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¿Sátira medallística o errónea atribución?

¿Sátira medallística o errónea atribución?

Por Luciano Pezzano*

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miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

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Bajo el título “Sátira medallística”, fue publicado en Numismático Digital[1]un artículo de Rafael Tauler Fesser, en el que se hacen diversas reflexiones sobre una meda­lla con fecha 1808, incluyendo su atribución a una ceca argentina y un simbolismo revolucionario que prefi­guraría la gesta de mayo de 1810.

Fernando VII – Medalla de Proclamación de la ciudad de La Plata - 1808

Dice el autor en el mencio­nado artículo: «Nos encontramos ante una medalla de Proclamación un tanto peculiar, acuñada en Ar­gentina (probablemente en La Rioja). Pieza creada (según Herrera I, nº 26) por Alferaz Real Domingo de Anibarro bajo la supervisión de la Real Academia Carolina y la dirección de Don José Agustín de Elasozy Mozi. Todos estos datos apuntan a que se trata de una medalla de Proclamación oficial...».

Sorprende, en primer lugar, la para nosotros insólita atribución del lugar de su acuñación: La Rioja. Sa­bido es por todos los numismáticos argentinos, que la única ceca que operó en el Virreinato del Río de la Plata fue la de Potosí, y que ninguna ceca funcionó en el actual territorio argentino durante el período colo­nial. Hace ya un tiempo mencionamos[1] la existencia en la bibliografía española de numerosas menciones a la presunta ceca de La Rioja o Rioxa, a la que se le atribuyen ciertas acuñaciones de cuartillos en diferentes reinados, los cuales han sido correctamente atribuidos a otras cecas por investigadores serios, sin que a la fecha hayamos podido encontrar cuál es el origen de estas erróneas atribuciones, que no supera el campo de la fantasía.

En segundo lugar, la referencia a Herrera es incompleta, por lo que no sabemos con certeza a cuál de sus obras se refiere, lo que habría resultado de mucha utilidad para cotejar los datos, sobre todo si se tiene en cuenta que Domingo de Anibarro ocupó las funciones de Alférez –no “Alferaz”– Real[2] durante la Jura de Fernando VII en La Plata (Chuquisaca), mientras que José Agustín de Ussoz y Mozi (no Elasozy Mozi) era oídor de la Real Audiencia de la misma ciudad en la época[3]. No parece que ninguno tuviera participación directa en la acuñación de la medalla, pero al menos, el dato ya nos permite trasladar la acción desde La Rioja hacia el Alto Perú, cuestión que como veremos, nos lleva por el buen camino.

Continúa el autor citado: «La medalla que nos ocupa muestra una auténtica sátira contra el poder so­berano constituido. Vemos en anverso un león coronado -de aspecto fiero- intentando derribar un castillo con su pata derecha, mientras que con la izquierda ya ha derrocado al águila bicéfala. En reverso, águila imperial de dos cabezas, las columnas de Hércules, los dos continentes coronados por una cruz, cuatro castillos alineados, un brazo ejecutor con una gran hacha para decapitar y cinco cabezas cortadas. Supone­mos que las cabezas cortadas pertenecen a los nobles habitantes de los castillos. Las leyendas son, en an­verso: 1808 · FERDINANDO · VII · · · HISP · ET IND · R · AR, continuando en reverso: OPTIMO · PRINC · PUBLICE · FIDELIT · IURAT, que libremente traducido sería 1808 Fernando VII, rey de las Españas y de las Indias, al mejor de los príncipes jura fidelidad públicamente -no queda claro quién es el que jura-, (el monograma AR hace referencia al autor, Alferaz Real)».



* Publicado por primera vez en Revista del Centro Filatélico y Numismático de San Francisco Nº52, enero/junio de 2013, pp. 24-27.

[1] Disponible en http://www.numismaticodigital.com/noticia/3730/Articulos-Numismatica/Satira-Medallistica.html. También se encuentra en la web del autor (http://onzasmacuquinas.com/articulos/Art-24-SatiraMedallistica.pdf), de donde suponemos ha sido levantado para su publicación en otros sitios, y en el número de enero de 2013 de la revista especializada “El Eco”.

