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José García habla para ND

“La mejor compra no es la que más vale, sino en la que pones más ilusión, es decir, la que más te gusta. Y luego no es en la que más ganas. En la venta pasa igual”

José García vuelve a la Plaza Mayor todos los domingos y festivos
José García vuelve a la Plaza Mayor todos los domingos y festivos
miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

Abulense de nacimiento, “desembarco” en Madrid a los 14 años, en los años 60, ;y aquí se quedó para trabajar desde muy joven en el sector de la hostelería. ; ;El caso es que a los 24 años, tras la barra de una cafetería, comenzó a codearse con el estrellato más florido de Hollywood que venía a rodar a los Estudios Broston las grandes superproducciones como “El Cid”, “55 Días en Pekín”, “La caída del Imperio romano”… Y claro, actores, actrices, luminotécnicos y toda la gran farándula del celuloide que pasaba por la cafetería dejaba recuerdos en forma de monedas de todo el mundo. Ahí se inició la base para el futuro inmediato de José García que comenzó a labrarse en las presencias dominicales y festivas de la Plaza Mayor. Corría el año 1966.

Repasemos un poco esos casi cincuenta años como profesional: Plaza Mayor, oficina, tiendas… ¿Cómo, cuándo y por qué fueron sus inicios en el mundo de la numismática, Sr. García?

A la cafetería de los Estudios Broston, que se levantaban cerca de Madrid, en Las Matas, a pie de la carretera de La Coruña, llevaban monedas de todo el mundo y yo las guardaba al lado de las botellas. Personas de diversos países me traían monedas normales y curiosas de todo tipo, y al cabo de unos pocos años estaba repleto de monedas, por lo que empezó todo a funcionar. Entonces me recomendaron acudir a la Plaza Mayor y comencé a hacer cambios y coleccionar, entre el año 66-67 aproximadamente.

Ha cambiado mucho la Plaza Mayor desde entonces, había tranvía por aquella época cuando yo empecé a cambiar monedas.

Fue un gran salto desde la cafetería de los estudios Broston a la Plaza Mayor. ¿Esos inicios fueron de cambio o de venta de monedas?

Hasta los 27 años hacía las dos cosas, iba a la Plaza Mayor y combinaba el trabajo. Hasta que un día funcionaba más cambiar y coleccionar, ganaba también más dinero, que trabajar en la cafetería.

Cuando me casé debía mucho dinero por un despacho y un piso. Mi madre me advirtió que dejar el trabajo para dedicarme a las monedas podía tener su parte mala, en el caso de que no saliera bien. Pero no le hice caso y seguí con ello.

En el mundo de la moneda entré con 19 años y cumplo 70 este año. En esos momentos todo era más sencillo, con muy poco dinero se funcionaba bien. Yo he comprado, o vendido, monedas de 50 pesos mejicanas de oro a 10.800 pesetas.

¿Con qué tipo de monedas se inició en la Numismática y cuáles fueron sus etapas como profesional?

Reales de a ocho españoles u ocho escudos españoles. He tocado ; toda la moneda española, la moneda clásica, bizantina también, pero de pasada.

Si trabajas y tienes dinero y te conformas bien, y te gustan las monedas, te puedes llevar muchas alegrías pero también sufres mucho. Sufres cuando la vendes, por necesidad.

Los primeros años en la Plaza Mayor paseaba y miraba, luego una mesa, y posteriormente una oficina donde el Mercado de San Miguel, en el edificio de Conde de Miranda. Mucho después tuve mi primera tienda de Numismática con otro socio, Juan Cayón. Allí nos “aguantamos” durante 12 años, en el edificio de Mayor 27, en la majestuosa esquina chaflán con Felipe III. Hicimos mucho negocio, fueron buenos años.

Desde su “atalaya”, con su amigo Juan Cayón siempre al lado, asesora a cuantos se acercan a solicitar su criterio numismático. ;

¿Fue buen socio Juan Cayón?

Sí, claro, lo fue. Hombre, siempre hay roces cuando pasas mucho tiempo con una persona compartiendo espacio y negocio en la misma tienda. Actualmente somos grandes amigos y pasamos mucho tiempo juntos, sobre todos las mañanas dominicales en la Plaza Mayor, allí tenemos nuestra “atalaya” desde donde “controlamos” todo lo que pasa.

