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La moneda china en la época de los mongoles

La moneda china en la época de los mongoles

Por José Ramón Vicente Echagüe

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Los Siglos XIII y XIV están marcados en Asia por el dominio de los mongoles, de cuyo control pocos pueblos del continente pudieron escapar. China no fue una excepción, aunque su conquista solo pudo ser completada tras décadas de esfuerzos a causa de la enconada resistencia de una dinastía Song que no se resignaba a desaparecer.

La unificación de la mayor parte de Asia bajo el dominio de un mismo imperio tuvo como consecuencia la fluidez de los contactos y el intercambio de ideas entre Asia oriental y Europa así como el desarrollo de las comunicaciones y redes comerciales continentales. A partir de este momento la presencia en China de europeos (como el mercader veneciano Marco Polo o el monje Guillaume de Ruysbroeck por citar dos de los casos más conocidos) fue cada vez mayor, lo que aportó a Europa mayor conocimiento de una civilización de la que apenas se habían recibido noticias hasta entonces.

Antes de detenernos en el análisis de este fascinante periodo y su contribución a la historia numismática china conviene repasar brevemente la historia y la aportación monetaria de los llamados “bárbaros sinizados”, pueblos vecinos de los Song que fundaron estados a imagen y semejanza de éstos entre los siglos X y XIII (ver artículo anterior “La Moneda China en la Era Song” http://www.numismaticodigital.com/noticia/9908/rumbo-a-lo-desconocido/la-moneda-china-en-la-era-song.html). Recordemos que los Song (960-1279), pese a establecerse como la dinastía dominante en la China medieval, convivieron con otros estados fundados por poblaciones de tradición nómada asentadas en sus fronteras norte y oeste: los kitan, los jürchen y los xia occidentales. Todos estos estados mantuvieron durante su existencia fricciones periódicas con los Song, y sucumbieron de forma violenta ante el avance de otros ejércitos vecinos: los kitan frente a los jürchen y los demás frente a los mongoles.

Mapa de los diferentes imperios en Asia oriental a mediados del siglo XII. Fuente: Wikipedia.

Dinastía Liao de los kitan (siglos X-XII)

Los kitan eran un pueblo que habitaba las estepas del nordeste, posiblemente sucesores de las antiguas tribus xianbei, cuya proximidad y constante interacción con China le haría adoptar su cultura e instituciones. Mientras la dinastía Tang agonizaba presa de las disensiones internas y el descontento social, los kitan se habían convertido en el reino más poderoso del norte de China, con capacidad de influir sobre las débiles dinastías que se iban sucediendo en Kaifeng, capital durante el periodo conocido como de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos (907-960).

En 907 Abaoji fue elegido líder de los kitan y en pocos años inició una espectacular expansión hacia el oeste, llegando a dominar Manchuria, Mongolia y las actuales provincias de Shanxi y Hebei. A partir de este momento los kitan establecieron su capital en Beijing y adoptaron el nombre dinástico de Liao, denominación china del río Siramuren de donde eran originarios.

Los Liao consiguieron en un periodo relativamente corto de tiempo adquirir cierta prosperidad gracias a una economía basada en la ganadería propia de la tradición nómada kitan y la agricultura, fruto del contacto con el campesinado chino. Al mismo tiempo, y tras un periodo de enfrentamientos fronterizos, consiguieron arrancar de la dinastía Song unos acuerdos de paz muy favorables mediante los cuales los Liao obtenían un tributo anual de 100.000 onzas de plata y 200.000 rollos de seda en el año 1004 y fijaban su frontera en el río Amarillo.

No obstante, esta posición cómoda acabó siendo contraproducente, pues los Liao perdieron su empuje guerrero y a partir de mediados del siglo XI pasaron a mostrar una actitud cada vez más defensiva. La decadencia se hizo más patente a principios del siglo XII, momento en que una combinación de catástrofes naturales, disensiones en la familia imperial e incursiones de las tribus jürchen del nordeste pusieron seriamente en entredicho la estabilidad de este imperio. A partir de 1114 los Song, viendo en estas circunstancias la oportunidad de someter a su molesto vecino, firmaron una alianza con los jürchen, que tuvo como resultado la derrota definitiva de los Liao en 1124-25.

Monedas tong he yuan bao de la dinastía Liao (983-1011) Fuente: Cast Chinese Coins, D. Hartill.

