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Vales de la Sociedad “Rio Tinto Company Limited”

Vales de la Sociedad “Rio Tinto Company Limited”

Por Ramón Cobo Huici

miércoles 01 de junio de 2016, 06:33h

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Una vez más he tenido acceso, gracias a la amabilidad de un amigo, a un conjunto de papel moneda que, por mi profesión y como coleccionista notafílico, me ha resultado de gran interés personal y he creído que sería igualmente interesante su conocimiento para los coleccionistas de vales andaluces ya que creo que nunca han sido referenciados, al menos, en un conjunto de esta magnitud.

Comenzaré haciendo un pequeño recordatorio de la historia de la entidad emisora.

Desde Sevilla hasta el Sur de Portugal se extiende la denominada Faja Pirítica, consistente en una enorme mineralización de polisulfuros, especialmente pirita, con altos contenidos de sulfuros de cobre, estaño y plomo.

Algunas de las zonas en las que la mineralización afloraba en superficie, enriqueciéndose por ello, fueron explotadas, hace más de 4.000 años, en época tartésica y posteriormente, ya a gran escala, por los romanos para la obtención, fundamentalmente, de cobre y oro, paralizándose el laboreo por la caída del Imperio siendo las zonas más explotadas las de Riotinto y Tharsis.

No se reanudaron las labores mineras de forma ordenada hasta 1725 en que las minas fueron alquiladas a capital sueco, retornando a manos del estado en 1783 que las explotó de forma bastante precaria, debido a las dificultades en el transporte de mineral hasta la costa. En 1868 una legislación más permisiva permitió la entrada de capital extranjero para la explotación minera, la Ley de Bases Minera, y en 1873, el gobierno de la Primera República, prácticamente en bancarrota, vendió la mina por 3,5 millones de libras, 92,8 Mpta., a un consorcio inglés, la Rio-Tinto Company Ltd., la cual le dio un gran impulso gracias a la construcción de un ferrocarril que permitió el traslado del mineral hasta la costa. La explotación se fundamentó en el beneficio del cobre y la pirita, ésta para la obtención del azufre con destino a la fabricación de ácido sulfúrico, y de algunos metales marginales como oro, plata o plomo.

A partir de los años 20 del siglo pasado la empresa entra en declive debido, fundamentalmente, a los conflictos mundiales y la Guerra Civil y a la competencia de los yacimientos chilenos, lo que la lleva a diversificarse en otros países y vender sus intereses españoles en 1954. A partir de esta fecha pasa a manos de cinco empresas diferentes, la última, una sociedad laboral y en 2001 se cierran las explotaciones debido a los bajos precios del cobre.

Actualmente se han reiniciado las actividades mineras con la empresa Atalaya Mining Public Limited, en el yacimiento de Cerro Colorado ante la elevación de precios del cobre.

A finales del siglo XIX la Rio-Tinto se posiciona como una de las tres empresas mineras más importantes del mundo y el primer centro minero, llegando en 1909, a dar empleo directo a 16.873 trabajadores. En 1936 había 5.597 empleados en las minas y 1.160 en Huelva y en 1940, 5.698 en la mina y 1.057 en Huelva, según datos publicados por D. Luis Gil Varón S. J.

No es de extrañar que empresas de este volumen de personal lleve aparejados una serie de servicios para sus trabajadores, viviendas, escuelas, economatos, hospital, actividades lúdicas, etc. y que, bien para su propio beneficio o para facilitar servicios a su personal, cree un papel moneda de uso interno. Por otra parte, al depender económicamente todo el entorno comarcal de esta actividad industrial, es muy factible que muchas personas o establecimientos comerciales no adscritos a la propia empresa acepten los vales, monedas, etc. de la empresa como pago de sus servicios, especialmente en periodos de dificultades económicas o sociales como fue el periodo de la Guerra Civil. Vales o monedas de uso interno los conocemos no solo de la Rio-Tinto sino de las empresas mineras y metalúrgicas del Norte español como Hulleras de Turón, Fábrica de Mieres, Sociedad Hullera Española, Duro Felguera, etc.

En el Museo Minero de Riotinto se hallan expuestos dos vales, fechados en 1901 y 1902, por valor de 10 y 20 reales de vellón con la leyenda “Este operario tiene a su crédito por cuenta de jornales devengados 10 (20) reales cuya cantidad puede cobrar desde esta fecha hasta el último día del presente mes, en cualquier oficina de pago de la Compañía en el distrito de minas de Rio-Tinto”. Los vales van fechados y numerados y extendidos a un trabajador en concreto. Es interesante comentar dos aspectos de estos vales.

El primero es que si atendemos estrictamente a su redacción, es un vale sin ninguna utilidad práctica. Un vale que dice poder cambiarse inmediatamente por moneda de curso legal no tiene ningún objeto ya que lo lógico es que el anticipo se realizase en dinero, a no ser que el vale pudiese funcionar como una moneda “normal”, lo que retrasaría su reembolso y justificaría su utilidad. Si su uso fuera únicamente para empleo en compras en economato de empresa por un trabajador determinado, hubiese sido más normal, la solución habitual en muchas empresas mineras, el uso de libretas individuales y controladas por el economato. La emisión de vales solo está justificada cuando estos pueden ser utilizados como moneda de intercambio entre individuos, es decir, papel-moneda en un ámbito determinado.

