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Billetes de Puerto Rico (III): El Banco Español de Puerto Rico

Billetes de Puerto Rico (III): El Banco Español de Puerto Rico

Por Ramón Cobo Huici

miércoles 03 de agosto de 2016, 03:39h

Continuamos con la exposición de los billetes emitidos en Puerto Rico, en el último cuarto del siglo XIX, durante la administración española. Ver Billetes Puerto Rico (I) y Billetes de Puerto Rico (II)

La Sociedad Anónima Mercantil fue el primer banco comercial que se fundó en Puerto Rico aunque se estructuró como una sociedad anónima comercial debido a que este tipo de entidad se podía ser autorizado por las autoridades de la Isla mientras que la apertura de un banco era potestativa del gobierno de la metrópoli lo cual originaba graves dificultades.

Comenzaron sus operaciones en 1877 aunque siguieron las gestiones para poderse establecer, definitivamente, como banco y poder emitir billetes pero, por razones administrativas, debió cambiar su razón comercial y llamarse Crédito Mercantil.

Como decimos, se pidió autorización para emitir billetes y en 1880 se le comunicó que se aceptaría su petición si se comprometía a gestionar los bonos del estado, condición que no aceptó debido a que la complejidad del producto podía originar graves pérdidas ya que seguía en circulación la moneda mejicana y los pesos mejicanos sufrían devaluaciones, de hasta un 40%.

En 1886 y 1887 repitió, una vez más, su petición de convertirse en banco emisor y de descuentos y en esta ocasión se le indicó que podría aceptarse su petición siempre que el capital fuese independiente del Crédito Mercantil y se constituyese con moneda nacional, lo que implicaba, tácitamente, la disolución del Crédito

Los accionistas de El Crédito Mercantil aceptaron las condiciones, por lo cual el 23 de mayo de 1887 Doña María Cristina de Austria y Víctor Balaguer, ministro de Ultramar de España, firmaron un primer decreto en el que se proponía la creación de un banco real en Puerto Rico.

El 5 de mayo de 1888, un segundo decreto real oficializó la creación del banco, que adoptó el nombre de Banco Español de Puerto Rico, dándole una carta de validez de 25 años.

Para cumplir las condiciones el Crédito Mercantil fue puesto en liquidación en 1890 y se disolvió en 1894.

El banco no comenzó sus operaciones como tal hasta principios de 1890 debido a que habría tenido que hacer sus operaciones con dos monedas, la nacional y la mejicana, y como hemos comentado, esto originaba graves problemas por las devaluaciones del peso mejicano, que hacían que no fuesen equiparables las dos monedas por lo que la emisión de billetes era prácticamente imposible, y, además, la exigencia puesta de que el capital fuese en moneda nacional portorriqueña, era otra condición difícilmente cumplible por no haber suficiente circulante en pesos portorriqueños.

A finales de 1890 hizo una primera emisión de 200.000 pesos en billetes, creemos que en billetes de 100 pesos, que podían ser adquiridos en moneda nacional pero si se hacía en moneda mejicana era con un descuento del 20%. Estas condiciones hicieron que los billetes no fueran aceptados, prácticamente, ni por los propios accionistas del banco.

No tenemos conocimiento de ningún ejemplar de estos billetes, solo sabemos que tenían una imagen del Agnus Dei portorriqueño.

Más adelante el gobierno autorizó unos nuevos estatutos del banco y aceptó que el capital pudiese estar en moneda nacional o mejicana y emitir billetes en la cantidad de tres veces su capital, con lo cual el funcionamiento se normalizó. Como veremos posteriormente se emitieron billetes de 5, 10, 20, 50, 100 y 200 pesos.

Muy pronto se pensó en crear sucursales y en 1891 se creó una caja subalterna en Mayagüez que al año siguiente se constituyó en sucursal propiamente dicha. No fue posible abrir otras sucursales, especialmente en Ponce, ya que las autoridades gubernativas no lo autorizaron, dando como motivo la existencia de otras entidades bancarias en la ciudad.

