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Nummus Romae

Los orígenes de Roma

Los orígenes de Roma

Por José A. Jiménez Peris

miércoles 20 de abril de 2016, 04:42h
Iniciamos con este artículo una breve exploración de sistema monetario de la Roma republicana e imperial tratando de situar cada tipo de moneda en el contexto histórico de su existencia. La primera entrega nos recuerda los orígenes de la ciudad y su evolución hasta el fin de la monarquía.

Un mito menos conocido atribuye la fundación de Roma a Romo, hijo de Ulises y de la maga Circe, pero la leyenda más famosa narra que Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas y nieto de la diosa Afrodita, llegó al Lacio acompañando a su padre y fundó la ciudad de Alba Longa.

Tiempo después, el rey Procas, descendiente suyo, tuvo dos hijos llamados Numidor, heredero del trono, y Amulio. Cuando el primogénito accedió al poder, su hermano se sublevó contra él y lo encerró en prisión ordenando asesinar a su hijo y obligando a la hija, Silvia Rea, a consagrarse a la diosa Vesta.

La joven vestal fue seducida por el dios Marte cuando se dirigía a buscar agua a un bosque sagrado y de la unión nacieron los gemelos Rómulo y Remo. Amulio, al enterarse del nacimiento, ordenó ejecutar a su sobrina por haber violado el voto de castidad y arrojar a los gemelos al río.

El soldado encargado de la misión, en vez de lanzarlos al agua para que se ahogaran, los colocó en una cesta que depositó en la corriente. Un remolino hizo que la minúscula embarcación arribara en la orilla de una de las colinas de la futura Roma. Allí una loba, que había perdido a sus lobeznos, los amamantó y cuidó como si fueran sus crías. Más tarde, un pastor los recogió y educó hasta su edad viril.

Una estatua de bronce conmemora este acontecimiento. Las figuras de Rómulo y Remo no figuraban en la escultura inicial, siendo añadidas con posterioridad.

Luperca o loba capitolina. Museos Capitolinos.

Al serles revelado su nacimiento, los hermanos atacaron al usurpador y liberaron a su abuelo reponiéndolo en el trono. Éste, en agradecimiento, les permitió fundar una ciudad en el lugar donde habían sido hallados y Rómulo trazó un círculo con un arado diciendo que los límites no podían ser traspasados. A continuación, comenzó a construir una muralla y Remo se burló de él por envidia porque la ciudad llevaba el nombre de su hermano. Éste se enfureció y ambos entablaron un combate en el que Remo halló la muerte. Este acontecimiento, según el historiador Tito Livio, tuvo lugar el 21 de abril del año 753 a. C.

Rómulo quedó como único rey (753-716 a. C.) y creó, en la colina del Capitolio (Campidoglio), un refugio donde se cobijaron todos los maleantes de la zona, quienes fueron los primeros pobladores de la ciudad. Rómulo alcanzó la divinidad tras su muerte transformándose en el dios Quirino.

Los capitolinos, como no tenían mujeres, las raptaron en tierras de los sabinos, también llamados quirites, hecho inmortalizado en la obra pictórica de Nicolás Poussin

El rapto de las sabinas. Nicolás Puossin. Museo Metropolitano de Nueva York.

La interpretación moderna de la historia descarta la épica del acontecimiento al constatar que el rapto era, en aquellos tiempos, una forma simbólica de consumar el matrimonio.

Hasta aquí la leyenda.

La posible realidad, según la arqueología, es que la península italiana fuera poblada por tribus nómadas en la primera mitad del segundo milenio a. C. Las aldeas levantadas en las siete colinas del sur del río Tíber, posiblemente se unieran en el siglo VIII a. C. naciendo así la ciudad.

Recreación del río Tíber y las siete colinas. www.italyrome.info

Al norte del río Tíber se asentaba el pueblo etrusco que constituían una civilización bastante avanzada. Utilizaban el barbecho y el abono orgánico en la agricultura, eran expertos ganaderos y mineros. También practicaban la artesanía.

Algunas familias etruscas se sintieron atraídas por Roma y se establecieron allí aportando unos conocimientos y experiencia muy útiles para el futuro esplendor de la urbe, en la que fueron integrándose paulatinamente hasta ocupar algunos de sus miembros la más alta magistratura de la ciudad.

Tras la muerte de Rómulo, accedió al poder Numa Pompilio (715-674 a. C.) y, a continuación, Tulio Hostilio (673-642 a. C.), quien dividió la sociedad en tres tribus: etruscos, sabinos y latinos, creándose una asamblea de ancianos a la que llamaron Senado (del latín senex, senis = viejo, anciano)

El Senado nació como una institución consultiva de la monarquía y estaba formado, al principio, por treinta patricios representando cada uno de ellos a su gens (familia). Más tarde, cuando fueron naciendo nuevas familias, el número se amplió hasta llegar a los trescientos miembros.

Anco Marcio (642-617 a. C.), conquistó para Roma gran parte del Lacio estableciendo una numerosa colonia de latinos en la colina del Aventino, que constituyó el núcleo inicial de los plebeyos. Con su muerte, concluyeron los reyes de origen latino.

Fueron los soberanos etruscos (Tarquino el Antiguo (616-579 a. C.), Servio Tulio (578-535 a. C.) y Tarquino el Soberbio (535-509 a. C.) quienes comenzaron la expansión de Roma. Con el tercero, se acabó la monarquía al ser obligado a exiliarse a Cumas tras ser derrocado en una conjura urdida por los latinos para acabar con su forma despótica de gobernar que favorecía de forma destacada a los etruscos frente al resto de la población. La violación, y posterior suicidio, de una joven patricia perpetrada por su hijo Sexto fue el detonante final del destronamiento.

Los dos siglos y medio de gobierno monárquico proporcionaron a Roma una estructura muy firme sobre la que cimentar su expansión, en especial porque se había constituido un ejército aguerrido y disciplinado organizado en las temibles legiones, que lograron convertir el mar Mediterráneo en el “Mare Nostrum”

Las legiones tenían símbolos identificadores variados. Generalmente utilizaban animales

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hasta que Mario en el año 101 a. C. instituyó el “Aquila” como estandarte principal.

Su pérdida era considerada como una deshonra para la legión y para Roma. Lo custodiaba la primera centuria de la primera cohorte. El portaestandarte era llamado aquilífero, el legionario más distinguido por sus hazañas valerosas.

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Solían llevar el acrónimo S P Q R (Senatus Populusque Romanus: Senado y pueblo romano) que era el símbolo de la ciudad desde principios del siglo I a. C.

Durante la monarquía, el sistema económico era predominantemente autárquico y tenía como base la agricultura, ganadería, minería y artesanía. El comercio era bastante limitado y no se utilizaba la moneda. La unidad de cuenta era el ganado y estaban establecidas ciertas equivalencias. Como muestra digamos que un buey valía diez ovejas.

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Bibliografía

Historia Antigua. A. Santamaría. Editorial Prensa Española.

José A. Jiménez Peris

http://historiadelasmonedas.wordpress.com/

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