El segundo aspecto a comentar es el hecho de estar su valor en reales, ¡30 años después de que la moneda oficial fuese la peseta! Personalmente no me parece algo excesivamente raro si pensamos el entorno social en que podían emplearse estos vales; un conjunto de personas de baja instrucción, entorno social muy cerrado y, por ello, extraordinariamente refractario a cambios. Por otra parte, no es un hecho tan excepcional; en los años 50 del siglo XX las monedas de 50 céntimos eran, para la gente de cierta edad, monedas de 2 reales y las de 5 pesetas eran duros, y en los 60 la moneda de peseta seguía siendo “una rubia” como en tiempos de la República y actualmente, si alguien escucha en la radio programas sobre agricultura, cuando se le pregunta a los agricultores por el precio al que venden sus productos siguen hablando de “ a x pesetas el kilo”. No resulta tan sorprendente la emisión en reales.

El auténtico objeto de este artículo es mostrar un conjunto de vales de la Rio-Tinto Company que se hallaron en las oficinas centrales durante el cambio de razón social y que al ser considerados por la jefatura como papeles sin valor fueron desechados y, posteriormente, recuperados como curiosidades por un emplead, llegando, después, como obsequio a manos del actual propietario.

Estos vales son todos de valor 1 y 5 pesetas, sin numerar y sin emitir o, al menos, sin haberse puesto en circulación y, prácticamente, todos diferentes. La impresión está efectuada en tipografía de gran relieve, con colores fuertes que se conservan excelentemente a pesar del tiempo transcurrido.

Como excepción conocemos un vale numerado y fechado en enero de 1938, estando el año impreso, y el mes puesto con sello de tampón, en rojo, y cuya imagen nos ha proporcionado su poseedor, billetesmunicipales.com, y que aunque no pertenece al conjunto de los otros que mostramos aquí tiene unas características muy similares por lo que creemos que todos ellos están en un entorno temporal aproximado.

El segundo vale que mostramos, de valor una peseta, consideramos que llegó a circular, con posterioridad al anterior. Nos fundamentamos en que se han hallado seis ejemplares y que por su aspecto han sido arrancados de un talonario, llevan escrito en el anverso la palabra “nulo” y, tanto en anverso como en reverso, un sello, con tampón azul, con la leyenda “ANULADOCAJA RIO-TINTO”. La mención “Caja Rio-Tinto” nos indica que ya se habían preparado para ser emitidos, mientras que los restantes vales, que veremos a continuación, son ejemplares únicos.

Los cuatro vales siguientes, de valor una peseta, y entre los que se encuentra uno del mismo tipo que el descrito anteriormente, son, claramente, pruebas de tipo muy similar para, entre ellas, elegir el modelo definitivo, por ello están marcadas como A, B, C y D y estaban, como se ve en la imagen, agrupadas por un clic.

Caso similar al anterior son los tres vales de 1 peseta, diseñados con una banda diagonal y marcados como A, B y C.

Las dos parejas siguientes, también de 1 peseta, son pruebas de color de dos tipos diferentes.

Los mismos casos que hemos visto para el valor de 1 peseta se reproducen con el valor de 5 pesetas, algunas son pruebas de color y, otras, variantes de tipos similares, todos marcados con letras para optar por un modelo definitivo y, casi en todos los casos, con el tampón “anulado”. Los primeros cuatro ejemplares son tipos individualizados sin conexión aparente entre ellos.

Al haberse hallados todos los ejemplares en el mismo lugar y sin fechar, no nos es posible determinar en qué periodos se ejecutaron y cuáles de ellos son coetáneos. Dada la gran variedad de modelos y número de ellos es de suponer que fueron hechos en periodos espaciados de varios meses, antes o después del ejemplar que conocemos fechado en 1938. Un indicio de que no están fabricados en la misma época nos lo da el tipo de las letras de marcado, diferentes unas de otras, y aún la manera de marcar, unas veces con letra única, otra con dos letras, otra con comillas y alguna con número.

Para finalizar solo hacer un comentario a la leyenda de estos vales, igual para todos ellos: “Este operario tiene a su crédito por jornales devengados cinco (una) pesetas cuya cantidad puede cobrar hasta el último día del presente mes, en las oficinas de la Compª. situadas en el distrito minero de Rio-Tinto”.

Comprobamos que las leyendas de los vales no han variado en 40 años, lo que nos resulta más que extraño, solo atribuible al conservadurismo propio de las entidades mineras, sobremanera tratándose de una compañía que siempre hizo gala de su origen inglés.

La empresa, según los datos de D. Luis Gil, tal como ya se ha comentado, llegó a tener más de mil trabajadores en la ciudad de Huelva por lo que también nos llama la atención que se indique en los vales que éstos solo pueden ser canjeados en el distrito minero, lo que daba pocas opciones al canje por parte del personal de la ciudad, ya que tendrían que realizar un desplazamiento de más de 70 Km. para recuperar pequeñas cantidades, a no ser que lo de distrito minero se entendiese en sentido amplio o que estos vales se utilizasen únicamente en la zona de las minas, lo que supondría, en principio, una discriminación que podría originar problemas.

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