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“El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, visto por la Monnaie de Paris

“El Principito”, de Antoine de Saint-Exupéry, visto por la Monnaie de Paris

Con una mentalidad siempre abierta, un Departamento de Márketing que conoce a la perfección el mundo del coleccionismo numismático nacional y, sobre todo, internacional, la Monnaie de Paris (Casa de la Moneda de Francia) sigue sorprendiendo a los sectores ligados a la moneda actual con sus acertadas emisiones. Esta vez un nuevo personaje de la literatura mundial “El Principito”, escrito en 1942 por Antoine de Saint Exupéry, que desde 1946 ha tenido más de 400 millones de lectores en todo el mundo, se convierte en el personaje principal de 8 monedas acuñadas en plata y oro.








El reverso de la emisión es común a todas las monedas de la serie. Reproduce el valor nominal de la moneda (10 euros en plata y 5, 50 y 200 euros en oro) y presenta un dibujo del perfil del Principito, con un aspecto gráfico moderno, con parte de las estrellas de su universo. Como leyendas, aparece el título del libro de Antoine de Saint Exupéry en francés, inglés, alemán y japonés “Le Petit Prince, The Little Prince, Der Kleine Prinz y 星の王子さま”.



En el anverso de la moneda de 200 euros en oro, podemos ver una famosa escena de “El Principito”, cuando el escritor escribió en uno de sus capítulos “Creo que para su fuga se aprovechó de la migración de una bandada de aves silvestres…”.Se puede distinguir al Principito que está volando lejos, él está rodeado de estrellas. El nombre de la emisión se encuentra en el lado izquierdo de la moneda. La mención al país emisor “RF” (República Francesa está situada en el lado derecho del anverso.



En la moneda de 5 euros oro el anverso presenta la otra parte del dibujo mostrado en la moneda de 200 euros. Las aves silvestres permiten al Principito volar. Esta escena refuerza los aspectos poéticos y filosóficos de este trabajo. Se completa con los mismos elementos que la anterior pieza.


Las tres monedas con valor 10 euros plata y las tres de 50 euros oro presentan los mismos anversos, que se estructuran alrededor de tres citas famosas de la obra de Saint Exupery.



“Dibújame un cordero”

Esta cita es probablemente la más famosa de la historia de “El principito”. Se ilustra en el anverso de esta moneda con una imagen donde podemos ver al Principito con el zorro, la rosa y el cordero. El aviador comienza su historia con su reunión con el Principito y su sorprendente petición “dibújame un cordero”.



“Lo esencial es invisible a los ojos”

Esta moneda presenta al Principito sentado en su planeta, frente a una puesta de sol. Esta escena es una ilustración del principio cuando se menciona al zorro “Lo que es esencial es invisible a los ojos”.



“Las estrellas son guías”

Esta última moneda muestra al Principito en el desierto, podemos distinguir la sombra del avión en el suelo, muy cerca de él. Este dibujo evoca la primera vez que el aviador se reunió con el Principito e ilustra la cita “Las estrellas son guías”.

El autor de “El Principito”

Antoine de Saint Exupéry (1900-1944) fue un escritor, poeta y aviador francés. En 1912, hizo su primer vuelo que dio a luz a su pasión por los aviones. Comenzó sus estudios de arquitectura hasta que entró en el servicio militar en Estrasburgo, en la fuerza aérea.

Él fue desmovilizado tras un accidente de avión en 1923. Pocos años después, fue contratado por una empresa de transporte y de aviación postal y se unió a Air France donde realizó viajes de estudio y conferencias.



En 1940, fue movilizado en la fuerza aérea e ingresó en un escuadrón de reconocimiento aéreo. En 1944 se unió a una unidad encargada de reconocimiento en Cerdeña y Córcega, para preparar el desembarco en Provenza.

Murió en el mar con su avión el 31 de julio de 1944. Su avión se encontró en el año 2000.

Él es el autor de “Vol de Nuit” (1931), “Tierra de hombres” (1939), “Pilote de guerre” (1942), y “Petit Prince” que se publicó por primera vez en los Estados Unidos en 1943 y después en Francia en 1946.



Saint-Exupéry trabajó en el principito durante todo el verano y parte del otoño de 1942. A finales de ese año, confió el manuscrito a su editor. Eugene Reynal traduce el texto y al mismo tiempo publica la versión original y la traducción en inglés el 6 de abril de 1943, cuando Saint-Exupéry dejó Estados Unidos para unirse en Argelia a las fuerzas francesas libres. La primera edición francesa de “El Principito” será publicada por las ediciones Gallimard después de la liberación de Paris y de la muerte del autor, en 1946.



La obra de “El principito”

A pesar de que las palabras son fuente de malentendidos, Antonie de Saint Exupéry no dudó en hacer uso de ellas para contar la historia de la inocencia: un relato del paso del tiempo, del olvido, de la infancia transparente y la opaca madurez.



Se dice que aquellos que confunden la imagen de un elefante y una boa con un sombrero no tienen imaginación o no han leído “El Principito”. Este pequeño libro es narrado por un adulto que sufre una avería con su avioneta en el desierto del Sahara al mismo tiempo que de la nada surge un pequeño niño, al que el propio narrador llama “el principito”. La aventura de ambos comienza con el dibujo del elefante y la boa, que el pequeño príncipe interpreta correctamente al contrario que los adultos, y con la ilustración de una caja donde supuestamente se encuentra un cordero.

La historia se sucede mientras el niño le cuenta al narrador de dónde viene y cómo ha ido de planeta en planeta hasta llegar a la Tierra, mientras el adulto intenta arreglar el motor de su avión. Con una dulzura y simpleza propia de los niños, el principito pregunta al narrador continuamente cosas que por norma general la gente no se pregunta o no se interesa por ellas.



A lo largo del libro aparecen muchos diálogos y frases que se acogen al día a día de cualquier persona adulta que ya no vive en la era de la inocencia. El pequeño príncipe es el que va mostrándole al narrador su punto de vista sobre las personas que pueblan la Tierra y la forma complicada en la que estas se comportan: “Los hombres de tu planeta -dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín...sin embargo no encuentran lo que buscan.”

Un relato reivindicativo, con doble sentido en todos sus capítulos y una mezcla entre fábula y realidad, “El Principito” culmina tal y como comienza, con la inocencia de los dibujos y la férrea seguridad de que ninguna persona mayor llegará a comprender jamás la importancia que tienen algunas cosas puras.



“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”

Inés Martínez García, escritora

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