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Más datos sobre el billete de 500 pesetas del 28 de enero de 1907

Más datos sobre el billete de 500 pesetas del 28 de enero de 1907

Por Joan Manuel Carreras

miércoles 12 de agosto de 2015, 05:09h
En relación con el artículo publicado recientemente por D. Ramón Cobo Huici sobre el billete de 500 pesetas fechado el 28 de enero de 1907 resulta muy gratificante poder efectuar una aportación al estudio del mismo.

Hasta ahora el punto más conflictivo sobre este billete es la cantidad de ejemplares fabricados. El Banco de España, en su libro de 1979, afirma que se fabricaron 2.000.000 de billetes. ¿Cómo es posible que existan billetes con numeración superior a dicha cifra? La respuesta más habitual ha venido siendo que se trata de falsos de época. Vamos a intentar dilucidar si es o no correcta.

La clave reside en los ejemplares de control de emisión. El que mostramos a continuación nos proporciona los datos definitivos.

El anverso tiene la numeración 0,000,000 y, en el margen superior, la fecha del pedido, 21 de mayo de 1918. El reverso tiene una numeración doble, una con el número del primer billete impreso en virtud del pedido efectuado y otra con el del último, en este caso 2,000,001 y 3,000,000. Es decir, que en 1918, casi nueve años después de la puesta en circulación del billete (junio de 1909), el Banco de España encarga un tercer millón de ejemplares. Tengamos en cuenta que el siguiente billete de 500 pesetas, emitido con fecha 15 de julio de 1907, se puso en circulación en enero de 1925. En teoría, pues, se pueden encontrar ejemplares legítimos con numeración superior a 2,000,000. Lo que no sabemos es si se llegó a fabricar todo el pedido así como la cantidad de billetes puestos en manos del público. Un futuro estudio de las actas de la Comisión de Emisión del Banco de España podría aclarar estos extremos.

En cuanto a la cuestión de los falsos de época suscribimos totalmente lo expuesto en el artículo del Sr. Cobo Huici. En efecto, el ejemplar falso que hemos estudiado para redactar estas líneas es una falsificación magnífica, casi perfecta, teniendo en cuenta la extraordinaria calidad de los billetes fabricados por Bradbury, Wilkinson & Company. Hay que examinarlo de forma muy minuciosa para llegar a la conclusión de su falsedad.

Con lo que no podemos estar en absoluto de acuerdo es con la explicación dada por el libro “Enciclopedia de billetes de España” editado por Filabo. No es plausible que la casa impresora, pensando en futuros pedidos, imprimiera un millón más de billetes, con el riesgo económico que ello hubiera conllevado. Lo corrobora el hecho de que hubo un pedido cuya fecha consta, manuscrita, en el ejemplar de control de emisión, En cuanto a la idea de que se sustrajeran algunos billetes almacenados en la casa impresora y se pusieran en circulación es, sencillamente, rocambolesca. Pensemos que la firma del Cajero se estampaba en el Banco de España, por lo que esos posibles billetes sustraídos carecerían de ella y, por tanto, no hubieran sido aptos para la circulación, salvo que se falsificara la estampilla con aquella firma. Finalmente, aunque todavía no hemos podido examinar los libros de arqueo de billetes que conserva el Banco de España correspondientes a aquellos años es lo cierto que en ellos se reflejaba, en todo momento, el número de ejemplares almacenados en la casa impresora pendientes de entrega, los que estaban depositados en las cajas del Banco de España y los que se hallaban en circulación.

Esperamos haber contribuido en algo al estudio que está llevando a cabo D. Ramón Cobo Huici en orden a puntualizar los errores contenidos en el libro “Los billetes del Banco de España” editado en 1979 por el mismo Banco.

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