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La moneda China en la alta Edad Media

La moneda China en la alta Edad Media

Por José Ramón Vicente Echagüe

Los cerca de cuatro siglos posteriores al fin de la dinastía Han constituyen un periodo marcado por la división y la inestabilidad. Cualquier idea de autoridad central es abandonada en favor del poder de la nobleza local y militares influyentes, resultando en una caótica sucesión de reinos y dinastías, muchas veces en conflicto entre sí.

La moneda china de esta época es reflejo de estas tensiones e inestabilidad, pues es por lo general emitida en menor cantidad, de forma irregular y con una considerable rebaja en sus niveles de calidad. No obstante, también adquiere ciertas características que serán determinantes en el desarrollo posterior de la moneda cash, como veremos a continuación.

Primera etapa: la Era de los Tres Reinos

Mapa aproximado de las zonas controladas por los reinos de Wei, Han y Wu (wikipedia).

El final de la era Han (206 a.C. - 220 d.C.) se caracteriza por un deterioro progresivo del prestigio del poder imperial frente a oligarquías locales (que en muchos sentidos se comportan como soberanos en los territorios que controlan), las intrigas palaciegas entre familias influyentes y el poder en ascenso de los eunucos. En la última década del siglo II d.C. una serie de catástrofes naturales unidas al empobrecimiento general del campesinado condujeron a la llamada “Revuelta de los Turbantes Amarillos”, en la que sus líderes combinaron la reivindicación social con un milenarismo de tipo religioso que desembocó en episodios de extrema violencia. En un contexto como este el estamento militar adquirió peso, convirtiéndose los generales en auténticos señores de la guerra capaces de dominar al emperador a su antojo. A principios del siglo III tres de estos militares controlaban porciones significativas del Imperio Han: Cao Cao en el norte, Sun Quan en el sur y Liu Bei en el Sichuan al suroeste.

Establecer periodos diferenciados durante el comienzo de la Edad Media china exige un esfuerzo de síntesis considerable, dada la continua sucesión de reinos, conflictos externos e internos, invasiones y usurpadores a la que nos enfrentamos. No obstante, desde un punto de vista tanto meramente histórico como numismático, podemos distinguir tres periodos principales.

El primer periodo comienza en el año 220 con la constatación de la fragmentación del territorio y la pérdida de relevancia de la figura del emperador Han: es la llamada “Era de los Tres Reinos”, Wei al norte dirigido por Cao Cao y sus sucesores, Wu al sur y Shu-Han en Sichuan al suroeste. Tanto Wei como Shu-Han pretendían formar estados militares basados en la tradición legista o legalista, es decir, caracterizados por una fuerte centralización y una burocracia efectiva. Wu, sin embargo, estaba gobernado por una confederación de las familias más poderosas del valle del Yangzi, aunque conoció un desarrollo comercial considerable, abriendo numerosas rutas marítimas que conectaban su capital Nanjing con Taiwan y el sureste asiático. Wei, el estado más poderoso en términos económicos, militares y de población fue el que se impuso a los otros dos unificando China bajo la dinastía Jin del oeste en el 280 d.C.

Moneda Zhi Bai Wu Zhu por valor de 100 cash del reino de Shu (Early World Coins, R. Tye).

Esta unificación, sin embargo, no duraría mucho tiempo, pues el estado Jin sufrió aumentados los problemas que habían terminado con los Han unas décadas antes, concretamente el excesivo poder acaparado por las familias cercanas al emperador (que podían nombrar a sus propios funcionarios y mantener sus milicias) en detrimento de las autoridades centrales. Los intentos por reforzar la autoridad central, como la aprobación de un nuevo código penal o la limitación de la extensión de las grandes propiedades, fueron inútiles y tras la muerte en 290 de Sima Yan, fundador de esta dinastía, se sucedieron las luchas de poder, que darían lugar a un periodo especialmente convulso en el que no quedaría ni rastro de cualquier poder central. A principios del siglo IV la antigua China de los Han quedó de facto dividida entre las dinastías del norte y las del sur de la cuenca del Yangzi.

Pequeña pieza "ojo de ganso", deteriorada y de reducidas dimensiones (17 mm. y 1 gr. de peso)

Durante este primer periodo se acentuaron los síntomas de decadencia de la moneda observadas en el final del periodo Han: emisión de piezas de reducido tamaño y baja calidad (una de las más relevantes la conocida como ¨ojo de ganso” o goose-eye) y empleo de dinero-mercancía, que en muchos casos competía con la moneda oficial. Los nuevos reinos conservaron en circulación las antiguas piezas wu zhu (recordemos, de cinco zhu de peso teórico, es decir, unos 3,2 gr.) combinadas con nuevas monedas fiduciarias y diferentes formas de dinero-mercancía. Seguramente el reino de Wei fue el que más fiel se mantuvo a la tradición wu zhu, mientras que los reinos de Wu y Han-Shu optaron por la emisión de piezas de mayor valor facial (en los cientos o miles de cash) probablemente con el fin de hacer frente a tendencias inflacionistas y satisfacer necesidades fiscales. No obstante, nos adentramos en una era de continua inestabilidad monetaria y financiera, con un circulante escaso, desprestigiado y sobrevalorado que de forma creciente tendrá que competir con otras formas de pago como telas, seda o cereales. Cabe resaltar, sin embargo, un hecho de gran relevancia en la historia numismática china: en sus monedas de 100 cash el reino de Shu introdujo los caracteres “tai ping” arriba y abajo del anverso, que hacían referencia al año o época de emisión. Este modelo sería posteriormente adoptado a partir del año 618 y utilizado de forma continuada hasta el siglo XX de nuestra era.