Las grandes cantidades de moneda emitida en siglos anteriores por los Song hizo innecesaria la producción monetaria a gran escala por parte de los Liao. La moneda de los Liao seguía en líneas generales el patrón marcado por los Song, es decir, cuatro caracteres en el anverso de acuerdo con el título imperial del momento, pero carecían de la calidad y riqueza caligráfica de sus contemporáneas del sur. En cualquier caso se trata de una moneda muy valorada hoy en día, pues es tremendamente escasa: se calcula que se debían emitir solo alrededor de 500.000 piezas al año.

Dinastía Jin de los jürchen (1115-1234)

Los jürchen, tribus tungús que habitaban la actual provincia de Heilongjiang y antepasados directos de los manchúes que varios siglos después se harían con el control de China, habían sido uno de los muchos grupos sometidos por los kitan que no dudarían en explotar sus debilidades tan pronto se manifestaran. En los años 1114-15 su líder Aguta, que había adoptado el nombre dinástico chino de Jin, obtuvo las primeras victorias sobre los Liao y comenzó a ocupar su territorio, un proceso que duró 10 años y contó con la inestimable colaboración de la dinastía Song. En 1125, tras tomar Beijing y capturar al último emperador Liao, rompieron su tratado de amistad con los Song y se dispusieron a ocupar también su territorio, objetivo que solo lograron a medias. En lugar de quedarse en el río Amarillo como en su día hicieron los Liao, los Jin se lanzaron más al sur, hacia el río Yangze, arrasando la mayor parte de las ciudades de esta zona durante la siguiente década. No mostrarían sin embargo interés en ocupar las calurosas regiones meridionales de China, conformándose con acordar una paz ventajosa con los Song del sur en 1142 mediante la cual obtenían un tributo similar al que habían recibido los Liao y establecían la frontera de los dos imperios en el río Huai, ocupando así todo el norte del antiguo imperio Song, además de la Mongolia oriental y Manchuria.

Pese a estos fulgurantes éxitos, el imperio de los Jin tuvo que afrontar muchas dificultades a lo largo de su existencia. Los Song del sur, divididos entre partidarios de la resistencia y pacifistas, llevaron a cabo ofensivas de forma periódica y no dudaron en apoyar la resistencia campesina en zonas fronterizas. La estructura político-administrativa de los Jin podía ser considerada como de ocupación, ya que dentro de la sociedad multiétnica bajo su control los jürchen eran una minoría, limitándose a establecer guarniciones en ciudades clave y lugares estratégicos y confiando gran parte de la administración del territorio a antiguos funcionarios de los Song. Aún así, la adaptación de los Jin a la cultura y tradiciones chinas fue completa, de tal manera que incluso tuvieron lugar por parte del poder central intentos de revertir esta tendencia. El emperador Shizong (1161-1189) trató de recuperar el idioma jürchen así como prohibir el empleo de nombres y vestidos chinos, medidas que no obtuvieron el fruto deseado.

A principios del siglo XIII los Jin comenzaron a ser víctimas de la presión de los mongoles en el norte de su territorio, viéndose obligados a evacuar Manchuria y trasladar su capital de Beijing a Kaifeng, menos expuesta a estos ataques. Beijing caería en 1215 tras un cruento y prolongado asedio, y 15 años más tarde las ofensivas combinadas de los mongoles y los Song del sur, que vieron en los nuevos invasores la posibilidad de humillar definitivamente a los Jin, forzarían el suicidio de su último emperador en 1234. Los mongoles se afianzaban de esta manera en territorio chino, lo cual marcaría el principio del fin de los Song del sur, pues la conquista de su propio territorio sería únicamente cuestión de tiempo.

Durante los primeros 40 años de su dominio los Jin no emitieron moneda, limitándose a utilizar el circulante heredado de los Liao y los Song. Fue a partir de 1158 cuando empezaron a producir sus propias monedas, dentro de un sistema que además incluía plata no acuñada y el empleo de papel moneda. No obstante, la escasez de cobre en el territorio controlado por los Jin constituyó un serio problema que empujó a sus autoridades a buscar nuevas minas o a utilizar materiales alternativos como el hierro.

Moneda zheng long yuan bao (1158-1161) de la dinastía Jin. Fuente: Cast Chinese Coins, D. Hartill.

