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Los 30 siclos de Tiro, el pago de una traición

Los 30 siclos de Tiro, el pago de una traición

Por José María Martínez Gallego

miércoles 30 de marzo de 2016, 02:56h
ND© La Semana Santa es el periodo sagrado para la Cristiandad que va del Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección. En estas fechas, es cuando se vive más intensamente el Cristianismo, ya que se rememora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. Y ligadas a esas remembranzas aparecen las monedas, como no podía ser menos en cualquier hecho histórico. Hablamos de las Monedas de la Pasión, de las Monedas de la Traición.

¿Qué dicen los Evangelios y la Biblia sobre las monedas que aparecen en los momentos trágicos de la Pasión de Jesús de Nazaret? ¿Y qué tipo de monedas fueron: denarios, dracmas, tetradracmas, siclos o shekel?

Primero, el personaje central del drama monetario: Judas Iscariote.

Judas Iscariote, original de Kerioth o Carioth, en Judea, fue uno de los 12 Apóstoles de Jesús. Le siguió durante su predicación por Judea y Galilea y, según los Evangelios, fue el apóstol traidor que reveló a los miembros del Sanedrín el lugar donde podían capturar a Jesucristo sin que sus seguidores interfiriesen, tal como había anunciado el propio Jesús durante la Última Cena. (Mateo 26:14-75 y Lucas 22:20)

El Evangelio de Juan expone un antecedente importante de la traición de Judas: el apropiamiento indebido de dinero. Judas era el tesorero del grupo y robaba el dinero destinado a los pobres (Juan 12:6).

Según todos los evangelios canónicos, Judas guió a los guardias que arrestaron a Jesús hasta el lugar donde lo encontraron y según los sinópticos, les indicó quién era besándole (Marcos 14:43-46). Por su traición fue recompensado con treinta monedas de plata (Mateo 26:15), pero al poco tiempo se arrepintió de sus actos, intentó devolver las monedas a los sacerdotes que se las habían dado, y al no aceptarlas éstos, las arrojó en el templo.

Luego, desesperado ante la magnitud de su delación, se suicidó ahorcándose (Mateo 27:5) en un árbol (abril de 29–33). Según otra versión, Judas compró un campo con el dinero que obtuvo gracias a su traición, pero “cayendo de cabeza, se reventó por en medio, y todas sus entrañas se derramaron” (Hechos de los Apóstoles1:18), por lo que “aquel campo fue llamado en su lengua Aceldama, que quiere decir Campo de Sangre”. (Hechos de los Apóstoles 1:19)

Las “treinta piezas de plata” de Mateo 26:15 son una referencia a Zacarías 11:1213, no tienen un valor monetario, sino un valor simbólico. El pasaje de Zacarías (Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. Y me dijo Jehová: Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro. Zacarías 11:12-13 RV60 ) menciona la suma de treinta piezas de plata, por las que han de entenderse concretamente siclos (con aproximadamente 540 g de plata), como precio que las ovejas pagan por su buen pastor; y ese precio es considerado como una afrenta. Dicha suma fue establecida también para la compensación por un esclavo muerto por negligencia (Éxodo 21:32).

Pero, ¿qué tipo de monedas eran esas 30 piezas de plata?

Si la tradición y leyes judías, además de las normas romanas, dictaban que en el templo de Jerusalén sólo y exclusivamente podían atesorarse didracmas y tetradracmas de Tiro como pago del tributo anual, la respuesta es sencilla.

Por otra parte, se entregan a Judas los treinta siclos citados en Éxodo, 21: 32 y en Zacarías, 11: 12-13, el pago sólo pudo consistir en treinta tetradracmas (siclo y tetradracma eran equivalentes). Es decir, el Sanedrín pagó a Judas en las monedas que formaban parte del tesoro del templo, y no en otras. Concretamente las validadas por el templo: las acuñadas en Tiro.

El shekel de Tiro fue acuñado en esa ciudad fenicia entre los años 126 a.C. y 57 d.C. y era la moneda de plata que más circulaba en la Palestina de la época hasta Mesopotamia. Como la administración romana no permitía a los judíos que emitieran moneda de plata, pero sí de cobre, debían pagar el impuesto anual al Imperio con los tetradracmas o siclos.

El siclo era una unidad de peso hebrea que llegó a variar, según la época, de 9 a 17 gramos. Por ejemplo, el siclo de plata con el que se le pagó a Judas por la traición a Jesús era de 14’4 gramos, lo que hace un total de 432 gramos de plata, casi medio kilogramo de plata. Su diámetro varía al ser su fabricación manual, pero poco, en torno a los 28 mm. de diámetro.

Un siclo equivalía a 4 dracmas. Lo que implica que un dracma, en el caso del siclo de 14’4 gramos, correspondía a 3’6 gramos de plata. El valor de cada tetradracma era de 4 denarios romanos, o sea que al cambio Judas cobró 120 denarios de plata. Teniendo en cuenta que en época de Augusto un muy buen salario mensual eran 20 denarios (un legionario cobraba 18), Judas fue muy bien pagado por su servicio como delator.

Pero veamos con qué tipo de shekel, siclo o tetradracma de Tiro fue pagado Judas.

En el anverso, busto laureado (con corona de laurel) de dios fenicio Melkart (Baal), a derecha, con la piel de un león anudada al cuello. Es un anverso del tipo anepígrafo, es decir sin fecha.

En el reverso, un águila, de pie, a izquierda. Detrás, una hoja de palma. El águila está posada sobre el espolón metálico de un barco de guerra. En el campo derecho (bajo la hoja de palma) la letra “Kaph” hebrea (es la número once del alfabeto hebreo). En el campo izquierdo, dos letras griegas que implican el año de emisión de la moneda. El reverso si tiene leyenda: “Turouieras Kaiasulou”, lo que significa literalmente “De la ciudad de Tiro, la sagrada e inviolable”.

Bella moneda que se cubrió de sangre por la humanidad.

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