Segunda etapa: las dinastías del norte y el sur

El segundo periodo, de mayor confusión todavía, se abre tras la caída de la dinastía Jin. Tanto el norte como el sur de China presenciaron una fragmentación sin precedentes del territorio, aunque con características particulares en uno y otro caso. En el sur se sucedieron varias dinastías cuyo poder normalmente estaba limitado por las grandes familias aristocráticas de la cuenca del Yangzi. En efecto, los Jin consiguieron en 317 establecer un reino con capital en Nanjing inaugurando el periodo de la llamada dinastía Jin del este. Este reino logró resistir las presiones de sus hostiles vecinos del norte, así como dar cabida a miles de refugiados que huían de zonas en constante conflicto. Consiguieron además a lo largo del siglo IV desarrollar las redes comerciales que tanto beneficiaron al antiguo reino de Wu, pero la inestabilidad política marcaría su devenir con la sucesión de varias dinastías: Song, Qi, Liang y Chen. En el norte, coexistían y se sucedían numerosos estados, muchos de ellos fundados por los llamados “bárbaros sinizados” provenientes de pueblos con los que los antiguos Han mantenían constantes tensiones en las zonas fronterizas del imperio: los xiongnu, los qiang y los xianbai entre otros. Para hacernos una idea de la extrema fragmentación que vive esta parte de China, baste decir que el periodo comprendido entre comienzos del siglo IV y mediados del siglo V pasará a la Historia como “Era de los 16 Reinos”. Durante esta época cualquier idea de unidad es enterrada ante el empuje de numerosas familias aristocráticas de carácter endogámico y fuertemente jerarquizadas, en constante tensión entre sí y que únicamente aspiran a consolidar el mayor tiempo posible los territorios que controlan.

Moneda jing he de 2 zhu de peso, dinastía Song del sur, mediados del siglo V (Cast Chinese Coins, D. Hartill).

No obstante, a mediados del siglo V comienzan a observarse tendencias unificadoras. El reino de los Wei del norte, fundado por una rama de las tribus xianbei conocidos como los toba o tuoba, consiguió dominar todo el norte de China con la ayuda de los Jin del este en el año 440. Los dirigentes toba, poco a poco hicieron suyos el derecho y las tradiciones chinas, olvidando su pasado nómada, y gracias al desarrollo económico y comercial que experimentó su reino durante el siglo V (debido, entre otros factores, a la recuperación del control de la Ruta de la Seda) ganaron en sofisticación. El proceso de asimilación de la cultura china fue tan profundo que a partir del 530 volvieron a estallar las tensiones de la mano de unidades del ejército formadas precisamente por los descendientes de esas tribus nómadas que se sentían marginadas por parte de sus dirigentes. Vuelve así un periodo de división e inestabilidad que solo terminará con la reunificación definitiva bajo la dinastía Sui en 589.

Aunque la información que nos ha llegado acerca de los avatares económicos y monetarios de esta época es en muchos casos incompleta, nos podemos imaginar que, en lo que a circulante se refiere, dominó la inestabilidad y la confusión. Puede afirmarse de hecho que durante este periodo los innumerables reinos chinos reincidieron en el deterioro y desprestigio de su moneda, conviviendo emisiones de dinastías anteriores, dinero-mercancía y nuevas piezas emitidas por algunas autoridades, normalmente de baja calidad y reducidas dimensiones, tipo “ojo de ganso” o pequeñas piezas circulares o cuadradas de 2 ó 3 zhu de peso (es decir, entre 1,5 y 2 gr.). De algunas de estas emisiones se llegó a afirmar que podían flotar en el agua o romperse fácilmente en la mano. Es muy probable de hecho que las transacciones con estas monedas se efectuaran al peso, sin que los particulares se molestaran en contarlas. Se continuó, eso sí, con la iniciativa del antiguo reino de Shu de añadir los caracteres en el anverso correspondientes a la época de emisión, como puede verse en la imagen de la moneda jing he de 2 zhu de peso, emitida en el 465 por la dinastía Song del sur.

Tercera etapa: camino a la reunificación

Moneda Yong An Wu Zhu ("tranquilidad eterna") del reino Wei del norte (Early World Coins, R. Tye).