Escudo de la ciudad de Sucre

Mientras que la descripción de la pieza es más o menos exacta –los del reverso son dos cerros y no dos “continentes”–, no podemos decir lo mismo de la atribución de su significado. Vamos primero por el anverso: el león no intenta derribar el castillo –símbolo heráldico de Castilla, y por extensión, de España–, sino apoyarlo –defenderlo–, mientras que sí ha derrotado al águila, aunque no para significar una “sátira del orden constituido”, sino para resta­blecerlo. Volveremos sobre ello. En lo que respecta al reverso, el autor no advierte que se trata de un escudo heráldico, el de la ciudad de La Plata o Chuquisaca, y que aún hoy es el escudo de la ciudad de Sucre, Bolivia. Su descripción heráldica es la siguiente: «Un campo de oro partido en cuatro cuarteles, en el de mano derecha el cerro de Potosí, bermejo que es el color de sus metales, y en lo alto una cruz de oro, con cinco vetas de plata que descienden de alto a bajo: y al pie de él otro cerro pequeño, que es el Huayna Potosí, y en el él seis guairas, que se funde en ellas el metal de plata, y en cada una un indio echando metal para que se funda; los cerros en campo azul y el asiento verde, y en el cuartel de mano izquierda el cerro de Porco, y entre los cuarteles en medio, un águila imperial con corona imperial, y a los lados dos columnas  en que estriba el águila con los pies; y en los otros dos cuarteles bajos, dos castillos de oro en cada cuartel en campo azul claro, y a los lados de los castillos, de la banda de afuera, dos leones en cada cuartel, el asiento verde; y en medio de uno y otro cuartel, por la raya que los parte, una mano armada que tiene una bandera blanca y en ella una cruz de Jerusalém colorada; y por orla del escudo diez cabezas cor­tadas en campo colorado. Son de diez tiranos, que contra la corona real se levantaron en estas provincias a las cuales la dicha ciudad a su costa los venció y cortó las cabezas»[1]. Nada hay de revolucionario en este escudo; por el contrario, la presencia de las cabezas cortadas es un recordatorio para el destino de quienes se alcen contra el orden establecido. Finalmente, en cuanto a la leyenda, no es cierto que no queda claro quién es el que jura, ya que el monograma que el autor identifica como “AR” contiene en realidad las letras “PLAT”[2], que correspon­den a “La Plata”, como no podía ser de otra manera, dado el escudo del reverso. No sería posible que el presunto monograma “AR” indicara al autor, ya que “Alferaz Real” no refiere a nombre alguno.

En definitiva, sí se trata de una me­dalla de proclamación, pero de la ciudad de La Plata, y no de La Rioja, y no contiene elemento revolucionario alguno, sino que contiene la reafirmación de la soberanía del monarca español sobre estos territorios. Sorprende que el autor no haya reparado en que en la descripción del catálogo de la subasta en la que se vendió la pieza, al que cita[3], se indique claramente que pertenece a la ciudad de La Plata. Asimismo, una pieza similar, también en oro, fue subastada por Cayón en diciembre de 2008[4], y también se subastaron otras piezas en plata, en diciembre de 2007 y mayo de 2012 por Cayón[5], y en mayo de 2009 por Heritage[6], indicán­dose en todos los casos que se trata de juras de la ciudad de La Plata.

 

[1] PEZZANO, Luciano: “Noticias sobre un cuartillo atribuido a la Rioja”. Jornario de las XXX Jornadas Nacionales de Numismática y Medallística. Buenos Aires, 2012, pp. 101-106.

[2] El Alférez Real un cargo honorífico, puramente ceremonial, y su única función consistía en pasear el estandarte real en los días de fiesta y en las ceremonias oficiales, en especial, en las Juras o Proclamaciones de los nuevos monarcas.

[3] MORENO, Gabriel René: “Últimos días coloniales en el Alto Perú”, Vol. 2. Fundación Biblioteca Ayacucho, 2003, p. 160 y 229.

