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“Numismática y Ficción”: Tío Rico (Tío Gilito) y la número 1 

“Numismática y Ficción”: Tío Rico (Tío Gilito) y la número 1 

Por Máximo Cozzetti

miércoles 22 de octubre de 2014, 11:47h

Con una fortuna calculada por la revista Forbes en 28.800 millones de dólares (aunque, según su contador, es de cinco multiplujillones, nueve imposibidillones, siete fantasticatrillones de dólares y dieciséis centavos), nadie puede dudar que Rico McPato, Tío Rico, para los amigos ( Uncle Scrooge para su creador estadounidense y Tío Gilito para España) es el pato más rico del mundo. Sin embargo, ¿sabemos que detrás de esa inmensa fortuna hay una sola moneda que nuestro personaje atesora como su posesión más preciada? Se trata de la moneda Número Uno, la primera moneda que ganó en su vida. Su historia es contada por Don Rosa –autor de innumerables “historias de patos” para Disney– en “The Life and Times of $crooge McDuck”. Conozcámosla.

En Escocia, en 1877, el día de su décimo cumpleaños, Rico McPato (Tío Gilito) recibe un regalo de su padre (Fergus McPato): una caja de lustrabotas para que comience a trabajar, y así algún día pueda llegar a ser “alguien”. El mismo día, Fergus acuerda con Burt, un cavador de fosos, para que se presente como primer cliente del joven pato y le pague con una moneda estadounidense, inútil en Escocia. El plan del padre de Rico es hacer sudar a su hijo sus propias ganancias y al mismo tiempo enseñarle a desconfiar. Rico encuentra efectivamente a Burt y emplea mucho tiempo para limpiar el barro seco de sus zapatos, tanto que al terminar el trabajo se desvanece del cansancio. Al despertar, encuentra en su mano la primera moneda ganada con su trabajo, pero inmediatamente se da cuenta de que es estadounidense. Entiende que la vida está llena de trabajos duros y que siempre habrá seres astutos prestos a engañarlo, así promete ser “más duro que los duros y más astuto que los astutos”, y de hacer cuadrar sus cuentas. Así comienza la “saga de la Número Uno”.

En las historias en las que aparece, la Número Uno habitualmente es custodiada en una burbuja de vidrio, apoyada sobre un almohadón de terciopelo, como una joya. Varios personajes (por ejemplo, Donald, o sus sobrinos Hugo, Paco y Luis) piensan que la moneda es un amuleto de buena suerte, pero no es así. McPato la conserva por motivos afectivos: es su inspiración, el símbolo de su determinación de trabajar para ganar dinero, lo acompañó cuando fue a buscar oro al Klondike, y en sus aventuras por el mundo, hasta la construcción de la famosa Caja Fuerte que, llena de dólares, domina Patolandia.

 En 1961, Carl Barks –creador de Tío Rico (Tío Gilito)– introduce el personaje de Amelia (también conocida como Mágica), quien atribuye a la Número Uno un valor mágico: la bruja napolitana (vive en el Vesubio) la desea para hacer un hechizo que la volverá rica y poderosa. El poder, sin embargo, no deriva de la moneda en sí, sino del hecho que es la primera ganada por el pato más rico del mundo (como se explica en las “Patoaventuras”, la moneda posee “las vibraciones de cada negocio, de cada decisión, de cada dólar de la vida de McPato”); de hecho, en una historia, la bruja viaja en el tiempo para robar la moneda, pero, habiéndola tomado antes de que McPato la gane, es completamente inútil. Análogamente, en otra historia, se alía con los Chicos Malos para sustraerla, pero también aquí hay un problema: desde el momento en que sus aliados han robado todo el dinero de McPato, él no es más rico, y la moneda es inservible para el hechizo.

 La moneda –así como el personaje– es muy popular en Italia (Zio Papperoni), por eso los autores italianos a menudo se separan del pensamiento de los autores estadounidenses, tratando a la Número Uno como un verdadero talismán. De hecho, en muchas historias, cuando Amelia roba la moneda o McPato la pierde, la desgracia cae sobre todas sus actividades económicas. Inclusive, en una historia, el poder de la moneda es tal que logra anular la legendaria suerte de Glad (también conocido como Pánfilo, el primo suertudo de Donald).

 La popularidad de la moneda en Italia es tan grande, que inclusive se han acuñado reproducciones destinadas a coleccionistas y fanáticos de la historieta.

En 1993 –con motivo del cuarenta aniversario de la primera aparición de la moneda en la historieta–, la Disney y el Istituto Poligrafico e Zecca dello Stato (la ceca italiana), crearon ediciones de la Número Uno en bronce (25.000 ejemplares), plata (1.000 ejemplares) y oro (100 ejemplares). La pieza, diseñada por Giovanni Battista Carpi, modelada por Emanuela Bonini y grabada por Mauricio Soccorsi, tiene en su anverso el perfil de Tío Rico (Zio Paperoni), rodeado por el nombre de la institución acuñadora. En el reverso, entre ramas de laurel y sobre una estructura que se asemeja al Lincoln Memorial (que aparece en el reverso de los centavos de dólar), el valor “1 cent” y el año 1993, todo rodeado de la leyenda: “BANCA DI PAPEROPOLI” (Banco de Patolandia), y en el exergo, el nombre de la compañía Disney.

 Durante la muestra Rapallo 2005, dedicada a Carl Barks, fue acuñada y vendida, en una aleación metálica inoxidable, una moneda que representaba el primer décimo de Tío Rico. La moneda venía acompañada de una hoja descriptiva en italiano y en inglés, y su aspecto estaba basado sobre la moneda de un dime de los Estados Unidos de 1875.

 En 2007, y con motivo del 60º aniversario de la creación de Tío Rico, se acuñó una reproducción de la Número Uno en metal dorado, con un diseño similar al de 1993, aunque con algunas modificaciones: la leyenda del anverso fue reemplazada por trece estrellas de cinco puntas, con el nombre “Disney” en el exergo, y en el reverso, la fecha –cambiada a 1947, año de creación del personaje– fue llevada al exergo; asimismo, cambió el grabado del reverso, pasando de relieve artístico a líneas planas vacías.

 Tanto la pieza de 1993 como la de 2007, adolecen de un defecto fundamental: ambas son “monedas” de 1 centavo, y no de 10 como la de la historia original. Por lo demás, como es lógico, son meras fantasías. No sucede así, en cambio, con la reproducción de 2005, ya que representa efectivamente a la Número Uno como nos lo cuenta Don Rosa.

 Entonces, como numismáticos podemos preguntarnos, ¿cuál es la moneda Número Uno “real”? Más allá de las variantes ofrecidas a lo largo de la historia del personaje, y las piezas de fantasía acuñadas en Italia, la versión “oficial” indica que se trató de un dime (o 10 cents, la décima parte de un dólar) de 1875, de los Estados Unidos, correspondiendo al tipo conocido como “Seated Liberty” (“Libertad sentada”), acuñadas entre 1837 y 1891. Tan largo período de emisión llevó algunas pequeñas modificaciones al diseño de los dimes, correspondiendo la Número Uno, al diseño final, que comenzó a acuñarse, precisamente, en 1875.

Artículo publicado con la autorización de Máximo Cozzeti. Si desean ver el texto original publicado en el Boletín Electrónico “El Reverso” Nº 1, Año 1, 2009, páginas 5 y 6, editado por el Centro Numismático San Francisco, puede descargar el documento en PDF pinchando aquí.

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