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La orden de Malta

La orden de Malta

Por Numismática Lavín

A mediados del siglo XI los mercaderes de Amalfi fundaron en Jerusalén un hospital dedicado a San Juan Bautista, y destinado a los peregrinos. En 1099 su director Gerardo, patrocinado por Godofredo de Bouillon, reemplazó a los benedictinos por una nueva congregación que fundó con el nombre de Hospitalarios de San Juan. La regla de la orden fue confirmada en 1113 por el papa Pascual II, y sirvió de modelo para otras órdenes hospitalarias.

Ese mismo año se instauró un servicio militar para proteger a los cristianos de los musulmanes.

En 1187, tras la caída de Jerusalén en manos de Saladino, los hospitalarios se instalaron en San Juan de Acre, posteriormente en Chipre (1291), y finalmente en Rodas (1308). Rodas cayó en manos de los turcos en 1522. Entre 1523 y 1530 los Caballeros no tuvieron asentamiento alguno, hasta que Carlos V les ofreció las islas de Malta y Gozo a cambio de un pago simbólico anual, consistente en un halcón, que se enviaría al virrey de Sicilia, y una misa a celebrar el Día de Todos Los Santos. También se les entregó Trípoli plaza situada en un territorio hostil, pero que el emperador pretendía utilizar para mantener a raya a los corsarios de Berbería, tributarios de los otomanos.

Corría el año 1565, y Juan de la Valette, maestre de la orden, rechazó heroicamente un embate de los otomanos, dirigidos por Solimán II. La gratitud de Europa para con la heroica defensa de la Orden se manifestó en que pronto el dinero comenzó a acudir a la isla. Los caballeros eran conocidos entonces como Caballeros de la Orden de Malta.

La flota de la Orden participó en la Batalla de Lepanto en 1571, contribuyendo a la victoria de las fuerzas cristianas contra la expansión del Imperio Otomano en Europa.

Dos siglos después, en 1798, Napoleón Bonaparte ocupó la isla durante la campaña de Egipto por su alto valor estratégico. Los Caballeros, que tenían prohibido por la Norma de la Orden alzar las armas contra otros cristianos, se vieron obligados a abandonar Malta. En 1800 la isla pasó a ser inglesa.

Después de residir temporalmente en Messina, Catania y Ferrara, en 1834 la Orden se estableció definitivamente en Roma, donde posee, con garantía de extraterritorialidad, el Palacio Magistral en vía Condotti, 68, y la Villa Magistral en la colina del Aventino.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la misión original de asistencia hospitalaria volvió a ser la actividad principal de la Orden, reforzándose aún más a lo largo del último siglo, gracias a la contribución de las actividades de los Grandes Prioratos y de las Asociaciones Nacionales presentes en numerosos países del mundo. La actividad hospitalaria y caritativa se desarrolló a gran escala durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial bajo la dirección del Gran Maestre Frey Ludovico Chigi Albani della Rovere (1931-1951).

Bajo los Grandes Maestres Frey Ángelo de Mojana di Cologna (1962-1988) y Frey Andrew Bertie (1988-2008), los proyectos se intensificaron hasta llegar a las regiones más remotas del planeta.

Organización

La orden estaba regida por un Gran Maestre, y se dividía en 8 “lenguas” o naciones, según el origen de los caballeros: Provenza, Auvernia, Francia, Italia, Aragón, Alemania, Castilla (incluidos León y Portugal) e Inglaterra.

Cada lengua era mandada por un jefe o pilar, y se subdividía en encomiendas, prioratos y bailiajes.

Es a partir de 1267 que el prior se denomina Gran Maestre, y se elegía por los miembros de justicia de la orden, mayores de 18 años.

Ésta organización perduró hasta 1798, año en que Fernando de Hompesch rindió Malta a Napoleón I. Entonces se simplifica, y se reducen las lenguas a las de Italia y Alemania.

La orden hoy comprende caballeros profesos, así como diversas categorías laicas y todavía acredita representantes diplomáticos en una treintena de países.

Sigue siendo un estado soberano, aunque sin territorio, y como tal, concede la Cruz del Mérito de Malta.