Conforme avanzaba el siglo XII la inflación sufrida en el imperio Jin hizo que la emisión de moneda dejara de ser rentable: las cecas de Daizhou y Quyang, por ejemplo, producían alrededor de 140 millones de moneda al año, pero los gastos que generaban ascendían a más de 800 millones anuales, por lo que tuvieron que ser clausuradas. Las últimas tres décadas de esta dinastía, acosada por las tropas de los kanes mongoles, no presenciaron apenas emisión de nuevas monedas.

Xia Occidentales (siglos X-XIII)

En los confines del noroeste de China, zona estratégica por su acceso a las rutas comerciales continentales, los tangut se hicieron con el control de las áreas de Gansu y Shaanxi. Estos tangut, descendientes de los toba que fundaron en los siglos V y VI el imperio de los Wei del Norte, se apoderaron en 1028 de Wuwei y Zhangye en Gansu, dos centros comerciales clave en el control de la Ruta de la Seda. Diez años después fundaron un imperio al que bautizaron con el nombre chino de Xi Xia o Xia Occidental que, al igual que los demás estados constituidos en los aledaños de China, adoptó una cultura y una organización administrativa basada en sus vecinos Song, aunque con características propias.

Su posición estratégica aportó a los Xia grandes ventajas comerciales, pues controlaban todos los intercambios de los Song con Asia central. Dominaban además la ganadería, concretamente la cría de caballos, ovejas y camellos, así como el cultivo de cebada, trigo y mijo gracias a las influencias chinas. Al igual que los Liao y posteriormente los Jin, consiguieron un cuantioso tributo anual por parte de los Song a cambio de la paz a mediados del siglo XI consistente en 135.000 rollos de seda, 72.000 onzas de plata y 30.000 libras de té.

A principios del siglo XIII los Xia comenzaron a sufrir las incursiones de los mongoles, viéndose obligados a declararse vasallos suyos con la esperanza de sobrevivir a su inevitable dominio. Su negativa a asistir a Gengis Khan en sus campañas occidentales precipitó la destrucción y desaparición del imperio Xia en 1227 como represalia por su traición.

Monedas fu sheng bao qian y da an bao qian de los Xia Occidentales con caracteres propios de su escritura (siglo XI) Fuente: Cast Chinese Coins, D. Hartill.

La moneda Song, como nos podemos imaginar, fue también dominante en el imperio de los Xia, aunque tuvieron la ocasión de dejarnos una interesante contribución numismática. Muchas de las monedas propias de los Xia se caracterizan por reflejar su escritura, una curiosa mezcla de caracteres ideográficos y silábicos, ligeramente parecidos a la escritura china, como puede apreciarse en la imagen correspondiente a las monedas fu sheng bao qian y da an bao qian del siglo XI. Otras, sin embargo, siguieron el modelo tong bao puesto en marcha siglos atrás por los Tang y consolidado por los Song.

La expansión de los mongoles

Tras la caída de los imperios de los llamados “bárbaros sinizados” en manos de Gengis Kan (1162-1227) y sus sucesores, le llegaba el turno a lo que quedaba del imperio de los Song. De hecho, la conquista de China del sur fue un largo proceso que cerraba la impresionante y muchas veces despiadada expansión de los mongoles por la práctica totalidad del continente asiático durante el siglo XIII.

Originariamente los mongoles eran un conglomerado de tribus que vivían en las praderas del norte de la actual Mongolia y tenían como principal actividad económica el pastoreo. Los grupos más relevantes eran los naimanes en el oeste, los merkitas en el este y los keraitas en el sur. Hijo del kan de los mongoles yakka, Gengis Kan (entonces llamado Temujin) pasó una juventud llena de privaciones tras la muerte de su padre. No obstante fue capaz, gracias a su carisma personal, sus dotes militares y el apoyo del kan de los keraitas, de derrotar a sus enemigos y unificar sucesivamente los diferentes grupos tribales, de tal manera que en 1206 fue reconocido kan supremo (Gengis Kan o “Kan universal”) por todos los mongoles.

