprobó un Decreto muy exhaustivo al respecto el día 7 de febrero de 1873 (Gaceta de Madrid del 8), en que se estableció:

“Artículo 1º. Para los efectos del decreto de 7 de Julio de 1871, la palabra crear ha de entenderse, no en el sentido de gestionar con mayor o menor celo y patriotismo en lo relativo a la fundación de establecimientos de Instrucción pública, sino en el de construir uno o más edificios a su costa la persona que aspire a ser recompensada, y de que ha de darse en ellos la enseñanza gratuita, no percibiendo por tal concepto el fundador sueldo ni gratificación pecuniaria de los alumnos, de particulares, del Estado ni corporación alguna.

Art. 2º. Para los propios efectos, la palabra dotar implica la idea de asegurar con recursos permanentes la existencia de establecimientos ya creados, pero que carezcan de los necesarios para cubrir sus atenciones, sin percibir tampoco por este servicio el que lo preste remuneración ni emolumentos algunos.

Art. 3º. Mejoran o fomentan los estableciınientos nombrados, las personas que los enriquecieren graciosamente con libros, enseres, instrumentos u otros efectos útiles, ya a la enseñanza, ya al local donde se hallare establecida; pero estos motivos, no respondiendo por sí sólo al espíritu que inspiró la creación de la Orden Civil de María Victoria, como evidentemente se desprende de lo consignado en la exposición que acompaña al decreto de aquella, pueden y merecen ser premiados, según la importancia respectiva, bien con la publicación en la GACETA de los nombres de los interesados, dándose a conocer el aprecio de que son dignos tan generosos rasgos de desprendimiento, bien con la concesión de cruces de cualquiera otra de las Órdenes civiles existentes.”

A pesar de todo tras la proclamación de la República la Orden Civil de María Victoria estaba condenada a su desaparición, siendo disuelta, así como su Asamblea, por Decreto de 7 de mayo de 1873 (Gaceta de Madrid del 8) que lleva la firma del entonces ministro de Fomento Eduardo Chao.

Eduardo Chao, ministro de Fomento que suprimió la Orden Civil de María Victoria.

Entre otros prohombres de la época a los que se le otorgaron esta condecoración destacan en su clase de gran cruz: Juan Manuel de Manzanedo, Hilarión Eslava, Juan Eugenio Hartzenbusch, Juan Valera, José Zorrilla, Emilio Arrieta, Francisco Asenjo Barbieri, Segismundo Moret, Ramón de Campoamor, Adelardo López de Ayala, Federico de Madrazo, Patricio de la Escosura o Nicolás María Rivero, y entre las mujeres (hecho bastante insólito ya que esta distinción no era exclusivamente masculina) fue concedida, a dos de ellas, la cruz de segunda clase, una fue a María Báscuas y Colón, profesora de primera enseñanza en Pontevedra, que publicó un Tratado de Aritmética, obra en su clase de reconocida importancia.

NOTAS

(1-6): Se les concedieron, a todos ellos, la gran cruz de la Orden Civil de María Victoria por Decretos fechados el 21 de diciembre de 1871 (Gaceta de Madrid del 24).

(7- 8): Se les concedieron, a los dos, la cruz de primera clase de la Orden Civil de María Victoria por Decretos fechados el 19 de abril de 1872 (Gaceta de Madrid del 21).

(9) Se le concedió la cruz de primera clase de la Orden Civil de María Victoria por Decreto fechado el 10 de mayo de 1872 (Gaceta de Madrid del 14).Falleció en el cargo en 1873.

(10) Se les concedieron, a los dos, la gran cruz de la Orden Civil de María Victoria por Decretos fechados el 15 de marzo de 1872 (Gaceta de Madrid del 20).

BIBLIOGRAFÍA

- Ceballos-Escalera y Gila, Alfonso.- La Orden Civil de María Victoria. Real Sociedad Económica Segoviana, 2002.

- Hermanos Guerra.- Órdenes y condecoraciones españolas (1808-1975). Madrid, 1999-2000.

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