 

Fernando VII – Medalla de Proclamación de la ciudad de Lima - 1808




[1] http://www.portalchuquisaca.8m.com/escudo.htm

[1] El mismo monograma aparece en las medallas de proclamación de La Plata a Carlos IV, de 1789 (cuya imagen puede verse en http://www.fuenterrebollo.com/faqs-numismatica/1789-8escudos-plata.html), a la que hace mención Burzio en su monumental Diccionario (BURZIO, Humberto F.: “Diccionario de la Moneda Hispanoamericana”. Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, Santiago de Chile, Peuser, Buenos Aires, 1958, Tomo I, vocablo: LA PLATA, p. 271).

[1] http://stacksbowers.com/Auctions/AuctionLot.aspx?LotID=224113

[1] http://www.mcsearch.info/record.html?id=155657

[1] http://www.mcsearch.info/record.html?id=72841 y http://www.mcsearch.info/record.html?id=761525

[1] http://www.mcsearch.info/record.html?id=660605

Fernando VII – Medalla de Proclamación de la ciudad de Potosí – 1808

Aclarada la atribución de la pieza, aún resta resolver una cuestión sobre su significado. Dice el autor citado: «llama la atención la aparición de un águila bicéfala, no sólo en la primera medalla que hemos visto, sino en otras que acom­pañamos...», refiriéndose a las juras de Fernando VII acuñadas en Lima y Potosí. Con respecto a la primera, afirma: «Esta medalla nada tiene de revolucionaria, está acuñada con la máxima ortodoxia, aunque el artista se haya tomado algunas licencias al representar el escudo real. Seguimos encontrando el águila de dos cabezas». En realidad, el artista no se tomó ninguna licencia, ya que no representó el escudo real en el reverso de la pieza, sino el escudo de la ciudad de Lima, en una de las formas en que se lo representa, con águila bicéfala y las columnas de Hércules. En lo que concierne a la medalla potosina, el autor dice: «Con total ortodoxia y como en la pieza limeña, tenemos las columnas de Hércules con su correspon­diente PLVS VLTRA, otra vez el águila bicéfala -de la que luego hablaremos- y aparecen los dos mundos superpuestos, con unos diseños interiores dignos de estudio; en el Viejo Mundo encontramos casitas, pastores, y ovejas; y en el Nuevo Mundo, pastores, una casita y... llamas sobre una montaña (pura representación del altiplano boliviano), diseños efectua­dos al más puro estilo indígena». No com­prendemos el origen de las alusiones y significados del autor. La composición de la medalla potosina es una combinación de los dos primeros escudos de la ciudad: el Cerro Rico y las Columnas de Hércules bajo la corona –del primer escudo–, y el águila bicéfala del segundo[1].


Primer (1547) y segundo (1565) escudo de la Villa Imperial de Potosí              Escudo de la ciudad de Lima

Es precisamente este animal heráldico el que motiva las reflexiones del autor: «Estas águilas re­presentaban a DOS Imperios, el águila imperial de una sola cabeza representaba a UN Imperio. Así que nos encontramos ante la paradoja de que al conjunto de España y las Indias Occidentales se las conside­raba popularmente como dos imperios, cuando sa­bemos que no era el caso. Las Indias Occidentales eran realmente provincias, reinos o virreinatos de España, eran las Provincias de Ultramar y nunca fueron un imperio independiente. Prueba monetaria de ello es que ninguna moneda de este periodo -desde su des­cubrimiento hasta la Independencia de estos reinos- muestra un águila bicéfala en sus escudos. Nuestro escudo representó un águila así, con todos los derechos, cuando los Habsburgo ostentaban el título imperial del Imperio Austro-húngaro y del Imperio Español, por ello contemplamos el águila en monedas de Carlos I y Felipe II». Si bien a priori no cabría descartar el posible significado que el autor atribuye al águila bicéfala, su presencia en los escudos de las ciudades mencionadas tiene un origen muy preciso: los tres fueron conce­didos durante los reinados de Carlos I, el emperador Carlos V del Sacro Imperio, y su hijo Felipe II (el de Lima, en 1537; el de Potosí, en 1547/1565; y el de La Plata, en 1559), quienes utilizaron el águila bicéfala –símbolo de la familia Habsburgo a la que pertenecían– en sus armas reales. Pero el uso del águila en las ar­mas reales españolas fue discontinuado luego de la Guerra de Sucesión y el triunfo de Felipe V, continuando como símbolo en la rama austríaca de la dinastía Habsburgo, pero no siendo utilizada por la familia Borbón. De allí que en 1808 no podría haber sido un símbolo del “poder soberano consti­tuido”, como parece pretender el autor, cuando menciona la actitud del león frente al águila en el anverso de la pieza.