En general la expansión mongola en Asia fue más rápida y sencilla en el oeste. Tras derrotar a los naimanos y merkitas Gengis Kan se dirigió a Asia central, haciéndose con el control de ciudades como Bujara y Samarcanda y llegando hasta el Hindu Kush donde actualmente se ubican Pakistán y Afganistán. Solo en ese momento decidió centrarse en la conquista de China, ambiciosa empresa en la que el choque con los Jin, los Xia y los Song del sur resultaba inevitable. Explotando la rivalidad que los diferentes imperios mostraban entre sí, los mongoles consiguieron ir derrotándolos uno a uno tal y como se explica más arriba. El vasallaje que los Xia occidentales habían ofrecido a Gengis Kan en 1209 con el fin de asegurarse cierta tranquilidad trasladó la presión al imperio de los Jin, que sufrió las acometidas mongolas en los 15 años siguientes durante los cuales cayó su capital Beijing y vieron seriamente reducido el territorio bajo su control. En 1225 la negativa de los Xia a asistir a los mongoles en sus campañas del oeste sirvió de excusa a Gengis Kan para destruir, a modo de castigo ejemplarizante, a este imperio de ganaderos y caravaneros.

Gengis Kan murió precisamente en este momento, siendo sucedido como Gran Kan por su hijo Ogodei. El imperio mongol de los sucesores de Gengis Kan fue poco a poco conformándose en cuatro dominios principales: el kanato de Chagatai (otro de los hijos de Gengis Kan) en Asia central, el kanato de la Horda de Oro que ocuparía la actual Rusia europea hasta el río Yenisei, el Ilkanato en Irán y parte de Oriente Medio y por último el Gran Kanato, es decir, China.

Mapa del Imperio Mongol hacia finales del siglo XIII. Fuente: Atlas de las Civilizaciones, Le Monde DIplomatique.

Ogodei Kan fue el soberano que inicialmente se ocupó de los asuntos relacionados con el mundo chino. Tras el sometimiento definitivo de los Jin en 1234 se dirigió contra los Song del sur, que demostrarían una tenacidad hasta entonces desconocida frente al empuje mongol en gran parte debida a la utilización de nuevas tecnologías militares como bombas, granadas o lanzallamas, así como a las dificultades que para los mongoles suponía adentrarse en zonas frecuentemente calurosas y pantanosas. De hecho Ogodei moriría en 1241 lejos de completar esta conquista, un objetivo que su sucesor Möngke retomaría a partir de 1251. Con el fin de atacar a los Song por su retaguardia, Möngke confió a su hermano Kublai una serie de campañas militares por el oeste y sur durante las cuales los tibetanos y el reino de Dali fueron sometidos. En 1258 Kublai, nieto de Gengis Kan, se convirtió en Gran Kan tras la muerte de su hermano, título que ostentaría hasta su muerte en 1294. Estableció la capital en Beijing en 1260 y, completamente influido por la cultura china, adoptó el título dinástico de Yuan en 1271. La conquista del territorio de los Song del sur no pudo completarse definitivamente hasta 1279, año en que los últimos focos de resistencia fueron eliminados. 70 años después de la proclamación de Temujin como Gengis Kan, el más rico y poderoso de los vecinos de los mongoles había sido sometido.

La organización de la dinastía Yuan

A diferencia de los pueblos de bárbaros sinizados, los mongoles no habían tenido apenas contacto con el mundo chino antes de su conquista. La adopción de costumbres e instituciones chinas por parte de la dinastía Yuan no sería por tanto tan profunda como la experimentada por otros conquistadores. Lo cierto es que esta dinastía, la primera de origen extranjero en gobernar la totalidad de China, siempre se comportó como una fuerza de ocupación, y su actitud hacia la población china, caracterizada como la desconfianza y una mentalidad puramente colonial, explica la poca o nula popularidad de la que gozó.

Por un lado los mongoles diseñaron un sistema jurídico y social caracterizado por la discriminación, pues establecían una estricta jerarquía con ellos mismos en la cúspide y cuyos peldaños descendían por nacionalidades según el orden de su conquista. Así, por debajo de los mongoles (a los que se asignaban los cargos de mayor responsabilidad) se encontraban antiguos aliados de Asia central como uigures y pueblos turcos, que ocupaban los cargos intermedios de la administración y el control de las finanzas. El escalón siguiente lo constituían los chinos del norte y sus poblaciones sinizadas y en último lugar se situaban los chinos del sur. La legislación de la época era una manifestación de este nuevo orden, ya que por lo general los chinos no solo tenían vedado el acceso a los puestos más altos de la administración sino que además obtenían un peor trato penal, veían restringida su libertad de movimientos y carecían del derecho a llevar armas. Para hacernos una idea de esta inferioridad, el asesinato de un mongol por parte de un chino se castigaba con la muerte, mientras que en caso contrario solo se sancionaba con una multa.

Monedas zhong tong yuan bao, de tamaño regular (izda.) y de templo (dcha.) de los años 1260-63. Fuente: Cast Chinese Coins, D. Hartill.

