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Comentarios al diseño de billetes: Una colección de los años 50. (Primera parte)

Comentarios al diseño de billetes: Una colección de los años 50. (Primera parte)

Por Ramón Cobo Huici

miércoles 02 de diciembre de 2015, 01:40h

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Hemos tenido la oportunidad de acceder a una colección de “diseños” para la elaboración de billetes de los años ‘50 y ‘60, y consideramos interesante mostrarlos y hacer algunas consideraciones sobre ellos, ya que nos ayudan a comprender cómo se planteaba en el papel la propuesta de un nuevo billete cuando no se utilizaban los modernos sistemas de diseño por ordenador. También, nos parece interesante glosar la calidad técnica y artística que llevan consigo estos ejemplares y que en muchos casos los convierten en auténticas obras de arte.

En el mundo del coleccionismo estos trabajos suelen llamarse pruebas de artista, denominación que consideramos equivocada ya que con ese nombre estimamos que solo deberían llamarse a las pruebas previas o definitivas que el grabador estampa sobre papel para ver el estado de su trabajo sobre la plancha matriz para poder corregir los posibles errores. Los ejemplares del tipo que presentamos, deberían conocerse como “ensayos”, denominación anglosajona, “proyectos”, en el lenguaje de la FNMT, o, más genéricamente, como bocetos o propuestas para un billete.

Antes de nada hay que recordar que en la FNMT había en los años ‘50 y ‘60 un taller de dibujantes y grabadores para la elaboración de los diferentes artículos que se fabricaban en la entidad, billetes, sellos, lotería, etc., así como una “Escuela de Perfeccionamiento de Grabado y Modelado” donde ingresaban alumnos procedentes de la Escuela de Artes y Oficios para formarse en estos campos, constituyendo el conjunto de mayor nivel artístico y técnico del país en el ámbito del grabado.

Esta diversidad de personas y responsabilidades nos impide concretar la atribución de la ejecución de los diseños, excepto la de los billetes adoptados o con la temática de los mismos, a un grabador jefe, a un dibujante de plantilla o ser un proyecto de un estudiante de último curso, y si la temática se debe a un encargo específico del cliente, banco u organismo oficial, o son simplemente ejercicios de prácticas, bien de los grabadores, dibujantes o estudiantes.

Una segunda advertencia. La fecha que tienen muchos bocetos es simplemente indicativa de la posible situación en el billete de la leyenda de la fecha definitiva, pero suele ser próxima a la fecha de elaboración del ensayo.

Podemos distinguir dos líneas de presentación de las propuestas. Una la que realiza los ensayos de forma prácticamente manual y la segunda haciendo un collage con diferentes elementos. En este primer artículo comentaremos los ejemplares del primer tipo.

El inicio de la elaboración del billete es un “boceto”, generalmente hecho a lápiz o aguada.

Los dos primeros bocetos que presentamos están hechos a lápiz en su totalidad. En uno de ellos el autor ha confeccionado la totalidad del diseño a carboncillo, bosquejando lo que debe ser el billete pero sin preocuparse excesivamente de la calidad artística del resultado, incidiendo en la idea de la composición del conjunto, colocación de la viñeta, reserva de la marca al agua, leyendas, etc.

El autor del segundo boceto ha realizado un notable trabajo de dibujo al realizar con sumo cuidado y detalle el trazado de las orlas y leyendas, realizando una grafía que puede ser adoptada fácilmente en un posterior grabado. Ha utilizado color para dar la sensación de fondos litográficos y realizado la numeración con numerador. Deja sin realizar la viñeta a expensas de que se le concrete el motivo definitivo. Podemos hablar de un proyecto en el que el autor cuida el resultado estético además del ordenamiento general.

Un proyecto mucho más completo que los anteriores es el que presentamos a continuación. Es la propuesta, prácticamente acabada, de anverso y reverso para un billete de 500 pesetas.

