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Orlie Antoine de Tounens, rey de Araucania y Patagonia

Orlie Antoine de Tounens, rey de Araucania y Patagonia

Por Ricardo Méndez Barozzi

jueves 19 de febrero de 2015, 04:06h
ND© El presente artículo tiene por objeto describir las desventuras que protagonizó en la última parte del siglo XIX, el aventurero francés Orlie Antoine de Tounens durante su estancia en Sudamérica, entre Chile y Argentina, quién se autoproclamó rey de Araucanía y Patagonia.

El día 28 de agosto de 1858, desembarca en Coquimbo, puerto del Norte de Chile, Aurelio Antonio de Tounens. Nacido en la Chaise (Francia) en el año 1820, abogado de profesión, ejercía en Perigeaux el cargo de Procurador ante el Tribunal de Primera Instancia en el Orden Comercial.

Tounens pasa un año y medio de desventuras por Chile, informándose de las costumbres indígenas y madurando su plan. En octubre de 1860 viaja hasta las orillas del río Imperial, al sur de Valdivia, región en la que Quilapán -cacique de los araucanos- por muerte de su padre, el Toqui Mañil, es dueño y señor. Los brujos de las tribus habían predicho que se obtendría la Independencia Araucana cuando apareciera como jefe de los indígenas un hombre blanco. Esta profecía allanó los obstáculos a Tounens y le facilitó la amistad con los jefes indios, especialmente con Quilapán.

El 17 de noviembre del mismo año, acompañado de un cortejo de guerreros que preside Quilapán lanza al mundo la siguiente proclama: “Nos, príncipe Orlié Antonio de Tounens, considerando que la Araucanía no depende de ningún estado, que ella está dividida en tribus y que un gobierno central es reclamado por el interés particular así como por el interés general, decretamos lo siguiente:

Art 1º: Una Monarquía Constitucional y hereditaria es fundada en Araucanía; el príncipe Orlié Antonio de Tounens, es nombrado Rey.

Art 2º: En el caso de que el rey no tuviera descendientes, sus herederos serán designados entre los miembros de otras líneas de su familia, siguiendo el orden que será establecido posteriormente por una ordenanza real.

Art 3º: Hasta que no se constituyan los grandes Consejos de Estado, las Ordenanzas Reales tendrán fuerza de Ley.

Art 4º: Nuestro Ministro Secretario de Estado está encargado de las mismas.

Hecho en Araucanía en la fecha citada; firmado Orlié Antonio I. Por el Rey; el ministro secretario de Estado en el departamento de justicia F. Desfontaines.”

A pesar de que el nuevo reino comprendía la extensa franja que va desde el río Bío-Bío al golfo de Reloncavi, le pareció al flamante monarca que su soberanía era muy limitada y queriendo superar a otros conquistadores de la historia, se erige tres días después -20 de noviembre-, con idéntico ceremonial, rey de la Patagonia. He aquí la constancia.

“Orlié Antonio I, por la gracia de Dios, rey de Araucanía, a todos los presentes y los que vinieron, Salud. Considerando que los indígenas de la Patagonia tienen los mismos derechos e intereses que los araucanos y que ellos declaran querer unirse a estos, a fin de formar una sola nación, bajo nuestro gobierno monárquico -constitucional. Hemos ordenado y ordenamos lo siguiente.

Art 1º: La Patagonia queda reunida desde hoy a nuestro reino de Araucanía de la que forma parte integrante, bajo las formas y condiciones enunciadas en nuestra ordenanza del 17 de noviembre pasado.

Art 2º: Nuestro Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Justicia queda encargado de la ejecución de la misma. Firma el Rey y el señor F. Desfontaines.”

Entonces quedó satisfecho, pues adquiría la zona que está al sur del río Negro y lindando al este con el Océano Atlántico, que tiene un área total de unos 753000 kilómetros cuadrados, o sea 291000 millas cuadradas.

Entre 1860 y 1863 la prensa francesa y chilena se preocupó intensamente del nuevo reino surgido en Sudamérica, numerosos artículos aparecidos en los periódicos franceses “El Tiempo”, “Opinión Nacional”, “El Independiente” y el chileno “El Mercurio de Valparaíso” entre otros. Como era lógico suponer se enviaron diversas comunicaciones. El presidente chileno Manuel Montt no se dio por enterado, lo que no ocurrió con su sucesor José Joaquín Pérez. El gobierno argentino no fue notificado y estos hechos pasaron inadvertidos, cabe señalar que la clase política argentina de aquel momento estaba más preocupada por el problema magno de la Organización Nacional.

La celeridad y la acción fueron normas de conducta del rey, dictó por su propia cuenta la Carta Magna, si bien es cierto que traía las bases de la Revolución Francesa de 1789, en aquel reino no hubo protestas y su Constitución es algo excepcional en estos países de América. Creó asimismo los símbolos de la nacionalidad; la bandera: verde, azul y blanca en franjas horizontales, un escudo con figuras representando a la libertad, la justicia, la agricultura, el comercio y la industria. Por falta de recursos dejó para más adelante la creación de la moneda, función inherente a la soberanía. Terminado este extenso trabajo, encargó a Quilapán mantener el orden en el reino, y después de una breve permanencia en Santiago de Chile, se decide a recorrer sus vastos dominios, con el fin de que los jefes de las diversas tribus le rindan homenaje.

Las fiestas duraron un año; cada ceremonia de reconocimiento de Orlié I motivaba torneos, ejercicios militares y festines en los que no se escatimaba el alcohol. De fiesta en fiesta llegaron a las orillas del Malleco el 5 de enero de 1862; según sus memorias Orlié I se encontraba descansando bajo un manzano cuando varios hombres lo aprisionaron. Sometido a juicio el 19 de julio del mismo año el Juez Matus dicto sentencia sobreseyendo la causa por considerar que el procesado no estaba en su sano juicio, ordenando que se lo recluyera en la Casa de Orates de Santiago, de donde salió luego de ser reclamado por el encargado de negocios de Francia y embarcado en el buque de guerra “Dugway Trouin” con destino a su país.