¿Y de su etapa como subastador?

He hecho muchas subastas muy interesantes en el Hotel Princesa Plaza. Subastas muy majas. Y con Cayón hacía dos o tres subastas al año. También he sido cedente de monedas y comprador en otras muchas organizadas por otros comerciantes españoles y extranjeros. Ahora las subastas se llevan a cabo por Internet, no solo presencialmente.

¿Hay mucha diferencia entre el mundo de las monedas de esa época, de los años 80- 90 y las actuales del siglo XXI?

Las diferencias son pocas, todo es en cuanto al valor de la moneda. Antes había mucho más coleccionismo de coleccionista, coleccionabas lo que no tenías. Ahora se mira mucho más la inversión que el coleccionismo. A parte de eso, pienso que el negocio es el mismo.

En cuanto a la calidad de las monedas, ¿había más antes o ahora?

Siempre se ha movido de todo. Antes se coleccionaba todo tipo de monedas, sin importar la conservación, pero ahora nos encontramos con una diferencia de precio abismal entre un tipo y otro de monedas. El mercado actual busca más la perfección de la pieza que la pieza en sí.

Siempre hay corrillos y no falta el buen humor en la Plaza Mayor de Madrid.

¿Dónde disfrutaba usted más, en la Plaza Mayor o en la tienda?

En cuanto a numismática en todos los sitios, porque el corrillo lo puedes hacer donde quieras. La emoción la lleva la persona, no el momento en sí.

¿Y las convenciones?, porque ahí sí que hay grandes diferencias.

Antes era más sencillo, la gente se fiaba más de los demás. Eso ha variado mucho, ya que hay que tener mucho más cuidado con todo y con todos. En los primeros años no tenías problemas de este tipo, pero ahora tienes que llevar un mayor control.

En los años 80, 90 y hasta hace unos seis años, más o menos, había más público en las convenciones que hoy en día, ya que anteriormente había 50 o 60 mesas mientras que hoy puede que apenas lleguen a 10 mesas. Hablo de Madrid, sobre todo, y de alguna que otra plaza que fue puntera en su día.

Pros y contras de la Numismática en Internet. ¿Qué ha aportado y qué no a la Numismática?

Ha aportado que cualquier persona desde su casa puede comprar una moneda, no necesita acudir a subastas y convenciones, pero también es malo por los engaños, ya que luego no es lo que tú pensabas que era. A parte de realizar el pago de manera más complicada.

En cuanto a fiabilidad, ¿había más abusos o engaños, antes o ahora?

El engaño, más fino o menos fino, ha existido siempre. El tema es saber quién está en frente o con quien haces los negocios. ;

¿Calle Mayor 27 o 25?

A los 12 años de abrir la tienda de Numismática de la calle Mayor 27, en los años 90, empezamos a ganar sumamente poco, comparado con otros años anteriores. Por lo que le dije a mi socio, a Juan Cayón, que por separado ganaríamos lo mismo o más que juntos. Así que decidimos darnos un “respiro” e iniciar nuevas andaduras. Surgió la oportunidad de adquirir un establecimiento al ladito, en Mayor 25 y me la quedé. Hablamos de 1995.

Ya con tienda propia, se mantiene usted al mismo ritmo pero deja de hacer subastas…

Sí, porque en la tienda tienes opción de convención diaria, ya que entran a preguntar, a comprar, o a no hacer nada. Pero es una convención diaria, solo que tienes que echar muchas horas en la tienda, ese es el problema, ser bastante esclavo: de lunes a sábado mañana y tarde y luego los domingos y festivos por la mañana…

Por las manos de José García han pasado todo tipo de monedas.

¿Cuál ha sido su mejor compra?

La mejor compra no es la que más vale, sino en la que pones más ilusión, es decir, la que más te guste. Y luego no es en la que más ganas. En la venta pasa igual.

Recuerdo que antes de tener la oficina, en Conde de Miranda, fuimos a comprar un lote, a Toledo, de casi 5.000 duros de plata. Esa compra la hice con mucha ilusión, fue una compra muy importante en aquella época, aunque hoy en día ya no valga mucho.