En primer lugar es interesante señalar que mientras que los dos anteriores presentan el formato y dimensiones del billete normal de la época, esta propuesta de anverso y reverso, se ha efectuado con formato tipo “dólar”. De esa misma época conocemos otros bocetos con este dimensionado, lo que parece indicarnos una cierta tendencia en algunos dibujantes de proponer un cambio bastante radical en los modelos que, como era de esperar, no tuvieron buena acogida ya que un cambio drástico en el formato de los billetes de un país es difícil de asumir tanto por los responsables de tomar la decisión, personas habitualmente conservadoras, como por parte de los usuarios.

Ambos bocetos están realizados a aguada, es decir, utilizando un color base y efectuando los diferentes matices diluyendo con agua y aplicándolos con pincel o plumilla. El anverso tiene dibujado el personaje de la viñeta en papel especial para acuarela que, debidamente recortado y pegado, completa en su totalidad el diseño, mientras que el reverso está efectuado, en su totalidad, a la aguada.

Hay que destacar que el proyecto ha sido reestudiado, al menos en el reverso, ya que se observan indicaciones de posible supresión de los adornos inferior y superior del “500” y una adición del valor previsto en las esquinas. Las coloraciones del billete creemos que no tienen por qué ser los propuestos como definitivos ya que el verde y el marrón, junto con la tinta china, son los colores más indicados para la realización de aguadas.

La técnica empleada, la propuesta de diseño innovador y la calidad final del proyecto, tanto en estética como en diseño, nos parece, desde nuestro punto de vista, de un excelente nivel y uno de los proyectos más interesantes del conjunto. Es una lástima que la reproducción escaneada que presentamos no permita apreciar la brillantez del colorido y la buena degradación de los difuminados.

En otras ocasiones, el proyectista, bien por necesidades de urgencia o por evitar un trabajo suplementario de dibujo, y dado que, en la mayoría de los casos, las viñetas reproducen fotos o reproducciones de otros autores, complementa el diseño realizado a lápiz o aguada con una fotografía o recorte, conjunto suficiente como paso inicial para aceptación o rechazo del proyecto.

Un ejemplo de este tipo de trabajos se ilustra con el ensayo de reverso para un billete de mil pesetas en el que las orlas se han efectuado a aguada, el rosetón en calcografía en papel aparte y con el dibujo del “1000” superpuesto, y la viñeta central efectuada con un recorte con la imagen de una vista de Toledo. Como podemos ver, el proyecto, con este tipo de realización, da una visión perfecta de lo que debe ser el reverso del posible billete.

Para finalizar mostramos dos proyectos de billetes con formato y temática que podríamos definir como rompedora, ambos dibujados manualmente.

En general podemos decir que todos los proyectos que hemos comentado, y casi todos los que hemos visto en otras ocasiones, son bocetos que, previo estudio del grabador, están en condiciones de ser trasladados a plancha y ser, posteriormente, impresos como billetes a excepción de un conjunto de bocetos que se subastaron en 2010 en Aureo, atribuidos al arquitecto Arturo Mélida. Este tipo de bocetos están pensados más como obra artística que como propuesta previa de billete, ya que por su diseño general, presentación y diversidad de colores difícilmente podrían pasar al estado de grabado, al menos en calcografía, y sería precisa una reinterpretación por especialistas en dibujo y grabado de billetes. En este tipo de bocetos podríamos encajar los que presentamos seguidamente.

El primero tiene su anverso dedicado a la figura del Marqués de Santillana y el reverso a una escena popular castellana. Viendo su aspecto general, y en especial el del anverso, difícilmente se ajusta a los modelos de la época, y, además, el dibujo y colores de los posibles fondos tendrían graves dificultades para su impresión en litografía, por lo que, tal como hemos comentado, pensamos que es un boceto para ser reinterpretado posteriormente como billete bancario.

El segundo ensayo tiene temática taurina en anverso y reverso. El conjunto nos resulta de un barroquismo extremo y al igual que el anterior requiere un nuevo análisis, pues no es factible adivinar lo que correspondería a una hipotética litografía o a la temática principal y, por otra parte, el esquematismo de las figuras principales no permite pasarlas directamente a un grabado.

En cualquier caso, ambos bocetos resultan interesantes pues demuestran que los dibujantes de la FNMT debían considerarse como artistas y como tales en constante evolución.

En un próximo artículo mostraremos los ejemplares elaborados como collages.

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