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Febrero2015, Edición 113 3 de abril de 2016
Por Almudena Ariza Armada
Por norma general, y en la mayor parte de los casos, la moneda islámica medieval tiene grabadas en su cuño cuatro leyendas: dos en el anverso y dos en el reverso. En cada cara de la moneda, una se sitúa en el centro o área y la otra en el margen, a su alrededor. Por ello, la escuela numismática española denomina respectivamente a las leyendas del anverso como de la “primera área” (I.A.) o del “primer margen” (I.M.) y a las del reverso como de la “segunda área” (II.A.) o del “segundo margen” (II.M.).
Por Almudena Ariza Armada
¿Por qué resulta tan interesante la moneda islámica para los académicos y los coleccionistas? ¿Qué tiene de especial que le otorga un plus respecto a otras monedas? ¿Qué interés puede tener para el lector de estas líneas? Parafraseando el título del libro de Carmen Alfaro Asins “La moneda, algo más que dinero” (Madrid, 1997), fruto de la exposición del mismo nombre, la moneda islámica es mucho más que dinero.
Por Almudena Ariza Armada
¿Por qué resulta tan interesante la moneda islámica para los académicos y los coleccionistas? ¿Qué tiene de especial que le otorga un plus respecto a otras monedas? ¿Qué interés puede tener para el lector de estas líneas? Parafraseando el título del libro de Carmen Alfaro Asins “La moneda, algo más que dinero” (Madrid, 1997), fruto de la exposición del mismo nombre, la moneda islámica es mucho más que dinero.
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