Las monedas de la Orden de Malta

Hasta el siglo XVIII (1798) los caballeros de Malta acuñaron moneda. Teniendo en cuenta que tenían soberanía, territorio, y poder económico, el hecho de la acuñación es una consecuencia lógica. Durante los asedios, tanto de los turcos, como de los franceses, se utilizó cobre, y no sólo plata u oro.

Tari, Jean Parisot de Valette (1557-1568). Propter Veritatem et Iusticiam.

Los primeros motivos de las monedas eran, en el reverso la cabeza cortada de Juan Bautista, en una jofaina, con cara de sufrimiento, y ocupando todo el campo. Este diseño se va suavizando, y a finales del siglo XVI empiezan a aparecer también los bustos de los grandes maestres, acompañados de sus escudos respectivos, acolando la cruz de malta por detrás.

Tari, Jean Parisot de Valette (1557-1568). Sub hoc signo militamus.

Ducado, Rodas, Emery dAmboise (1503-1512).

Dicha cruz de Malta Cruz pone de manifiesto el origen amalfitano de la orden, ya que la nación medieval denominada ducado soberano de Amalfi tenía por armas esa misma cruz octogonal de plata, pero en campo de azur.

Fernando de Hompesch y la última moneda acuñada por la Orden de Malta

Anverso: Busto a Izquierda de Fernando de Hompesch, Barón de Hompesch, con la Cruz de la Órden de Malta en el peto.

Reverso: Aguila coronada bicéfala que puede provenir del escudo de los Hagsburgo, familia de Carlos V, que fue quien afincó a los caballeros en Malta, con dos cruces de Malta saliendo del pico de cada cabeza. En el escudo, en dos cuarteles está la cruz de la Bandera del Estado de la Orden Soberana de Malta.

Y en los cuarteles alternos la cruz de San Andrés Lobulada, que es la del escudo de Von Hompesch.

Fernando de Hompesch.

Fernando de Hompesch nació en Dusseldorf en 1744. Fue a Malta siendo muy joven. Ejerció tareas de ministro de la corte de Viena durante 25 años. Las lenguas de Francia habían perdido influencia en la orden por las revoluciones de su país. Cuando falleció el Gran Maestre Rohan, la lengua de Baviera estaba fuerte, y consiguió el nombramiento de Gran Maestre para el barón de Hompesch, primer alemán que ostentaba ese cargo, en 1797.

Corría el año 1798, y los aires de la revolución francesa ya llegaban a Malta, pero era difícil reprimirlos, puesto que las personas que los profesaban eran aquellos que desempeñaban oficios necesarios para el funcionamiento de la sociedad.

Llegó Napoleón Bonaparte a las costas de Malta, y como el barón se había rodeado de intrigantes en su cuerpo de gobierno, cuando ordenó defender la isla de la invasión francesa, se encontró con la respuesta de que “nuestros votos son de pelear contra los turcos, no contra cristianos”. Hubo de ceder el poder a los traidores, y firmar una capitulación vergonzosa ante Napoleón.

Las divisas y las armas de la orden fueron arruinadas ante sus ojos, el busto del gran maestre Valette destruido, y el gran maestre Hompesch desterrado a Trieste. Fue obligado a firmar una abdicación en Pablo I de Rusia.

Arruinado, reclamando los bienes confiscados por Napoleón, y sin rentas, murió en 1803 en Montpelier.

La acuñación, interrumpida en 1798, se reanudó en Roma en 1961 con los mismos numerarios y tipos, aunque no hay acuerdo sobre la definición de estas emisiones: la Orden no ostenta soberanía territorial y, por tanto, más que como monedas habrían de catalogarse como medallas.

Bibliografía

Enciclopedia Larousse

Diccionario histórico o Biografía universal, Volumen 7, 1832

Wikipedia

http://blogdeheraldica.blogspot.com.es/search?q=malta

http://www.orderofmalta.int

http://www.mundonumismatica.com.ar/es/la-orden-de-malta-en-las-monedas/

http://stasiotika.blogspot.com.es/2011/11/la-cabeza-del-bautista-en-monedas.html

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