Solo a finales del siglo V y principios del siglo VI, tercera etapa de este recorrido coincidente con un momento de expansión económica, las dinastías que gobiernan el norte y el sur de China se plantearán retomar la emisión en grandes cantidades de monedas wu zhu similares en peso y en apariencia a las de la era Han. Durante este siglo comenzaron a emitirse en varios reinos uno de los últimos modelos wu zhu, el conocido como “borde grueso”, característica que se incorporará a la inmensa mayoría de monedas chinas posteriores a este periodo. En muchos casos los caracteres wu zhu eran acompañados de una leyenda compuesta por dos caracteres adicionales arriba y abajo en el anverso, como podemos ver en la imagen de arriba: yong an wu zhu, en la que yong an se traduce como “tranquilidad eterna” (año 529, reino Wei del norte) o la chang ping wu zhu, donde chang ping es traducido como “constante y regular” (año 553, reino Qi del norte). Asimismo, se reintrodujeron monedas de mayor valor facial, con un peso y tamaño mayor (aunque no acorde con el valor facial, siguiendo la tradición fiduciaria del dinero chino). Es el caso de la tai huo liu zhu (traducido como “gran moneda de seis zhu”) de la dinastía Chen del sur con un valor facial de 10 wu zhu (año 579).

Durante esta época, además, se establece el sistema de fundido de monedas basado en los moldes de arena, que sustituye a los de piedra o arcilla. El fundido era una técnica adaptada a las necesidades monetarias de los diferentes reinos y dinastías chinas, pues constituía un método rápido, barato y eficaz de producir grandes cantidades de piezas. Los moldes de arena consistían en dos mitades con forma de bandeja, rellenadas con una arena fina húmeda sobre la que se realizaban impresiones de las futuras monedas (utilizando para ello monedas “madre” de referencia). Estas impresiones estaban conectadas entre sí mediante “canales” por los que debía fluir el metal líquido una vez se juntaban las dos mitades del molde. De esta manera, el resultado una vez se solidificaba el metal y se abrían las dos mitades del molde era el de un “árbol” con un tronco y unas ramas (los canales por los que fluía el metal) terminadas en monedas cash a modo de hojas. El paso siguiente, como es lógico, consistía en separar las monedas de las ramas a toque de martillo y limar los restos de soldadura alrededor del canto. Esta nueva técnica permitía una mayor calidad de las piezas, así como diseños más sofisticados y precisos.

Moneda Tai Huo Liu Zhu, dinastía Chen del sur, 579 d.C. (Cast Chinese Coins, D. Hartill).

A finales del siglo VI dio comienzo la época de la dinastía Sui, marcada por la reunificación de China bajo una dinastía y que viene a concluir el periodo de transición de la Edad Antigua a la Edad Media en el lejano oriente. Yang Jiang, emperador de Zhou del norte (uno de los reinos surgidos tras el colapso del reino Wei del norte) consiguió hacerse con el poder en 581 tras un golpe palaciego. Se le recuerda por muchas razones, especialmente por lograr el control de todo el territorio chino en menos de diez años, tras aplastar primero a los ejércitos locales del norte y derrotar a la dinastía Chen en el sur en 589.

Las medidas adoptadas por Yang Jiang iban encaminadas a lograr la estabilidad del nuevo imperio: rebajas de impuestos a campesinos empobrecidos y reparto de tierras, adopción de un sistema administrativo racional a semejanza del de los Han con departamentos organizados por áreas (justicia, finanzas, ejército, obras públicas) y reconstrucción de infraestructuras, como los tramos deteriorados de la Gran Muralla al norte. Como era de esperar, unificó el sistema monetario, víctima de una enorme división durante siglos, adoptando la moneda wu zhu semejante en diseño, aunque ligeramente inferior en peso y tamaño en relación con la de los Han del siglo II a.C. Esta wu zhu tardía presenta unas características peculiares, la más significativa de ellas el borde más grueso que ya habían adoptado algunos reinos en la etapa de las dinastías del norte y el sur. Además, la aleación utilizada contenía una considerable cantidad de estaño, lo que hace que muchas de estas monedas presenten una tonalidad más clara.

Anversos de dos monedas wu zhu del siglo VI, seguramente del reino Wei occidental (540 d.C.) o de la dinastía Sui (581 d.C.). Miden 23 mm y pesan poco más de 2 gs.

Puede decirse que es durante el siglo VI cuando se logran unos niveles de emisión y calidad en la moneda similares a los de la era anterior a la división de China. No obstante, esta época también simboliza el fin de la wu zhu como referencia monetaria, ya que la llegada de la dinastía Tang en 618 cambiará de forma significativa y de forma permanente el concepto chino de circulante.

Bibliografía
Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

Scheidel, W. The Monetary Systems of the Han and Roman Empires, Priceton/Stanford Working Papers in Classics, Stanford University, February 2008

https://www.princeton.edu/~pswpc/pdfs/scheidel/020803.pdf


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Gernet, J. El Mundo Chino. Editorial Crítica, Barcelona 1991

Ceinos, P. Historia Breve de China, Sílex Ediciones S.L. Madrid, 2006.

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