Instalado en Paris publica sus memorias en 1863, reafirma sus derechos a la corona de Araucanía y Patagonia, consagrada -dice- por el libre sufragio de ambos países. Durante esos años de vida en París, acrecienta su popularidad y sigue soñando con el retorno a su reino; luego de numerosas gestiones en oficinas administrativas, en la segunda mitad de 1869 es desembarcado en la ensenada patagónica de San Antonio por el navío de guerra “D¨Entrescateaux”. Al llegar es protegido por todos los caciques pampas, ya que saben que es amigo de Quilapán, jefe indiscutido de las tribus levantadas en armas contra el gobierno chileno. Después de una larga peripecia se reencuentra con su fiel amigo de 1860.

Toma parte activa en la insurrección pero los triunfos del general Pinto o el conocimiento de que Cornelio Saavedra había puesto precio a su cabeza le obliga a abandonar nuevamente su reino, fraternalmente se despide de Quilapán a quien no verá más. En julio de 1871 pasa una breve estancia en Buenos Aires, luego va a Montevideo y finalmente se reintegra a su país en su segundo destierro.

En los últimos siglos e incluso en éste mismo son muchos los emperadores o reyes que derribados de sus tronos intentan con menor o mayor éxito recuperarlos, pero ninguno llega a la tercera tentativa, en esto Orlié I marca un record mundial. En efecto, instalado nuevamente en París inicia la campaña de restauración, se asocia con Mahon de Monhagan, un ex empleado de la administración pública, que publica un folleto “El rey de Arauco” y también consigue el apoyo de un banquero inglés, Jacobo Michaels, y entre los tres fundan la sociedad Nueva Francia. Se ocupan del asunto varios periódicos europeos como “Le Gaulois”, en París y “Pall Mall Gazette”, en Londres; se lanzan a la circulación títulos de un empréstito, se fletan dos barcos, se otorgan títulos de nobleza, se instituye la Real Orden de la Cruz del Sur y acuña moneda, algo que había omitido en sus anteriores campañas.

En 1874 se realiza la acuñación, hay monedas de cobre de 30 mm. de diámetro, borde liso. En el anverso, en círculo se lee en francés la leyenda “ORLLIE ANTOINE I ROI D'ARAUCANIE ET PATAGONIE” (Orlie Antoine Rey de Araucania y Patagonia), en el centro escudo de cuatro campos, rodeado por 27 estrellas. En el reverso se lee “NOUVELLE FRANCE” (Nueva Francia), en el centro “DOS CENTAVOS”, arriba once estrellas, debajo separado por una raya, “1874” sobre ramas de palmera.

También hay monedas de plata de UN PESO “Patacones” de 37 mm., y 24’5 gr.; además han aparecido dos variantes (en una de ellas se reemplaza la palabra “un” por el número arábigo 1) y la otra pesa 44 gr. y tiene borde estriado. Aunque se cree que estas dos últimas emisiones puedan ser falsas, ya que el aventurero no poseía tantos medios como para acuñar tanta cantidad de monedas, y estas aparecieron en grandes cantidades a principios de este siglo en las ferias numismáticas de Berlín y Budapest, además hay que acotar que son piezas muy raras que nunca llegaron a circular y escasean en las colecciones argentinas.

Todo estaba listo para el tercer intento cuando Alberto Blest Gana, ministro de Chile en París, dirige notas de protesta a los ministros de relaciones exteriores de Inglaterra y Francia y se produce el derrumbe de la expedición conquistadora.

Invencible en sus quimeras sueña siempre con su reino, publica en Burdeos en 1878, el libro “Araucanía”, hasta su muerte en Tourtoirac el 19 de diciembre del mismo año.

Le sucede en el trono Gustavo Aquiles Laviardé (Aquiles I). El nuevo rey prefirió gozar en París las delicias de su título, Aquiles I primo de Orlié, se dedicó solamente a contar las aventuras de éste hasta su muerte el 30 de marzo de 1902; cuando la corona pasó a su sobrino, en el último tiempo el francés Philippe Boiry (Felipe I) se autoproclamó como pretendiente al trono hasta su fallecimiento en enero de 2014,le sucedió Jean-Michel Parasiliti dit Para (Antonio IV), quién abdicó en junio de 2014 a favor de Louis Stanislas Parvulesco, (Stanislas I), todos estos pretendientes dicen luchar por los derechos de la comunidad mapuche, pretendiendo territorios argentinos y chilenos.

Bibliografía

Universum- Atlas General. Franz Kühn. Buenos Aires, 1928.

Cuadernos de Numismática Nº 75 “Las acuñaciones de Antoine I en Araucania y Patagonia”. Prof. Nadrowski. Buenos Aires, 1990.

Cuadernos de Numismática Nº 83 “Un Rey en la Argentina”. Julio Marc. Buenos Aires, 1992.

Wikipedia - Orélie Antoine de Tounens

Murió el "príncipe" de la Patagonia

Reino de la Araucanía y Patagonia

Araucania x1 2 Centavos (1874)

Wikimedia - Orélie Antoine de Tounens-2.jpg

El autor, Ricardo Méndez Barozzi, nació en Buenos Aires, Argentina en 1971, comenzó a dedicarse a la numismática en 1985, es socio del Centro Numismático de Buenos Aires y de la Asociación Numismática Española, se Especializa en las monedas de Argentina, Brasil, Uruguay, España, Italia y Francia, era contemporánea. [email protected]

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