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La moneda española en circulación en las islas Malvinas en el siglo XIX 

La moneda española en circulación en las islas Malvinas en el siglo XIX 
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

El pequeño archipiélago de las Malvinas, deshabitado hasta mediados del siglo XVIII, fue motivo de fricciones políticas entre España, Francia y el Reino Unido, hasta que finalmente fue poblado y posteriormente abandonado por los españoles. Tras su hasta la fecha definitiva ocupación británica en 1833 y hasta mediados del siglo XIX, las onzas y los pesos españoles y de otros países iberoamericanos fueron comunes en la circulación monetaria entre la exigua población de estas islas.

Compuesto de dos islas principales, Gran Malvina y Soledad, y más de doscientos islotes, se discute sobre quién fue su descubridor, aunque está documentada la visita desde el siglo XVI por marinos españoles, ingleses y holandeses. No fue hasta el 3 de febrero de 1764 cuando Bougainville tomó posesión de las islas en nombre del rey de Francia, construyendo un fuerte en la isla Soledad y fundando la colonia de Port Louis. Los españoles requirieron a los franceses la evacuación de las islas, que fueron entregadas el 1 de abril de 1767 al gobernador español designado, don Felipe Ruiz Puente, que se hizo cargo de la colonia y de sus 115 habitantes.

Simultáneamente, el capitán Mac Bride fundó una colonia británica, Puerto Egmont, en la isla Trinidad. Tras dos años de presencia de ambos establecimientos y de desconocimiento mutuo, dos navíos, uno de cada nacionalidad, se encontraron en la bahía de la Soledad y dieron noticia a sus respectivos gobiernos. El gobernador de Buenos Aires, Francisco Bucareli y Ursua, envió a Puerto Egmont cinco fragatas con 1.500 hombres de desembarco al mando de Juan Ignacio de Madariaga, que enfrentándose a un contingente británico muy similar y tras encarnizados combates se apoderaron de la colonia inglesa el 10 de junio de 1770.

 Los ingleses protestaron enérgicamente, y si bien se les permitió volver a tomar posesión de Puerto Egmont, fue sólo para posteriormente abandonarlo. Los colonos españoles no consiguieron aclimatar la flora y los árboles traídos de la isla del Fuego y retornaron al continente, quedando el archipiélago como lugar de destierro y presidio, con una exigua guarnición en su extremo occidental que finalmente fue evacuada en 1811.

Luis Vernet.

 En 1829, abrogándose todos los derechos de la Corona de España en las tierras cercanas al Cabo de Hornos, la República Argentina expidió un decreto de 10 de junio recogiendo que las islas Malvinas tendrían un gobernador político y militar, con residencia en la Isla de la Soledad, donde se levantaría una batería. El cargo de gobernador recayó en el hamburgués Luis Vernet, que partió con cuarenta colonos para comenzar a poblar las islas. Según una carta del capitán King, citada por Lacroix, la población de las mismas se reducía a unas cien personas, entre las que se encontraban 25 gauchos, cinco indios, dos familias holandesas, tres familias inglesas, una alemana y algunos comerciantes portugueses y españoles.

 Goleta “Salandi”.

 Las medidas represivas tomadas por el gobernador contra los balleneros anglo norteamericanos levaron a que en 1831, tras apoderarse los argentinos de una embarcación norteamericana, el capitán estadounidense Silas Duncan, de la corbeta Liexngton, atacase la colonia, saquease sus propiedades, arrasase las viviendas y se llevase cautivos a muchos de sus habitantes. El 2 de febrero de 1832 la fragata Clio fondeó en la bahía de Berkeley, y la Tyne en Puerto Egmont, enarbolando ambas la bandera británica, y la pequeña guarnición argentina se rindió sin resistencia y se trasladó al continente en la goleta Sarandí.

                                                                                                                                                                                                                                                                   Con anterioridad a la ocupación británica de las islas circulaban en las mismas unos vales expresados en pesos, que habían sido emitidos por el gobernador Vernet  para el pago del personal asalariado y para la provisión de bienes. Los mismos estaban impresos en tinta negra y tenían valores faciales de 1, 2’5 y 10 pesos, y sólo tenían el anverso coloreado, estando su reverso en blanco.

Lord Robert Chalmers.

 Este papel moneda siguió circulando como moneda local hasta tiempo después de la ocupación, incluso una década más, si bien, según el barón Robert Chalmers, era muy impopular entre los gauchos. Aunque se utilizaba el numerario esterlino como moneda de cuenta, según este autor el circulante estaba compuesto de reales de a ocho-dólares-  y de doblones importados de Río de Janeiro o traídos por los barcos, siendo las principales monedas en uso para los 78 habitantes de las islas.

Chalmers citaba que el 31 de marzo de 1842 el gobernador había recibido 1.183 dólares y 8 peniques, con la misma valoración que en las colonias inglesas tenían en 1825 de 4 chelines y 4 peniques cada peso fuerte, y el 6 de abril del mismo año que había recibido una bolsa con 44 doblones españoles y 217 ¼ pesos de plata desde Río.

Debido a la escasez de moneda en 1844 el gobernador emitió temporalmente papel moneda por un valor nominal de 1.000 libras esterlinas, expresados en pesos españoles-dólares-, según el siguiente cuadro:

Hasta 1849 los pesos siguieron circulando en las Malvinas a un valor de 4 chelines y 4 peniques, hasta que de acuerdo con las instrucciones recibidas el gobernador emitió una Proclamación el 31 de julio de 1849 declarando la estimación de los doblones y dólares españoles en 64 chelines y 4 chelines y 2 peniques, respectivamente, proveyendo que sólo las monedas perfectas podrían recibirse como pago.

Fue en esta época según Chalmers cuando el creciente valor del metal áureo desplazó al numerario argénteo y se comenzó a importar moneda esterlina, convirtiéndola en el modo habitual de pago en las islas, a pesar de los fallidos intentos de importar pesos españoles desde Montevideo. También citaba en circulación a finales de la centuria monedas estadounidenses de oro y plata, pesos mexicanos, uruguayos, de Montevideo, chilenos y peruanos, moneda brasileña de oro y plata y piezas francesas de 5 francos, todos ellos a una estimación de 4 chelines por peso –dólar-. Se habrían encontrado en 1863 pesos chilenos y otras monedas falsas en circulación.

El oro era escaso, dado que los particulares lo atesoraban para cambiarlo por plata a los ovejeros que emigraban a Patagonia, que pagaban más de un 7 ½ % de premio por el oro para llevarlo con ellos al continente. Cuando escribió su obra, Chalmers afirmaba que sólo quedaban en circulación como moneda foránea 20 o 30 medios dólares y una moneda de 200 reis, y que eran muy impopulares.

Bibliografía

Chalmers, R.,  History of currency in the British Colonies, London, 1893

Lacroix, F., Historia de la Patagonia, Tierra de Fuego e Islas Malvinas, traducida al castellano por una sociedad literaria, Barcelona, 1841.

Numismática de las Islas Malvinas Argentinas, del Museo Histórico y Numismático José Evaristo Uriburu (H). Banco Central de la República Argentina, 2008.

www.bcra.gov.ar/pdfs/institucional/cuadernillo_malvinas_web.pdf

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