Por otro lado, el sistema económico mongol en China establecía un régimen de explotación claramente desfavorable hacia la población ocupada, algo que se manifestaba especialmente en la presión fiscal, en forma de cargas impositivas y de trabajos obligatorios. En el plano comercial los mongoles favorecieron claramente a los mercaderes de Asia Central y Oriente Medio, por lo que la participación de China en las redes comerciales continentales no le reportaba ningún tipo de beneficio. En cualquier caso, el mantenimiento de este régimen de explotación exigía la adopción o recuperación de instituciones y políticas puramente chinas. Así, se reinstauraron los graneros públicos de la época de Wang Anshi (s. XI) con el fin de mantener estables los precios de los cereales incluso en época de escasez; se desarrollaron enormemente las comunicaciones potenciando tanto el transporte marítimo entre el sur y norte del país como recuperando el Gran Canal en el interior; se renovaron los trabajos de irrigación; y se puso en marcha una impresionante red de carreteras con postas cada 25 millas. A partir de 1236 se retomó la emisión de papel moneda, hecho clave que marcaría las políticas monetarias de los Yuan.

La moneda de los Yuan

La pérdida de relevancia económica de China, resultado del régimen de explotación descrito más arriba, se reflejó en el escaso interés de la dinastía Yuan por emitir moneda. A diferencia de lo que habían hecho dinastías anteriores, los Yuan relegaron las piezas de cobre en favor de otras formas de pago como el papel moneda o los lingotes de oro y plata. De hecho, el uso del papel moneda se hizo tan extensivo en China que no tardó en provocar una espiral inflacionaria y una proliferación de las falsificaciones, con la consiguiente pérdida de confianza en el mismo y la vuelta a formas de dinero-mercancía para la realización de transacciones.

No fue esta por tanto una época de emisiones masivas ni de grandes innovaciones, aunque sí podemos encontrar algún rasgo distintivo de este periodo. Las aportaciones de los Yuan a la moneda de esta época pueden resumirse en dos. Por un lado, la emisión de unas pequeñas piezas aparentemente ideadas por los monasterios como ofrenda a Buda, pero aceptadas por los particulares como calderilla. Estas piezas imitaban la moneda oficial y son conocidas como “monedas de templo” (temple coins). Por otro lado, y desde un plano más estético, cabe destacar la aparición en muchas de las piezas de esta época del alfabeto mongol. Esta escritura, encargada por Kublai Kan al monje Matidhvaja Sribhadra, se basaba en el alfabeto tibetano y fue concebido con la intención de adaptarse a un imperio multiétnico y multilingüe, pero cayó en desuso a mediados del siglo XIV, coincidiendo con la decadencia del dominio mongol en China. Seguramente las piezas de 10 cash da yuan tong bao como la de la imagen correspondientes a la época del emperador Wu Zong (1308-11) se encuentran entre las más comunes de este periodo.

Moneda da yuan tong bao de 10 cash con caracteres del alfabeto mongol (1310) Fuente: Cast Chinese Coins, D. Hartill.

Decadencia de los mongoles

El periodo de Kublai Kan en el poder marcó el apogeo y el comienzo de la decadencia del dominio mongol de China. El fracaso de las expediciones a Japón y Java a finales de su reinado fijó los límites territoriales de un pueblo que había perdido su empuje guerrero casi un siglo después de las primeras conquistas de Gengis Kan. Durante las primeras décadas del siglo XIV la inestabilidad política se instaló en el Gran Kanato, con emperadores sucediéndose rápidamente, las intrigas palaciegas a la orden del día y los gobernadores locales actuando cada vez más al dictado de sus propios intereses.

Además, la hostilidad de la población china hacia sus ocupantes se hacía cada vez mayor. La dureza del sistema de explotación mongol, el deterioro imparable de la economía, las políticas discriminatorias y la creciente corrupción de las clases dirigentes son factores que explican este descontento. No es de extrañar que en una situación como esta florecieran los movimientos de protesta, ya fueran de campesinos empobrecidos o de sociedades secretas con tintes religiosos. A mediados del siglo XIV, una de estas sociedades conocida como los Turbantes Rojos prendió la chispa de la rebelión en el curso bajo del río Amarillo tras una serie de desbordamientos en 1351, rebelión que se extendería al sur y no se detendría hasta expulsar a los mongoles del poder en 1368.

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