A partir del real Decreto que permitía la emisión de billetes de diversas denominaciones se fabricaron por la American Banknote Company tres series, A, B y C, las tres con las mismas planchas pero variando los colores.

Los billetes llevan diferentes viñetas pero en todos figura un medallón con la representación del Agnus Dei, en pie, sobre la isla de Puerto Rico y con las letras “F” e ”I” sustituyendo al yugo y las flechas de los Reyes Católicos, recordando el conjunto al escudo fundacional de la isla dedicado al Bautista. Todos los valores llevan como motivo en el reverso el escudo de la Corona Española.

Como no hemos visto ningún catálogo que refleje las coloraciones de todos los billetes y series especificamos estos:

5 pesos. Anversos: Serie A, verde y amarillo; B, marrón y amarillo; C, rojo y amarillo Reversos: Serie A, verde; B, marrón; C, sauk (variedad de marrón).

10 pesos. Anversos: Serie A, amarillo y marrón; B, amarillo y azul; C, verde y rojo. Reversos: Serie A, marrón, B, sauk; C, azul.

20 pesos. Anversos: Serie A, naranja y rojo; B, naranja y azul; C, naranja y marrón. Reversos: Serie A, sauk, B, azul; C, marrón.

50 pesos. Anversos: Serie A, amarillo y azul; B, amarillo y marrón; C, amarillo y rojo. Reversos. Serie A, azul; B, marrón; C, rojo.

100 pesos. Anversos. Serie A, amarillo y marrón; B, amarillo y rojo; C, amarillo y verde Reversos. Serie A, marrón; B, rojo; C, verde.

200 pesos. Anverso. Serie A, amarillo y rojo; B, amarillo y verde; C, amarillo y marrón. Reversos. Serie A, rojo; B, verde; C, marrón.

Los billetes se fabricaron en mayo de 1889 y, aparentemente, las tres series a la vez, sin que sepamos cuando fueron puestos en circulación. La circunstancia de que se fabricasen tres series a la vez no tiene una justificación clara a no ser que se hiciese para que en el supuesto de posibles falsificaciones se pudiese poner rápidamente un nuevo billete en circulación.

En julio de 1894 se procedió a la fabricación de una nueva serie, la D, con el mismo diseño que las anteriores pero sustituyendo el Agnus Dei del medallón por el busto de la regente Doña María Cristina. Los colores corresponden a los empleados en la segunda emisión.

También desconocemos que cantidades, de cada serie, se pusieron en circulación, es decir, si se agotaba cada emisión antes de salir a circular la posterior. En principio damos por supuesto que no se ponían en circulación todos los ejemplares de una serie antes de sacar la siguiente, especialmente los valores altos, ya que en caso de poner en circulación series completas hubiera habido un circulante de cientos de millones de pesos.

La serie D se puso en circulación en Diciembre de 1894 y se cree que lo hizo antes de la serie C.

Desde el punto de vista coleccionístico decir que se conocen especímenes de los billetes de las cuatro series, pruebas taladradas de anverso y, también de reverso y pruebas de anverso y reverso impresas sobre una misma cartulina.

Los billetes circulados son rarísimos, lo que nos resulta particularmente extraño ya que sabemos que en 1898 el Banco Español de Puerto Rico había puesto en circulación 2.587.445 pesos, aunque también conocemos que en enero de 1926 el gobierno recogió todos los billetes fuera de circulación procediendo a su quemado, aunque con esa gran cantidad de billetes emitidos deberían haber sobrevivido algunos ejemplares, por lo menos, los de bajo valor tal como ocurrió con los billetes españoles de esa época.

Damos por supuesto que habrá ejemplares circulados en colecciones particulares norteamericanas, pero, personalmente, no hemos visto ningún ejemplar circulado de las tres primeras series y solo cuatro de 5 pesos de la serie “D”, uno de ellos con el sello de tampón “Mayagüez”. También conocemos un 5 pesos de la serie B, numerado y con aspecto circulado pero sin firmas de validación.

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