¿Qué significa entonces esta águila? Si bien reconocemos que el hecho de que sea un águila bicéfala puede inducir a confusión, creemos que repre­senta al poder napoleónico que en aquel momento había invadido y ocupaba la península. Aunque el águila de Bonaparte tiene una sola cabeza, como se aprecia en sus armas, esta atribución nos parece mucho más ajustada al con­texto histórico en el que las medallas fueron acuñadas. El león rampante, símbolo de España, significa la resistencia del nuevo soberano español contra la ocupación extranjera.

 


[1] Sobre los escudos de Potosí, v. http://www.elpotosi.net/2012/0430/36.php

Armas de Napoleón Bonaparte

Para confirmar esta apreciación, basta con recurrir a la obra del ilustre numismático argentino Arnaldo Cunietti-Ferrando: «Las juras más hermosas de este monarca [Fernando VII] son las correspondientes a la ciudad de La Plata. Presentan las armas de esa ciudad en forma artística, mientras en el anverso encontra­mos una escena de hondo contenido político: un león coronado y rampante apoya su garra derecha en un castillo y la izquierda sobre un águila de dos cabezas que yace muerta en el suelo, simbolizando la caída del régimen napoleónico en España. Se hicieron en oro y plata y son obra del artista Moncayo»[1].

En definitiva, y como ya lo adelantamos, poco hay en la medalla que permita compartir la opinión de Tauler Fesser cuando afirma: «Pudiera ser que nos encontrásemos ante una de las primeras manifestaciones revolucionarias acuñadas en una medalla y sería harto probable que nunca fuese presentada al monarca». Por el contrario, la proclamación de un rey cautivo subraya el apoyo de las ciudades a la monarquía española y su dominio sobre América, frente a la expansión napoleónica. Reconocemos, no obstante, que se trató de un apoyo que poco duraría, y que sí daría lugar a una historia revolucionaria, pero que no es la de esta medalla.

Esperamos haber contribuido con esta nota a aportar un poco más de luz a esta historia...

 

BIBLIOGRAFÍA:

- BURZIO, Humberto F.: “Diccionario de la Moneda Hispanoamericana”. Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, Santiago de Chile, Peuser, Buenos Aires, 1958, Tomo I, vocablo: LA PLATA

- CUNIETTI-FERRANDO, Arnaldo J.: “Monedas y medallas. Cuatro siglos de historia y arte”. Manrique Zago ediciones. Buenos Aires, 1989.

- MORENO, Gabriel René: “Últimos días coloniales en el Alto Perú”, Vol. 2. Fundación Biblioteca Ayacucho, 2003

PEZZANO, Luciano: “Noticias sobre un cuartillo atribuido a la Rioja”. Jornario de las XXX Jornadas Nacionales de Numismática y Medallística. Buenos Aires, 2012, pp. 101-106.

- TAULER FESSER, Rafael: “Sátira medallística”. Disponible en: http://www.numismaticodigital.com/noticia/3730/Articulos-Numismatica/Satira-Medallistica.html y http://onzasmacuquinas.com/articulos/Art-24-SatiraMedallistica.pdf 



[1] CUNIETTI-FERRANDO, Arnaldo J.: “Monedas y medallas. Cuatro siglos de historia y arte”. Manrique Zago ediciones. Buenos Aires, 1989. p. 24.

 

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