He hecho muchas ventas, no puedo decir que una haya sido mejor que otra. Pero las más recordadas nunca han sido en subastas. Las ventas directas son las que más me han gustado. En ocasiones he estado hasta 6 horas hablando con compradores para luego venderles una sola pieza.

He tenido muy buenas piezas a mi alcance, pero no podría decir una determinada, porque he comprado muchas.

¿Qué moneda más rara o destacada ha pasado por sus manos?

Pues por mis manos ha pasado, que no la he comprado, un centén, en Barcelona, hace muchos años.

¿Cómo ha evolucionado el comercio en España desde que se hizo profesional hasta que se jubiló?

El de la Numismática es un comercio que no ha evolucionado mucho, a mi juicio. Antes había personas más estudiosas de la numismática que ahora. El que es comerciante lo ha sido siempre más o menos igual.

La clave quizá está en que antes eras comerciante, estudioso e investigador y ahora solo suele haber comerciantes, aunque también sigue habiendo grandes investigadores.

¿Qué echa de menos en su etapa profesional?

Ahora tengo que pasar muchas horas buscando otras cosas que hacer, ya que antes era muy entretenido. Echo de menos que las monedas pasen por mis manos.

Después de tantos años, ¿qué pesan más, los disgustos o los buenos momentos?

El que es comerciante y le gustan las monedas, sufre cuando vende aunque gane dinero.

Al final de su etapa profesional, ¿ha dejado más amigos que contrarios?

Yo creo que he dejado más amigos, aunque haya muchas críticas. Hay menos gente que pueda hablar de mi mal que bien.

¿Alguna anécdota que siempre recuerde?

De eso muchas. Juan Tolino Cánovas un día me dijo de ir a Zaragoza a comprar alojándonos en un hotel. Madrugamos y fuimos allí. En la emisora de radio local preguntamos cuántas novelas ponían y si podríamos meter anuncios entre novela y novela. Pagamos los anuncios y antes de llegar al hotel teníamos ya una fila de más de cien personas esperando nuestra llegada. El conserje nos preguntó cómo los pasaba al salón si de uno en uno o cómo, y Tolino dijo que de 10 en 10. Faltaría más...

¿Cómo están mejor hechas las falsificaciones, ahora o hace 30 o 40 años?

Las falsificaciones han existido siempre, ahora se hacen más técnicas pero no mejores. Ahora hay técnicas grandes, monedas modernas con láser y brillo. Pero las monedas de antes y su falsificación de antes no se consiguen ahora.

Hoy en día habría que ver el original y luego la copia, para distinguir la falsa, debido a la técnica tan buena de duplicación que hay actualmente.

Hace unos meses sufrió usted uno ; de sus mayores disgustos numismáticos, cuando le sustrajeron un gran muestrario de piezas de 8 escudos. ¿Se sabe algo, se intuye quién pudo ser o dónde pueden estar las monedas?

Es complicado, estoy en contacto con la policía en Barcelona. Tiene que ser un comerciante, no público que accedió al salón de la convención, porque aún no estaba abierto. Es complicado, no creo que aparezcan de nuevo las monedas si es un profesional, las mantendrá dormidas hasta unos años después. En concreto eran onzas.

¿Ha sufrido con anterioridad este tipo de disgusto?

Grandes no, pero en la tienda de la Calle Mayor 25 y en la mesa que tuve al principio en la Plaza Mayor, se han llevado alguna que otra pieza.

¿Y al final…?

Pues al final sé que puedo presumir de una cosa, de lo contento que he estado con las monedas y lo a gusto que he estado. Disfruto mucho en la Plaza Mayor cuando aún se acercan a que les aconseje o les diga si alguna moneda es buena o mala.

Dejamos a José García con un grupo de coleccionistas y comerciantes que esperan su turno para preguntarle por tal o cuál pieza, acompañado siempre por su amigo Juan Cayón que domina la Plaza Mayor desde su “atalaya” con mantel azul, siempre generosamente servida. ¿Se dejará entrevistar alguna vez?

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