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Las insignias del Consejo de la Hispanidad

Las insignias del Consejo de la Hispanidad
miércoles 25 de noviembre de 2015, 05:25h

El pasado 12 de octubre se celebró la Fiesta Nacional de España, denominación oficial que recibe el día nacional en España y que está regulado por la Ley 18/1987 que suprimió el término asociado a esa efeméride que hasta 1981 era también conocido como “Día de la Hispanidad”. Vinculado a ese término desde noviembre 1940 hasta diciembre 1945 existió un Consejo de la Hispanidad que en su reglamento fijó una serie de insignias para sus miembros.

El Consejo de la Hispanidad, se creó por Ley de la Jefatura del Estado de 2 de noviembre de 1940 (BOE del 7) y tenía como misión llevar adelante el ideal de Hispanidad. España, como “eje espiritual del mundo hispánico”, era el país al que correspondía el dirigir este organismo, y dar un nuevo aire a la política hispanoamericana. Además, gracias a las funciones del Consejo, España sería la representación de Europa ante Hispanoamérica, función en la que los dirigentes del Consejo de la Hispanidad insistirían a menudo.

Dos meses después, una orden ministerial de 7 de enero de 1941 (BOE del 8) desarrollaba la institución, pretendiendo que el Consejo agrupara a las personalidades más destacadas del mundo hispánico Entraban a formar parte de él una serie de personalidades destacadas del régimen, unas en razón de su cargo y otras a título personal. Entre los primeros era cuantiosa la representación del Ministerio de Asuntos Exteriores, empezando por el propio ministro, nombrado presidente del Consejo de la Hispanidad (en razón del cargo). Estaban representados también miembros de otros Ministerios, así como de FET y de las JONS. El segundo grupo lo constituían 53 personas, que se podrían clasificar en varias categorías: intelectuales, militares, falangistas, eclesiásticos... El número de Consejeros no quedaba cubierto con estos nombramientos, pues no era limitado, y el ministro tenía autorización para nombrar Consejero a cualquier persona que destacara en la vida española en relación con la Hispanidad.

El 7 de abril de 1941 (BOE del 9) se aprobó el primer Reglamento que había de regir el funcionamiento del Consejo de la Hispanidad, que se establecía como organismo interministerial y se hacía cargo de todas las actividades relacionadas con Hispanoamérica, con el fin de establecer una sola actuación, evitando la dispersión en distintos Ministerios y entidades oficiales. El presidente del Consejo de la Hispanidad, cargo que iba ligado al de ministro de Asuntos Exteriores, asumía la representación legal del Consejo y tenía la facultad de designar a los nuevos Consejeros. En lo que se refería a organización interna, y para dar mayor capacidad de funcionamiento al Consejo, se distinguía el “Consejo en pleno”, órgano general de gobierno, con funciones fundamentalmente asesoras, de la “Cancillería”, a la que correspondía la orientación, coordinación y ejecución de los trabajos del Consejo. La Cancillería estaba formada por el Canciller, el Secretario y los consejeros Asesores. El cargo de Canciller recaía en la persona que ostentaba la Dirección General de América en el Ministerio de Asuntos Exteriores (entre el 7 de abril de 1941 al 14 de julio de 1943 fue Canciller del Consejo de la Hispanidad Manuel Halcón Villalón-Daoiz hasta que se proveyera el cargo previsto de director general de América).

Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores y primer presidente del Consejo de la Hispanidad (1940-1942).

Manuel Halcón Villalón-Daoiz, primer canciller del Consejo de la Hispanidad (1941-1943).

La importancia que dentro del Consejo de la Hispanidad se daba a los distintivos, que era muy común en el franquismo, quedaba de manifiesto en las disposiciones sobre el uso de insignias que debían utilizar los miembros del Consejo y con el emblema del mismo.

Les insignias que habían de usar los miembros del Consejo era las siguientes (según el Reglamento antes mencionado):

Presidente y Canciller: Collar de plata sobredorada y esmalte, del que pendía una medalla con el emblema del Consejo. Este emblema consistía en el escudo oficial del Estado español, sobre una carabela navegando, a cuyos lados van colocadas las dos columnas clásicas con la leyenda “Plus Ultra” conforme al siguiente diseño:

Emblema del Consejo de la Hispanidad.

Las restantes piezas del collar llevaban grabadas, cada una motivos aislados de dicho emblema, alternando los castillos con el león, las columnas del “Plus Ultra” y la carabela. La medalla del Presidente era visiblemente de mayor tamaño a la del Canciller.

Los miembros de la Cancillería: llevaban la medalla pendiente de un cordón de oro. Por Orden de 4 de abril de 1941 (BOE del 8) ya habían sido designados como miembros de la Cancillería: Manuel Halcón , Antonio Tovar, Jesús Pabón, Fernando Castiella, Felipe Ximénez de Sandoval, Santiago Magariños (primer secretario del Consejo de la Hispanidad) y Manuel Aznar, pasando Manuel Halcón por ese mismo Decreto a ser canciller de Consejo.

Jefes de Sección: llevaban la medalla pendiente de un cordón de oro y púrpura.

Consejeros: llevaban la medalla pendiente del un cordón en púrpura.

Medalla de Consejero del Consejo de la Hispanidad y ex libris de la Biblioteca Hispánica.

Además se creaba un distintivo reducido para uso ordinario de Consejeros y del personal del Consejo.

Por Decreto de 12 de octubre de 1941 (BOE del 12) se estableció que los que ostentaron, por primera vez, los cargos de Presidente, Canciller, Secretario y miembros de la Cancillería del Consejo de la Hispanidad pudieran usar de por vida las insignias de aquel en el grado que a cada uno le correspondiera en reconocimiento a su condición de fundadores.

Jura del Consejo de la Hispanidad el día 12 de octubre de 1941 (Diario ABC del día 14 de octubre).

Por una ley de 31 de diciembre de 1945 (BOE del 2 de enero de 1946) se procedió a la reorganización general del Ministerio de Asuntos Exteriores, modificación que se llevó a cabo “al final de la guerra, para evitar que las modificaciones hechas en el curso de ella le dieran carácter circunstancial”. En esta disposición legislativa quedó asignada al Instituto de Cultura Hispánica la finalidad de “mantener los vínculos espirituales entre todos los pueblos que componen la comunidad cultural de la Hispanidad”. La disposición transitoria segunda autorizaba al ministro para organizar por Decreto el Instituto de Cultura Hispánica, quedando derogada la ley fundacional del Consejo de la Hispanidad. Asimismo, el presupuesto y personal administrativo del Consejo pasaban a formar parte del Instituto de Cultura Hispánica, el nuevo organismo reajustó en su reglamento orgánico publicado el 18 de abril de 1947 (BOE del 25) los emblemas de la nueva institución pero eso es otra historia.

Bibliografía

  • Mercedes Barbeito Díaz: “El Consejo de la Hispanidad”. En: Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Hª Contemporánea, n.° 2, 1989, págs. 113-137.
  • Boletín Oficial del Estado.
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